SEMINARIO INTERNACIONAL ABORTO, DERECHOS, SUBJETIVIDAD Y PODER
Viernes 4 de agosto de 2006
Panel: "El Estado y la garantía de los
derechos. Ciudadanía, democracia y estado laico"
Ponencia de Valeria Isla
Es de público conocimiento la postura desde hace unos años, del
Ministro de Salud y del Ministerio, en relación a la garantía de
los derechos sexuales y reproductivos, así como el apoyo a las
distintas situaciones y discusiones que se han venido dando en este
campo.
Además de celebrar la potencialidad y la posibilidad que tenemos
como Estado, no sólo en el ejecutivo, sino también en un
legislativo con otra conformación, que está impulsando otro tipo de
proyectos relacionados con el campo de la salud sexual y
reproductiva, me pareció importante compartir con ustedes algunas
reflexiones y algunos conceptos que va a guiar la gestión que me
toca coordinar en este programa, en un determinado período.
Me parece importante poder tomar desde un enfoque lo que es gestión
integral, la gestión como estrategia política, la gestión como una
intervención y una posibilidad de trabajar en el campo de las
prácticas concretas en sus múltiples dimensiones. En este sentido
también poder trabajar desde los procesos de desigualdad en la
sociedad, en relación a lo que son las garantías de los derechos.
Aquí hay un campo que en general se excluye de las políticas
públicas o de los diseños de intervención, que es el campo de la
subjetividad, el campo de lo simbólico, el campo de las
representaciones sociales, que estarían jugando a la hora de
determinar acciones, ya sea para lo que es la apropiación de los
derechos sexuales y reproductivos en este caso, o ya sea para
operar o favorecer aquellas estrategias de los sectores más
fundamentalistas, que por supuesto a mi entender se apoyan en
determinados esquemas de percepción, y en representaciones sociales
de un sector mucho más amplio, por supuesto, que los sectores
religiosos que obturan las posibilidades de avanzar en este campo.
En este sentido hay dos conceptos que considero fundamentales.
Uno, el de las "múltiples pobrezas" que trabaja mucho María Teresa
Silver, entendidas no sólo como carencias o necesidades que no se
agotan en el campo de lo material, o sea del acceso al trabajo, a
la vivienda, salud y educación, sino también van a incluir aquellas
otras no tan obvias como la pobreza de protección, la pobreza de
entendimiento, la que se relaciona con aquellos factores que
dificultan el acceso a la información, al conocimiento y al
pensamiento reflexivo; y también la pobreza política, que está
asociada a los factores que inhiben la participación social en
organizaciones políticas y sindicales, o que inhiben cualquier otra
forma de participación social.
Esta diferenciación entre necesidades subjetivas y objetivas es muy
importante para definir acciones concretas.
Podemos decir que en determinados momentos históricos se da como
una naturalización y legitimación de los procesos de vulneración de
derechos, y esto a mi entender, se vincula muy estrechamente a lo
que es la pobreza de entendimiento, a la pobreza política, y por lo
tanto entiendo que es una dimensión fundamental para trabajar desde
lo que es la gestión pública.
Por otro lado, o complementando este concepto de múltiples
pobrezas, y entendiendo múltiples pobrezas como un proceso
dinámico, ligado más a un proceso de desigualdad, es decir cómo una
sociedad en su conjunto, produce desigualdad. Porque si tomamos a
la pobreza como algo estático, como algo naturalizado, la
externalizamos a nosotros y la volvemos funcional a los sectores
más conservadores de la sociedad.
Por eso, más importante que hablar de procesos de inclusión, me
parece mejor hablar de procesos de desigualdad y por supuesto del
tema de la posibilidad de garantizar derechos, ejercerlos y la
vulneración de éstos por parte del Estado.
¿Cómo explicar la razonabilidad de las prácticas sociales, teniendo
en cuenta los hábitos como esquemas de percepción, de apreciación y
de acción interiorizados? Sistemas que son los que finalmente
disponen la acción y que obligan o tienden a que se piense de una
manera y no de otra, qué es posible y qué no es posible.
Esta mirada y este concepto, desde el punto de vista de la gestión,
a nosotros nos parece importante, porque nos empieza a marcar
cuáles son las condiciones de posibilidad en las cuales podemos
trabajar, para generar cambios efectivos que involucren a la mayor
parte de la población. Por esto también es importante trabajar en
el orden de las representaciones, en el orden de lo simbólico y
poder preguntarnos en el diseño de acciones y estrategias
concretas, cuáles son estos dispositivos que guían la acción de las
personas y que no permiten ni siquiera pensar cambios posibles. Y
esto lo podemos trabajar tanto desde lo que implica trabajar con la
población en forma directa, lo que es la apropiación y el ejercicio
concreto de derechos, y lo que es la demanda calificada, como
también es poder abrir el abanico de los distintos sectores, los
dinámicos y los obstaculizadores, que desde los distintos lugares,
tanto desde el Estado como de la sociedad civil que obstaculizan o
posibilitan la garantía de derechos humanos, específicamente de
salud sexual y reproductiva.
Esto por el lado de lo que son del orden simbólico, las
representaciones, las subjetividades y los procesos sociales como
procesos más dinámicos.
Desde el punto de vista del Estado, es cierto que el Estado en sus
distintas dimensiones, tiene que generar las condiciones materiales
y de posibilidad y para que la población esté organizada y en forma
individual, pueda ejercer sus derechos, porque si no también desde
el discurso de la garantía de derechos, podemos cometer el error de
generar un discurso, y una acción mucho más culpabilizadora e
individualizadora de los procesos que muchas veces pasan o podemos
ver, en el campo de las mujeres y en el caso específico del aborto,
que hay un punto en que uno se pierde en todos los relatos
discursivos, y termina sumando culpabilizaciones que se van
naturalizando, perdiéndose el eje donde está el problema.
Otro tema es el poder, como elemento central en la gestión y en
cualquier definición estratégica. Se reiteró desde distintos
lugares, pero poder estar mirando cómo es la distribución de poder
en la sociedad y por lo tanto desde la responsabilidad que nos
toca, poder generar espacios de participación real, no simbólica,
la idea es poder distribuir y compartir la toma de decisiones en
los temas que son importantes, y que tienen que ver con la calidad
de vida cotidiana de las personas.
En este sentido, y con este marco, es que encaramos la gestión del
Programa. Estamos generando algunos espacios concretos de trabajo,
que tienen que ver también con poder apoyar las luchas históricas
que vienen haciendo los distintos sectores en este campo, poder
favorecerlas, poder acompañarlas, y contribuir al sostenimiento de
un debate público sobre el tema de las garantías de derechos
sexuales y reproductivos en todas las dimensiones de la temática.
Muchas gracias.
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