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La diversidad nos enriquece

El 28 de junio se celebra, en muchos países del mundo, el Día del Orgullo Gay, Lésbico, Bisexual y Transgénero. Para los homosexuales, las lesbianas, las personas bisexuales, las travestis, los hombres trans, las personas intersex, las transexuales, l@s andrógin@s, se trata de hacer visibles, una vez más, las formas diversas de su existencia y el reclamo por el reconocimiento de los derechos que la sociedad y el Estado aún les deben. Y para todas las personas, cualesquiera sean su preferencia sexual y su identidad de género, se trata de celebrar la maravillosa diversidad de la sexualidad humana y de reafirmar el compromiso con la igualdad de derechos para todas las personas, sin discriminación alguna.

La Campaña por una Convención Interamericana de los Derechos Sexuales y los Derechos Reproductivos se suma a esa celebración y a ese compromiso. Demandamos de nuestros gobiernos las siguientes medidas para garantizar el pleno ejercicio de su ciudadanía.

1. Derogación de todas las leyes que penalizan la conducta homosexual entre personas adultas que obran con mutuo consentimiento (vigentes en Nicaragua y en el Caribe anglo-parlante).
Derogación de las leyes que penalizan la expresión de género no convencional (en toda la región existen ordenanzas y leyes que penalizan a quienes “visten las ropas del sexo opuesto”). En el siglo XXI, no debería haber espacio en la región para leyes que castigan a las personas por actos que no causan daño comprobable a persona alguna y que constituyen expresiones de su ser.

2. Revisión de las ordenanzas y leyes que incluyen términos ambiguos y que son aplicadas de manera discriminatoria. Nos referimos aquí a figuras como “faltas a la moral”, “ofensa al pudor”, “escándalo público” y otras similares que por su vaguedad permiten la ocurrencia diaria de abusos y extorsiones perpetradas por la policía contra poblaciones en situación de vulnerabilidad.

3. Promulgación de leyes antidiscriminatorias –como las ya existentes en Ecuador y en México- a nivel nacional que incluyan la preferencia u orientación sexual y también la identidad de género como categorías protegidas. Para que dichas leyes sean efectivas, es necesario que incluyan la obligación de su cumplimiento por parte del sector privado y también que se creen mecanismos encargados de recibir y tramitar denuncias, así como de educar a la población en general acerca de la existencia y el significado de dichas leyes.

4. Demandamos entonces, el reconocimiento legal de las parejas y familias formadas por personas del mismo sexo, de las comunidades de travestis, y de las otras formas de
agrupamiento humano para el cuidado mutuo, especialmente en el terreno de la seguridad social (pensiones, atención médica, planes de vivienda, ayuda alimentaria, subsidios, etcétera) y los derechos migratorios.

5. Para las personas transgénero, en toda su diversidad, demandamos:
a) El derecho a cambiar su nombre y el sexo que figura en sus documentos de identidad, sin que para ello se les exija someterse a cirugía alguna.
b) El acceso libre y gratuito a los tratamientos médicos que estimen necesarios para adecuar su imagen exterior a la sensación interna de su ser, con acompañamiento y asesoría médica y psicológica para garantizar su consentimiento informado, pero con la decisión final siempre en manos de las personas transgénero.
c) Políticas y programas de inserción educativa y laboral, para revertir la situación de exclusión profunda en que se encuentra la mayor parte de esta población.

6. Para tod@s l@s jóvenes demandamos:
a) Programas de educación sexual libres de prejuicio que incluyan en sus contenidos información precisa sobre temas de diversidad sexual y de género.
b) Acceso a servicios de consejería especializados que l@s acompañen y apoyen en el trato con la familia de origen, el sistema escolar y la comunidad en general.
c) Mecanismos efectivos a los que puedan recurrir ante situaciones de maltrato y explotación, en todas sus formas, inclusive sexual.

Expresamos una vez más nuestra certeza de que toda manifestación de la sexualidad que no implique abuso o explotación de otro ser viviente no puede considerarse pecado, ni enfermedad, ni causa válida para privar a quien la ejerce de sus derechos fundamentales.

La diversidad nos enriquece y por eso la celebramos.
 

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