El aborto y la ética
Modemmujer
por Graciela Hierro(*)
En este trabajo mi objetivo es justificar la elección, para una
mujer, de recurrir a un aborto voluntario, con base en razones
morales. En primer lugar explico brevemente el significado de
"razones morales", enseguida expreso una formulación ética y
termino refiriéndome a los derechos humanos de las mujeres
producto del movimiento feminista.
La ética
Referirse a las razones morales significa analizar una acción
desde la perspectiva de la ética práctica, la reflexión filosófica
sobre la moralidad vigente. Estas razones fundantes se determinan
con base en los valores o intereses personales que se prefieran.
La reflexión filosófica analiza la legitimidad de la decisión
moral, enmarcada en un sistema de creencias y jerarquías
axiológicas. El principio básico que subyace a la razón práctica
es que la persona posee el derecho de determinación sobre sus
decisiones morales, derecho que la constituye como persona.
El análisis filosófico legitima o no la decisión moral en
cuestión. Los pasos de tal legitimación son los siguientes: el
primero es la consideración de los aspectos del lenguaje de la
formulación de la decisión, para lograr mayor neutralidad en el
uso de los conceptos y evitar caer en discusiones meramente
semánticas.
Consideremos dos posibles formulaciones de una decisión moral de
abortar. "Mujer que interrumpe un embarazo no deseado" vs. "madre
que asesina a su hijo no nacido". La discusión semántica sería,
por ejemplo, argumentar si el hecho en cuestión se trata de dar
muerte, cometer un asesinato o someterse a una interrupción
voluntaria de embarazo. En términos de mayor neutralidad afirmamos
que el aborto voluntario significa la interrupción artificial de
un embarazo no deseado, por razones morales. El segundo paso es
considerar la validez de las razones morales con base en la
reflexión de la razón práctica. Las razones morales que legitimen
el aborto voluntario en los embarazos no deseados pueden ser:
1. por ser el embarazo producto de una violación
2. por fallas en el uso de anticonceptivos
3. por conocimiento verificado de malformaciones irreversibles del
producto
4. por incapacidad moral y psicológica de la mujer para enfrentar
un embarazo no deseado
En todos los casos la razón fundante es el punto 4. Por razón
moral queremos indicar que se asume una incapacidad humana de
enfrentar un evento para el cual no se está preparada moral y
psicológicamente. Moral, porque se es incapaz de conferir el valor
que corresponde al producto del embarazo como ser humano, y
psicológicamente, por la incapacidad de enfrentar el sufrimiento
concomitante a un nacimiento no deseado.
Los seres humanos somos seres constitutivamente morales, es decir,
libres y dignos. Libres porque poseemos la capacidad de elegir
nuestra conducta con base en razones; para el caso que nos ocupa,
razones de la 1 a la 4. Dignos, porque elegimos con base en
valores que confieren sentido a nuestra existencia. Nuestra
dignidad se construye con base en las decisiones morales valiosas.
Nadie nos da ni nos quita dignidad más que nosotras mismas. Esto
se encierra en la expresión de Sócrates: "Nadie daña a la persona
de bien". Lo único que nos daña o nos confiere dignidad son
nuestras propias acciones libremente asumidas.
Siguiendo con el análisis filosófico, es necesario considerar la
expresión "producto del embarazo". El producto de un embarazo
humano es obviamente un ser humano, genéticamente tal a partir de
la concepción, como puede ya comprobarse empíricamente. En este
momento del análisis conviene formular la cuestión: ¿es moralmente
válido para una mujer eliminar a un ser humano en un embarazo no
deseado, con base en su incapacidad moral y psicológica de
enfrentar tal embarazo?
En el caso de contestar negativamente, se cree que tal decisión
sólo puede ser legitimada por la autoridad religiosa o civil de su
comunidad. Si se acepta fundante esta última razón, no se
considera que una mujer sea persona con la capacidad y el derecho
de tomar decisiones morales sobre su cuerpo y el producto de éste,
todo lo que le confiere su posición de ser humano moral, libre y
digno, es decir, de ser persona que elige su existencia con base
en sus valores y creencias y que está dispuesta a aceptar la
responsabilidad de tales decisiones.
