Los derechos de la mujer y su relación con la religión, tema clave
en Beijing+10
Medio Canal Solidario, 14-04-2004
El próximo año se cumple una década de la primera Cumbre Mundial
de la Mujer en Beijing. Las organizaciones feministas se preparan
para evaluar logros y fracasos de cara a próxima cita mundial.
Que el 70 por ciento de las personas que viven en la extrema
pobreza sean mujeres ilustra muy bien la polarización de género en
la que se encuentra el planeta. Hace diez años, y en el contexto
de las grandes cumbres de Naciones Unidas que, en la década de los
90 y una vez acabada la Guerra Fría, pretendían solucionar los
grandes problemas de la humanidad, se celebraba la Cumbre Mundial
de la Mujer en Beijing.
Las cuestiones de género y empoderamiento de la mujer ganaban
relevancia para los distintos actores internacionales del
desarrollo y se aprobaba la Plataforma de Acción de Beijing, un
documento más completo que las anteriores referencias a la mujer
en los tratados internacionales. El año que viene se cumple una
década desde aquel encuentro y la División de Naciones Unidas para
el Adelanto de la Mujer (DAW) y las organizaciones de mujeres de
todo el mundo se reúnen para evaluar lo conseguido desde entonces
y diseñar nuevas políticas de actuación de cara a desafíos como
los Objetivos de Desarrollo del Milenio en materia de paridad de
género en la educación o salud materno-infantil, en Beijing+10
Reuniones preparatorias y religión
Organizaciones feministas de todo el mundo, llevan a cabo
reuniones preparatorias de cara a Beijing+10. La Asociación para
los derechos de las Mujeres y Desarrollo (AWID), una asociación de
profesionales formada por más de 4000 personas dedicadas al género
y el desarrollo, la Red de Mujeres y Desarrollo, Europa (WIDE) o
la organización uruguaya Mujeres del Sur se preparan con reuniones
y materiales para la cumbre que pretende evaluar la conseguido
desde 1995 y el compromiso político puesto en el desarrollo y
empoderamiento de la mujer. Las conclusiones resultantes pueden
consultarse a través de Internet.
La religión resulta determinante para el cumplimiento o no de los
compromisos adquiridos en Beijing y de la promoción de la mujer.
Por esto, el Peace Council, un grupo de religiosos de todas las
creencias que fomentan la tolerancia y buscan la mejor forma en la
que las religiones pueden enfrentarse a los problemas
contemporáneos, ha redactado la Declaración de Chiang Mai. Un
documento que, de cara a la próxima cita mundial y al respeto de
los derechos de las mujeres, presenta la relación idónea que debe
establecerse entre los movimientos religiosos y la mujer.
“Si las religiones no se comprometen con los derechos humanos de
las mujeres y con la solución a esas tragedias, entonces, estarán
faltando a su cometido”, alega el documento. “Las religiones deben
y pueden hace mejor las cosas. Para ello deben retomar sus valores
centrales de justicia, dignidad y compasión y aplicarlos a las
mujeres”, continúa el Peace Council.
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