Los Derechos Humanos y la orientación sexual
Fuente: AWID
Por Gabriela De Cicco
La Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas se reunirá
entre el 15 y el 23 de marzo de 2004 en Ginebra y deberá tratar el
proyecto de Resolución presentado el año pasado por Brasil, en el
que se expresa una seria preocupación por las violaciones a los
derechos humanos basados en la orientación sexual de las personas.
Por este motivo en la Lista de discusión de AWID (enLACes) se
consultó a tres activistas latinoamericanas al respecto.
En varios países del mundo las personas de la comunidad LGTBI no
tienen existencia lingüística, o no tienen resguardo legales; en
muchos países la homofobia más recalcitrante comete crímenes:
tortura, viola, condena a muerte a personas que aman a personas de
su mismo sexo.
Los fundamentalismos religiosos les niegan todo tipo de derecho a
la existencia, siendo aún peor la contradicción interna en las
personas que siguen siendo creyentes y/o practicantes. Muchos
casos han terminado en suicidio.
Dice Valeria Flores, activista lesbiana feminista argentina:
«aprendimos a callar, a parecer, o a no parecer, a odiarnos , a
invalidar lo que pensábamos, a enterrar lo que sentíamos, a
escuchar la sanción de nuestro crimen, o a escuchar sólo
silencio». (1) Y es contra el silencio y la invisibilización que
cientos de activistas se movilizan constantemente, y que en
especial se movilizarán para que dentro de unos días se vuelva a
hacer resonar en el majestuoso recinto ginebrino un tema más que
áspero: los derechos de las personas LGTBI son derechos humanos.
Para Alejandra Sardá, coordinadora del programa para América
Latina y el Caribe de la Comisión Internacional de los Derechos
Humanos de la Comunidad Gay y Lesbiana AC (IGLHRC por sus siglas
en inglés), el tratamiento del proyecto, «será, en un sentido
restringido, algo histórico, ya que por primera vez, formal y
especialmente, la CDH por lo menos se digna a reconocer que la
discriminación y la violencia por razones de orientación sexual
son temas que le competen discutir, porque al año pasado el debate
fue si este era un tema que competía discutir o no».
«El sistema de NU, que siempre va como 40 años atrás de adonde van
los movimientos, se entera ahora que este es un tema de Derechos
Humanos, así como en el 92 se enteró que las violaciones contra
los DD. de las mujeres eran violaciones de DD. HH.».
La activista sostiene que en ese sentido será histórico este
tratamiento, pero que comparado con los avances reales que se han
producido en muchísimos países, es una vergüenza que aún se esté
en un nivel de mera discusión. Sardá se muestra pesimista sobre el
resultado final de la reunión y no cree que la Resolución vaya a
ser aprobada, teniendo el precedente de lo ocurrido en el 2003.
Sin embargo el que no se haya tratado la resolución directamente,
parece abrir algún resquicio de esperanza para algunas
organizaciones que impulsan junto a la Asociación Internacional de
Lesbianas y Gays (ILGA, por sus siglas en inglés) la campaña pro
Resolución (2). Insisten en que debe dejar de ser postergado su
tratamiento, que debe ser adoptada y que los países miembros
comiencen a tomar medidas concretas para comenzar a luchar contra
la discriminación basada en la orientación sexual.
Más allá de su pesimismo, Sardá reafirma la necesidad y el
compromiso de estar presentes las y los activistas LGBTI en estos
espacios de discusión internacional, por que es "importante
decirle, por un lado a la derecha cristiana, por otro lado a la
Conferencia Islámica, y por otro lado a nuestros propios gobiernos
que son muy cobardes en este sentido. Les queremos decir: que no
nos la van a sacar fácil, que este tema a nosotras/os nos importa
y aunque perdamos vamos a seguir acá».
Charlotte Bunch, fundadora y directora ejecutiva del Centro para
el Liderazgo Global de las Mujeres de la Universidad de Rutgers,
reconoce cuatro hitos que han permitido que las lesbianas en
particular se reunieran en el marco del feminismo internacional
para discutir entre ellas y con otras propuestas. Esos hitos
fueron: la Conferencia del Año Internacional de la Mujer en México
(1975), la Conferencia de Copenhague (1980), la Conferencia de
Nairobi (1985), y la de Beijing (1995) (ver enlace relacionado "El
género en las cumbres mundiales").
«Las lesbianas estuvieron presentes en las reuniones preparatorias
para la conferencia de Beijing, tanto regionales como
internacionales, para intervenir a favor de la inclusión del tema
de la 'orientación sexual'. (.) Ninguna de las referencias a la
orientación sexual sobrevivió en el documento final, pero
recibieron el apoyo de 30 países. (.) La virulencia de la
homofobia de la oposición al tema y la manera como se utilizó en
contra de los derechos de las mujeres en general educó a
algunas/os delegada/os sobre la importancia de esta discusión».
