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28 de Setiembre Día por la
Despenalización del Aborto en América Latina y El Caribe
Rosario/12
26 de septiembre de 2004
Charla de una especialista en la
semana por la despenalización
Destruyendo mitos sobre el aborto
por Sonia Tessa
"Los números cantan que la penalización del aborto no disminuye su
práctica,
la hace más peligrosa", argumentó Zulema Palma, médica bonaerense
que mañana
disertará en Rosario. También etá segura de que "las mujeres no
vamos a
utilizar el aborto como método anticonceptivo".
Desde que la Iglesia Católica decidió, hace ya varios siglos, que
el aborto
es pecado, y pese a los millones de mujeres que recurren a esta
práctica
para interrumpir embarazos no deseados, los mitos sobre el tema se
multiplican.
Para desmontar esas ideas falsas, la médica Zulema
Palma, de la
organización no gubernamental de Morón Mujeres al Oeste, estará
mañana
(lunes), a las 18.30, en Catamarca 2330. Brindará la charla "Mitos
y
realidades sobre el aborto", en el marco de las actividades de la
Semana por
la Despenalización del Aborto, que en Rosario organizan Mujeres y
Varones
Autoconvocados por el Derecho a Decidir. Uno de los mitos más
extendidos
sobre el aborto es que legalizarlo aumentará su práctica. "Eso es
mentira,
porque en Holanda se realizan 0,53 abortos cada 100 mujeres en
edad
reproductiva, y en Canadá, 1,20. Son dos países que tienen
legalizado el
aborto. En cambio, en la Argentina hay 5,35 abortos cada 100
mujeres en edad
reproductiva". No será el único mito que Palma desmontará, de
acuerdo con su
extensa práctica como médica, en algunas de las poblaciones más
vulnerables
del Gran Buenos Aires.
"Los números cantan que la penalización del aborto no disminuye su
práctica, la hace más peligrosa. Pero argumentar que la
legalización
aumentará el número de abortos es pensar que las mujeres no
sopesamos
nuestras decisiones, que no tomamos definiciones éticas. Es pensar
que somos
unas cabezas frescas. Está claro que las mujeres no vamos a
utilizar el
aborto como método anticonceptivo. Eso ocurre hoy porque muchas
mujeres no
tienen acceso a los métodos", afirmó la profesional, quien apuntó
sus dardos
contra otro mito: "Yo no hago un drama del aborto. Ese es otro
mito, el que
dice que a todas nos cuesta horrores superar un aborto".
Según Palma, esa idea parte de una concepción religiosa y moral de
que
todo embrión engendrado tiene que ser alumbrado. "Es un mito que
el aborto
le deje marcas psicológicas a todas las mujeres. Hay trabajos
científicos
que lo descalifican claramente y además, lo desmiente la
cotidianeidad de
quienes trabajamos con mujeres. Sabemos que muchas están
preocupadas porque
se tienen que hacer un aborto pero cuando se lo hacen quedan
liberadas",
agregó Palma.
En cambio, sí es una realidad comprobada científicamente que
"existen
secuelas en las mujeres a las que se les niega el aborto". Para
Palma, está
claro que "lo que crea mucha culpa y sufrimiento es la
clandestinidad, así
como esta sociedad represora y estigmatizadora. Los que crean
enfermedad
mental son los curas, que les meten en la cabeza a las niñas que
son
asesinas si se practican un aborto".
En el marco de una apertura del debate legislativo sobre la
despenalización parcial del aborto, Palma asegura que "otro mito
muy común
es que si hubiera buenos programas de anticoncepción, no haría
falta el
aborto". Esa idea es sostenida por personas que plantean una
dicotomía entre
los programas de salud reproductiva y la despenalización o -la más
avanzada-
legalización del aborto. "Mientras exista el patriarcado
capitalista vamos a
necesitar una ley que nos permita hacer el aborto. La violencia,
la
desigualdad de poder y la falla de los métodos anticonceptivos va
a genera
abortos", afirmó la profesional, quien agregó: "Es necesario,
indispensable,
una educación sexual adecuada y el acceso a los métodos
anticonceptivos"
pero eso no impedirá todos los embarazos no deseados.