La exclusión femenina
Si a una mujer se le priva de su derecho de separar su sexualidad
de la procreación, es una esclava de sus maternidades. Tal como el
caso de las esclavas africanas de las plantaciones sureñas
estadounidenses y las indígenas mexicanas en el tiempo de la
conquista española. Su cuerpo no le pertenece, y si no somos
dueñas de nuestro cuerpo ¿de qué somos dueñas?
Dado que su cuerpo no le pertenece, por tanto el himen de las
hijas es el capital simbólico de la familia patriarcal. El padre
"entrega" o vende a las hijas cuando le conviene económicamente el
intercambio. Una vez unida a ese hombre, él pasa a ser el dueño
del cuerpo de la mujer (Bourdieu, 2000).
Los derechos humanos de las mujeres
La maternidad voluntaria confiere a las mujeres el derecho a la
sexualidad, los deseos, el erotismo y el placer. La tesis básica
de esta comunicación es la siguiente:
Las mujeres tienen el derecho, como personas, de disponer
libremente y sin coacción de su propio cuerpo y de su afectividad,
de acuerdo con una previsión inteligente e informada de las
consecuencias de su acción.
Indudablemente que la conciencia moral puede equivocarse. Es por
ello importante educar moralmente a las personas, para no caer en
lo que Jean Paul Sartre llama "la mala fe", es decir, culpar a
otras(os) de las propias decisiones morales.
Las razones válidas, como apuntamos arriba, se fundamentan en la
propia jerarquía de valores asumida conscientemente, además de que
la persona se responsabiliza de las consecuencias de la propia
decisión moral.
En nuestro país, las causales aceptadas para llevar a cabo un
aborto voluntario varían de acuerdo con el código legal de los
estados. Unos más estrictos que otros.
Las feministas hemos luchado desde los años 70 para liberalizar la
reglamentación del aborto; hemos tenido avances y a veces
retrocesos, de acuerdo con los partidos políticos dominantes.
Sabemos que el dilema ético que aquí se enfrenta es respecto de la
ética institucional y la ética personal. También sabemos que todas
las madres somos madres solteras, estemos casadas o no. Nosotras
nos hacemos cargo de la infancia en el presente estado de cosas.
En vista de ello, nos toca a nosotras tomar la decisión de
continuar o terminar un embarazo no deseado.
La legalización del aborto en México significa que el Estado asume
su responsabilidad de atender las necesidades de la población con
base en el reconocimiento de los derechos humanos; en el caso a
discusión, los derechos humanos de las mujeres, básicamente la
posesión de su cuerpo.
Se argumentan posiciones religiosas y metafísicas en contra de
conceder tal derecho, por ejemplo, que el producto es un ser
humano o que el alma adviene al cuerpo del producto en un
determinado momento. Por ejemplo, Santo Tomás aceptaba el aborto
en los primeros meses, dado que tenía la creencia de que el alma
humana no se originaba con el cuerpo. Los creacionistas, por el
contrario, pensaban que desde la creación del ser humano éste ya
posee alma.
Yo pienso, como dije al principio, que la legalización del aborto
deseado con base en las razones aducidas es el iceberg de la
exclusión femenina. Se trata no tanto de garantizar que todo
embarazo, deseado o no, llegue a su término, sino más bien de
asumir el control del placer erótico femenino, porque creo, como
Lezek Kolakowski, que "el que controla tu placer te controla a
ti". Y ésta es la forma básica de control para el cuerpo femenino:
unir irremediablemente el placer erótico femenino a la
procreación.
Desde una ética del placer, el derecho al cuerpo es la razón
fundamental que sostiene los derechos humanos de las mujeres.
Bibliografía
t Bourdieu, Pierre. 2000. La dominación masculina, Anagrama,
Barcelona, España.
t Hierro, Graciela. 1985. Ética y feminismo, UNAM, México. Ética del
placer. En prensa.
Fuente: Graciela Hierro, El aborto y la ética. En: Castañeda
Salgado, Patricia (coord.), Interrupción voluntaria del embarazo.
Reflexiones teóricas, filosóficas y políticas. Plaza y Valdés, CEICH-UNAM, México: 2003, p. 61-65.
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