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¿QUIÉN DA LA VIDA?

Angeles Mastretta
ELPAIS.com/PUERTOlibre



¿En dónde podemos decir que está el descuerdo fundamental cuando se habla de penar o no el aborto? Creo yo que en el hecho de que sus detractores y sus defensores no podemos coincidir al responder las preguntas: ¿En qué momento empieza la vida? ¿Quién da la vida?

Para quienes consideran que la vida la da Dios y que ésta empieza en el momento de la gestación, no hay nunca razones con suficiente peso como para permitir la más mínima concesión frente a quienes abortan o están de acuerdo en no penalizar el aborto como un modo de ayudar a otros a sobrevivir con dignidad.

En cambio para quienes consideramos que los hijos son fruto de actividades y deseos humanos, en cuya gesta no intervienen los dioses, ni tiene por qué intervenir la mano de una sociedad que se designa su representante; para quienes el aborto es un problema de salud pública y de moral privada; para quienes la salud emocional y física de una mujer adulta, de una pareja o de una familia, es más importante que el desarrollo de un embrión no deseado; para quienes la interrupción voluntaria de un embarazo no atenta contra la vida humana; resulta arbitrario y lamentable el hecho de que se apruebe una ley que castiga incluso con cárcel a quienes no hacen sino decidir qué destino quieren darle a su cuerpo y a su vida.

Punto: En México, una oleada de reformas legales, en diecisiete estados de la República, ha vuelto a criminalizar el aborto, incluso tras una violación. Con esta decisión los poderes legislativos pretender atar a una interpretación religiosa la vida privada y reproductiva de las mujeres. Legislar y penalizar asuntos de moral privada sobre los cuales unos y otros tenemos creencias y argumentos tan opuestos como encendidos, es un error y una arbitrariedad de quienes detentan el poder.

Punto y seguido: Lamento el tono de esta entrada, pero me parece inconcebible estar hablando de esto una vez más. Hace más de treinta años que participo en este debate. Llegué a creer que la sociedad en la que ahora vivimos era menos conservadora y más cabalmente respetuosa. Es muy triste ver que no es así.

Punto y aparte: En la ciudad de México, el aborto no está penalizado. Óiganlo quienes necesiten saberlo.