El aborto, dentro y fuera de las leyes
por Maider Eizmendi (*)
8 de marzo de 2009
Difundido por RIMA - Red Informativa de Mujeres de Argentina
Las mujeres que hace más de 30 años tuvieron que echarse a
la calle para reivindicar el derecho al aborto no
imaginaban que tantos años después la despenalización de la
interrupción voluntaria del embarazo fuera la petición
central en un 8 de Marzo, una reivindicación que se espera
sea alcanzada cuanto antes.
A raíz de la iniciativa del Gobierno español de aprobar una
nueva ley de aborto, el tema ha vuelto a ponerse encima de
la mesa y el debate ha saltado a la calle. Lo cierto es que
éste nunca ha dejado de ser uno de los frentes de lucha del
movimiento feminista, que hoy, Día Internacional de la
Mujer, reivindicará una vez más el derecho de las mujeres a
decidir sobre su propio cuerpo. Han pasado más de 30 años
desde que, en la década de los 70, once mujeres fueran
juzgadas por abortar o practicar el aborto en Basauri. En
1985 llegaría la ley actualmente en vigor, norma que nunca
ha satisfecho al movimiento feminista.
Juana Aranguren es abogada e integrante de la organización
Plazandreok, así como de la asociación de mujeres juristas
Themis. Reconoce que la normativa que se aprobó en 1985
evitó que cada año muriesen muchas mujeres por prácticas
clandestinas de aborto; sin embargo, considera que la ley
no evitó la inseguridad jurídica de las mujeres ni
garantizó el derecho a decidir sobre su cuerpo. «Al fin y
al cabo, la mayoría de los abortos se realizan bajo el
tercer supuesto, el que autoriza el aborto porque el
embarazo representa un grave peligro para la salud de la
madre, y se hace gracias a la amplia definición que la OMS
hace de la salud». Puntualiza que la mujer que pretende
abortar necesita un certificado médico que acredite ese
peligro y, de ese modo, «la decisión depende siempre de una
tercera persona y no de la mujer».
Aranguren comenta que la nueva ley debería evitar ese tipo
de situaciones y asegurar que la mujer tenga la última
palabra: «La ley tiene que inspirarse en el derecho a
decidir y el respeto de los derechos sexuales y
reproductivos de las mujeres». La norma también debería
abordar la cuestión de las menores y eliminar el requisito
del permiso paternal. «Si a los 14 años eres mayor de edad
penal, también puedes decidir si deseas abortar o no». La
legalización del aborto, tiene que ir acompañada, tal como
indica Aranguren, con medidas para que la sanidad pública
garantice este servicio.
Y es que casi la totalidad de las intervenciones se
realizan actualmente en centros privados. Así lo recoge
Euskal Herriko Bilgune Feminista en un completo informe que
ha realizado en torno a la situación del aborto en nuestro
país. De él se extraen datos tan llamativos como que, de
los 3.655 abortos que se practicaron en 2007 en Hego Euskal
Herria, 3.473 se llevaron a cabo en clínicas privadas y tan
sólo 182 en la red pública. Destaca significativamente el
caso de Nafarroa, ya que tan sólo se practicó un aborto en
Osasunbidea.
Señala Aranguren que la norma que se aprobó en 1985, además
de dejar a las mujeres indefensas ante los ataques de la
Iglesia y la derecha, también hizo lo propio con los
facultativos médicos. «En Nafarroa. por ejemplo, aunque
esté despenalizado en los tres supuestos, no hay ningún
profesional que se atreva a hacerlo porque en su día los
que lo hicieron fueron perseguidos duramente». Recuerda a
este respecto cómo en 1994 tuvo que defender a un grupo
médico que practicó el aborto a una joven navarra: «Unos
vecinos que pertenecían al Opus Dei siguieron a la joven
hasta Donostia y los denunciaron. Al final, el fiscal
retiró los cargos, pero para aquella joven y para los
médicos que la atendieron fue un duro proceso». Por ello,
la nueva ley de aborto que pretende aprobar el Gobierno
español tendría que ir acompañada de una regulación de la
objeción de conciencia que establezca que sólo pueda
objetar el personal sanitario «porque, al
día de hoy, si no es el médico -explica la letrada-, lo
hace el personal de limpieza o el de enfermería...». Ante
ese tipo de situaciones, el hospital debería garantizar que
haya personas que practiquen abortos y tomarlo en cuenta a
la hora de contratar al personal, «pero me temo que es más
difícil que se practiquen abortos en la red pública que
lograr una ley de plazos», lamenta.