Palma interpeló a los que sugieren que, tras la adopción de una
ley
nacional de salud reproductiva no hace falta despenalizar el
aborto. "Les
pregunto qué vamos a hacer hasta que todos y todas usen
anticonceptivos,
suponiendo que ninguno fallara. La única salida para que no haya
abortos es
que nadie tenga relaciones sexuales heterosexuales y eso sabemos
que es
imposible", afirmó.
Más que mitos, los números del aborto en la Argentina son
realidades. Cada
año, se hacen 500.000 y 700.000. Según un estudio de Cedes, el
27,4 por
ciento de las defunciones de mujeres en gestación es producto de
complicaciones de aborto. El riesgo de muerte aumenta diez veces
cuando la
estructura hospitalaria no es la adecuada. De hecho, en la
Argentina muere
una mujer por día por un aborto clandestino, realizado en
condiciones
inseguras. Es decir, muere por ser pobre y no contar con más de
mil pesos
para realizarlo en el circuito clandestino seguro.
Por eso, Palma considera absolutamente falaz el planteo que desde
la
Iglesia Católica señala a las feministas como "proabortistas".
"Nuestros
planteos son a favor de la vida de las mujeres, que tenemos la
suficiente
capacidad moral y ética para tomar decisiones sobre nuestros
cuerpos, y los
embriones que se engendran en él", afirmó la médica.
Desde su práctica, Palma conoce la situación de las mujeres que
deciden
abortar y no tiene recursos para hacerlo de un modo seguro. Si
bien su
organización, Mujeres al Oeste, se encuentra en el centro de
Morón, para
permitir el acceso desde todos los barrios, brindan talleres y
asistencias a
mujeres de algunas de las zonas más pobres del conurbano
bonaerense.
En busca de los consensos
Para la médica Zulema Palma, de la ong bonaerense Mujeres Al
Oeste, la
existencia de proyectos tanto en la Cámara de Diputados como en
Senadores
para despenalizar parcialmente el aborto debe ser un motivo de
profundo
debate en el movimiento feminista. "Es la gran discusión que
tenemos que
darnos entre las mujeres. En mi caso personal, creo que puede ser
riesgoso
abrir el debate en la Argentina sobre el aborto para cambiar una
sola
cláusula o dos porque hay que sopesar muy bien las fuerzas
legislativas y
sociales". En verdad, Palma no sabe si "es lo más oportuno"
impulsarlo. "Con
el tema de aborto todavía no se ha dado el suficiente debate en la
sociedad,
de manera tal que se cree una masa crítica de gente que pueda
sostenerlo y
hacer que los legisladores voten lo mejor", afirmó.
La profesional considera "si se llega a lograr una pequeña
flexibilización
para luego cerrar el debate de manera definitiva, no sería bueno".
Por eso,
considera: "Tenemos que tener la suficiente fuerza política y una
masa
crítica de gente convencida de que se debe sostener un cambio
profundo, una
ley como la cubana, que le permite a la mujer decidir si continúa
su
embarazo de acuerdo con su sentir".
Palma considera que el movimiento feminista debiera preguntarse si
se
llega progresivamente, con acciones parciales, a la legalización.
"Si no
tenemos clara la estrategia ni una cantidad de gente convencida de
que es un
derecho, es un poco peligroso ponerse a hacer reformas parciales.
Pero ese
es mi punto de vista estratégico", afirmó.
Cuestión de autoestima
La reivindicación del derecho al aborto por las organizaciones
sociales fue
un salto cualitativo en la historia del movimiento de mujeres en
Argentina.
La médica Zulema Palma, de la ong Mujeres al Oeste, lo conoce de
cerca.
"Estamos haciendo talleres con muchas mujeres de los movimientos
de
desocupados sobre aborto, sexualidad, anticonceptivos, y están
dando un
giro, porque ese trabajo político les da una nueva autoestima, una
posibilidad de reconocer sus derechos como mujeres", rescató la
profesional.
Para ella, la autoestima es fundamental. "Cuando aumentan la
autoestima y la
capacidad de autonomía, las mujeres podemos superar estereotipos
culturales
y sociales, revisar cómo nos constituimos mujeres entre pares y
ahí podemos
ver los importantes cambios que se producen en cada una, aunque
haya idas y
venidas, hay cada vez más mujeres que se reconocen autónomas y
reivindican
el derecho a decidir sobre sus cuerpos".
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