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El Papa dice que "el Infierno existe y no está vacío"

Benedicto XVI cree que se habla "demasiado poco" del pecado, el Paraíso y el Infierno | Propone a los católicos aprovechar la Cuaresma para consumir menos imágenes


ADN.es / EFE Madrid / Roma | 08/02/2008


El Papa Benedicto XVI precisó este jueves su concepción del Infierno y del Paraíso. El Pontífice empezó recordando la interpretación que ya publicó en en su segunda encíclica, Spe Salvi ("salvados en esperanza"), en la que ofrece un horizonte de esperanza a la humanidad. Insistió en que la había escrito porque en la Iglesia actual "tal vez" se habla "demasiado poco" del pecado, del Paraíso y del Infierno.

Cuando el teólogo suizo Urs Von Balthasar, gran amigo del Papa Ratzinger, le sometió su opinión -el Infierno sí existe, pero está vacío-, Benedicto XVI le dijo que estaba convencido del contrario: "el infierno existe, y no está vacío", según recoge la prensa italiana.

En Spe Salvi, Benedicto XVI afirmó que la vida no acaba en el vacío y subrayó la doctrina sobre la existencia del purgatorio y del infierno, aunque precisó que si el Juicio Final fuera "pura justicia, podría ser al final sólo un motivo de temor" para los hombres y que "sin embargo la gracia nos permite esperar y encaminarnos llenos de confianza al encuentro con el Juez".

Benedicto XVI añadió este jueves que "quien no trabaja buscando el Paraiso, no trabaja siquiera para el bien de los hombres sobre la tierra".


Preguntas de los sacerdotes romanos


El Pontífice hizo estas manifestaciones durante un encuentro que mantuvo en el Vaticano con párrocos y el clero de la diócesis de Roma, la suya, quienes le hicieron numerosas preguntas, que contestó directamente.

Aprovechó para hablar de la Cuaresma, para los católicos un periodo de 40 días de privaciones y sacrificios que precede la Pascua y empezó el pasado miércoles. En opinión de Ratzinger, la Cuaresma, además de un tiempo de ayuno del cuerpo también debería serlo de ayuno de la palabras y las imágenes, "ya que necesitamos -afirmó- un poco de silencio, un espacio sin el bombardeo constante de las imágenes".

Benedicto XVI manifestó que la actual época está "abarrotada" de imágenes y palabras y que por ello es necesario "crear espacios de silencio y sin imágenes para reabrir nuestro corazón a la imagen verdadera y a la Palabra verdadera, que es Dios".

El Papa oficia una misa dando la espalda a los fieles por primera vez tras el Concilio Vaticano II
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Por otra parte, el Pontífice, que cuando era seminarista integró las Juventudes Hitlerianas, se refirió al nazismo y el comunismo. Subrayó que ambas ideologías "afirmaron que querían cambiar el mundo y sin embargo lo destruyeron".


Los cristianos que no evangelizan son "infieles"

El Obispo de Roma habló con sus párrocos del tema de la evangelización y dijo que "diálogo quiere decir respeto por los otros, pero que no excluye el anuncio del Evangelio, don de la Verdad, que no podemos tener sólo para nosotros, sino que debemos ofrecerlo a los demás".

"Misión no es imposición, es ofrecer el regalo de Dios, dejando que sea su bondad la que nos ilumine", dijo el Pontífice.

El Papa teólogo agregó que si los cristianos no proponen su fe, en pleno respeto de la libertad de los otros, serían "infieles" y recordó como para el líder indio Ghandi el Sermón de la Montaña fue un punto de referencia que marcó su vida.

Benedicto XVI señaló que el trabajo misionero es "fundamental" y reiteró que diálogo y misión "no se excluyen, más al contrario se necesitan el uno del otro".
 


El Papa oficia por vez primera la misa de espaldas a los fieles

AGENCIAS - Ciudad del Vaticano - 14/01/2008


Por primera vez tras la reforma del Concilio Vaticano II, el Papa ofició ayer una misa dando la espalda a los fieles, como en el ritual preconciliar, aunque la eucaristía sí se desarrolló según el Misal introducido por Pablo VI en 1970, que "es y permanece" como la forma de la liturgia, según precisó el propio Pontífice cuando liberalizó la celebración de la misa en latín, el pasado julio.


Un decreto de Benedicto XVI recuperó la misa en latín el pasado julio

Benedicto XVI celebró la misa en la inigualable e imponente Capilla Sixtina con motivo de la Fiesta del Bautismo de Jesús y durante la misma bautizó a 13 niños, todos hijos de empleados del Vaticano.

El papa Ratzinger quiso oficiar en el antiguo altar pegado a la pared en la que Miguel Angel pintó el Juicio Final y por tanto dio la espalda a los fieles, con la mirada puesta en el gran Crucifijo existente. Leyó la homilía en un trono colocado en la pared derecha y no en el centro de la capilla.

Hasta ahora, para oficiar la misa en la Sixtina se utilizaba un altar móvil, que se colocaba delante del Juicio Final. En él ofició siempre Juan Pablo II, y también lo había hecho así hasta el momento Benedicto XVI, durante los dos años de su pontificado.

La Oficina de Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice precisó que se decidió utilizar el antiguo altar para "no alterar la belleza y la armonía de esta joya arquitectónica". "Ello significa que en algunos momentos el Papa dará la espalda a los fieles y mirará a la cruz", señaló el Vaticano. Benedicto XVI ofició en italiano.

Con la celebración de la misa dando la espalda a los fieles, el Papa, según los observadores vaticanos, ha querido dar visibilidad a su decisión de facilitar la misa según el rito tridentino, que liberalizó en un documento presentado en julio del pasado año y que entró en vigor en septiembre.

Benedicto XVI precisó en ese documento que la misa en latín según el rito tridentino o de San Pío V nunca fue jurídicamente suspendida y siempre estuvo permitida, y que en estos años muchas personas y movimientos como el del cismático arzobispo Lefebvre permanecían ligados a la misma.

De ahí la necesidad de un reglamento más claro para llegar, además, a "una reconciliación interna en el seno de la Iglesia". Con esas palabras tendió la mano al movimiento cismático, que no reconoce el Concilio Vaticano II.

El Pontífice subrayó que el "temor a que se menoscabe y se ponga en duda" la autoridad del Vaticano II no existe, ya que el Misal de su antecesor Pablo VI "obviamente es y permanece la forma normal de la liturgia ordinaria" y el tridentino es la "extraordinaria". "Se trata de un doble uso del mismo y único rito", afirmó el Papa.

Benedicto XVI continúa así con su intención de reincorporar algunos de los antiguos rituales considerados desfasados por la Iglesia actual. También en julio, el Papa emitió un decreto para ampliar el uso del oficio en latín, en lo que se consideró un guiño a los sectores más tradicionales de la Iglesia católica.

En muchas ocasiones, el Papa ha expresado su deseo de recuperar los himnos gregorianos para acompañar la celebración de la Misa.