Nigeria promete que no lapidará a Amina Lawal
El poder de las pasarelas. Tras el boicot de diez países al
concurso
Miss Mundo por la condena de una mujer por adulterio, el gobierno
dio
marcha atrás.
El delito de Amina Lawal fue tener sexo sin casarse.
No alcanzó con la presión de las Organizaciones No Gubernamentales
del
mundo entero. No fue suficiente con una campaña de Amnistía
Internacional, ni con la presión de varios países europeos. No
hubo
manera de hacer cambiar de opinión al gobierno nigeriano sobre la
condena a lapidación de Amina Lawal. Lo único que terminó por
torcer el
brazo de la voluntad islámica de apedrearla hasta la muerte por
adulterio fue la posibilidad de que se les arruine el concurso de
Miss
Mundo, que como una fuerte paradoja este año será en la capital de
Nigeria. El ministro Dubem Onyia emitió ayer un comunicado en el
que el
Estado de su país se compromete a respetar los derechos
constitucionales
de Nawal: "Nadie en Nigeria debe ser condenado a morir por
lapidación",
se lee en el compromiso que aún no se sabe si hará cambiar de
opinión a
las misses rebeldes.
Diez candidatas a Miss Mundo le dijeron que no a la ley de la
sharía,
término que en árabe significa "lo que está prescripto". Suiza,
Francia,
Bélgica, Dinamarca, Noruega, España, Canadá, Togo, Costa de Marfil
y
Kenia ya se habían sumado al boicot que como un intento más de
frenar la
ejecución de Amina propiciaron incluso algunos parlamentos como el
español. En Argentina, el Gobierno recomendó a los organizadores
del
concurso abstenerse de enviar a la representante.
Como Miss Mundo 2001 es una joven nigeriana, el certamen de
belleza este
año es el 7 de diciembre en Abuja, la capital de Nigeria. El
concurso
estaba en riesgo de ser suspendido a raíz de los rechazos
planteados por
el caso de Nawal hasta que este fin de semana el gobierno decidió
intervenir en el asunto, algo que se había negado a hacer
sistemáticamente desde que en agosto un tribunal islámico rechazó
la
apelación interpuesta por la mujer. Así, el ministro Onyia
prometió que
la administración del presidente Olusegun Obasanjo hará valer los
derechos que Amina posee de acuerdo a la Constitución.
Amina Nawal es una mujer de 31 años y tres hijos. El tercero de
ellos,
apenas un bebé, es para la Justicia del estado del norte de
Nigeria en
el que viven la prueba de su crimen. Y su crimen, ante los ojos de
la
religión musulmana, es de los peores: mantener relaciones sexuales
fuera
del matrimonio. Amina tuvo una vida difícil y pobre, como la de la
inmensa mayoría de las mujeres africanas. A los 14 años se casó
por
primera vez. Pero se divorció a los 26. De esa pareja tuvo dos
hijos.
Volvió a casarse en setiembre de 1999, pero a los diez meses se
separó
nuevamente. El tercer hombre de su vida fue un primo lejano de
este
último marido: Yahaya Mohamed. La cortejó desde noviembre de 2000,
pero
con toda la familia Yahaya en contra, de manera que nunca llegaron
a
casarse. Amina fue llevada ante un tribunal de la sharía en
Bakori. Y
sin saber las consecuencias de sus palabras admitió haber tenido
sexo
con él.
Esa historia de desengaños terminó con Yahara negando todo ante
los
jueces, que finalmente lo exoneraron. Pero como Amina había tenido
una
niña fuera del matrimonio, para los jueces resultó evidente que
había
pecado, quebrantado el mandato del Corán, y por lo tanto la
condenaron a
morir enterrada en la tierra hasta las axilas para que no pueda
defenderse de las piedras. El documento que intenta recuperar el
concurso de Miss Mundo promete no permitir el asesinato de Amina.
"No
será víctima de una violación de la ley", dijo el ministro que lo
escribió, aunque antes el presidente de Nigeria había dicho que no
tenía
autoridad para oponerse a una corte islámica.
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