En la cuerda floja
En Ipar Euskal Herria está en vigor la ley Veil, aprobada
en 1975, que despenalizó el aborto en las primeras 12
semanas de gestación, 14 semanas desde la última
menstruación. Pese a que la ley francesa es más permisiva
que la española, el derecho al aborto todavía hoy es una
asignatura pendiente. Como explica María José Arana,
miembro de Planning Familial, muchas mujeres optan por
salir del Estado para abortar. «Los médicos son cómodos.
Cuando se aprobó el aborto no quirúrgico hasta las primeras
cinco semanas de embarazo, nos ilusionamos porque creímos
que los médicos iban a involucrarse, pero no ocurrió así»,
recuerda. «Entre los facultativos -añade- no está bien
considerado y actualmente sólo lo realizan médicos que han
tomado conciencia».
La educación sexual es una de las labores que, no sin
trabas y amenazas, lleva a cabo la asociación en la que
trabaja Arana. Precisamente, hace un mes el Gobierno de
Sarkozy anunció la suspensión de las subvenciones a esta
labor, si bien finalmente ha optado por echarse atrás. «Los
poderes públicos de la derecha consideran que no es una
labor que deba hacerse con cargo a la sanidad pública y
que, si la gente lo demanda, debe pagarlo». En su opinión,
en el Estado francés «todo lo que es planificación,
sexualidad... está en la cuerda floja. Hay que trabajar por
mantener los derechos que adquirimos porque, si no estamos
atentas, nadie nos asegura que los vayamos a tener en un
futuro».
La educación sexual es otra de las reivindicaciones que se
han reavivado en torno a la norma que elabora el Gobierno
de Zapatero. Aranguren sostiene que «el aborto es siempre
el último remedio y se tiene que trabajar más a fondo el
aspecto de la prevención». En esta línea se ha manifestado
también Bilgune Feminista, que reclama que la nueva ley
vaya acompañada de políticas y medidas integrales en salud
sexual y en salud reproductiva, basadas en el
reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos».
Más allá de los informes preliminares, está por ver lo que
traerá consigo la nueva ley española. Mientras, las mujeres
seguirán luchando para que todos sus derechos sean
reconocidos y queden blindados.
Un tema tabú al que nadie quiere hincar el diente
Como ocurre con otras muchas revindicaciones feministas,
instituciones y partidos políticos aprovechan la jornada de
hoy para referirse al aborto o a las consecuencias que la
crisis económica está provocando en la población femenina.
No obstante, la igualdad o la interrupción del embarazo han
sido temas tratados de refilón durante la campaña electoral
en la CAV. La abogada Juana Aranguren remarca que el aborto
continúa siendo un tema tabú: «Desata pasiones en sectores
como la Iglesia o la derecha más carca, que han hecho un
estandarte de esta lucha. Por eso, los partidos no se
atreven a hincarle el diente de una manera contundente. Hay
mucha hipocresía». Recuerda que incluso la Comisión Europea
aprobó una resolución en la que se recoge que los estados
tienen que garantizar el acceso a un aborto sin riesgo y
legal, un derecho que aún no tienen garantizado las mujeres
de Euskal Herria.
(*)Maider Eizmendi es periodista de Gara
Gara, 8 marzo 2009
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