(3)
Para Diana Mines, activista y fotógrafa uruguaya que milita en
'Diversidad' (LGTTIB) y LGTTB/Amnistía Internacional Uruguay, «las
especulaciones sobre lo que sucederá en la votación y la magnitud
de la presión que están ejerciendo los intereses reaccionarios,
dan la pauta de la importancia que el derecho a la diversidad
sexual ha cobrado en estos tiempos, y no es casual que uno de sus
reclamos -el derecho al matrimonio- también se haya instalado en
la campaña presidencial norteamericana. En los grupos organizados,
creemos que nuestras prioridades son las correctas, pero el
sistema establecido da sus propias señales de qué cambios le
duelen más, y hay que escucharlas».
Mines señala que la resolución brasileña "reviste importancia en
sí misma, independientemente del resultado de la votación, porque
proviene de un país no hegemónico en el concierto político mundial
-aunque apunta a convertirse en un líder emergente- y de un
gobierno progresista. Esto último me parece fundamental, porque la
izquierda clásica -oh, contradicción!- nunca rompió con el modelo
patriarcal, e incluso acalló violentamente las pocas voces que
intentaron cuestionarlo desde la teoría».
De esta manera, continúa la activista, «el heterosexismo está
probando su transversalidad al poner en evidencia las
contradicciones de los esquemas ideológicos tradicionales.
Muchos países africanos y asiáticos se sienten tironeados entre su
rechazo al imperialismo colonialista occidental y la adhesión a
cánones de poder propios que los acercan a él. A la hora de
levantar la mano en la Comisión de Derechos Humanos, los
fundamentalismos de uno y otro continente han tenido que reconocer
su parentesco. Como ya lo hicieron antes, en Beijing y en Durban,
por otra parte.
No es que dentro del movimiento LGTTIB (Q, etc.) estemos libres de
contradicciones, ni dentro del feminismo! Pero éstas son las
oportunidades para ponerlas sobre la mesa».
Marianah Pessah, también activista y fotógrafa que reside en Porto
Alegre, Brasil, sostiene que «es muy precipitado arriesgar si la
Resolución Brasileña va a ser o no aprobada», pero de serlo,
ayudará mucho a los países de África y Asia donde las personas de
la comunidad LGBT, viven obligatoriamente dentro del clóset.
Hay muchos países en los que la homosexualidad está penalizada por
la ley de sodomía. Y esta penalización, absurdamente, alcanza
también a las mujeres.
Pessah recuerda las palabras de Dorothy Aken'Ova : 'en Nigeria
heredamos una ley de nuestros amos coloniales que data de los años
cuarenta en contra de la sodomía. Las feministas en Nigeria no
entienden esta ley como una ley en contra de la homosexualidad,
sino como una ley en contra del sexo anal. Esto implica que si las
parejas homosexuales no tienen sexo anal, sino sólo sexo oral, no
podrán ser castigadas. Pero lo son'. (3) La activista de Mulheres
Rebeldes y la Liga Brasilera de Lésbicas continúa: «A partir de
esa aprobación se va a poder exigir a los gobiernos que respeten
las identidades sexuales y de género, porque sí son Derechos
Humanos; y en el momento de generar leyes a favor de las personas
LGBT, se va a tener un referente muy importante como una
Resolución de las Naciones Unidas, y eso lógicamente que va a
tener un peso importante en tantos países que hoy dicen que la
homosexualidad no existe o no es un problema para ellos».
Según ella el «proceso de esta Resolución fue muy interesante para
evaluar cómo están en el mundo los derechos de las personas LGBT.
Por ejemplo, Brasil es un caso muy especial, porque
paradójicamente es el país proponente de la Resolución y
paralelamente, es el campeón en homicidios de gays y travestis
(las lesbianas en éste sentido "sufren" de discriminación positiva
y los asesinatos están en torno del 4% de las muertes de personas
LGBT).
Diana Mines cree que «para quienes tenemos una identidad o una
orientación sexual diferente al hegemónico, una resolución
favorable en esta votación significará haber vencido una
resistencia mayor ante nuestro reconocimiento y respeto como
personas. Pero para los varones y transexuales de este grupo, será
importante que tengan presente que buena parte del desrespeto y el
desconocimiento que sufren se debe al valor-mujer que el sistema
asigna a sus personas; o sea, ni tienen valor ni son personas.»
NOTAS
1) "El silencio", texto inédito que circuló por la lista para
lesbianas feministas Safo Piensa, 10 de diciembre de 2003.
2)
http://www.brazilianresolution.com
3) Bunch, Charlotte e Hinojosa, Claudia: "La travesía de las
mujeres lesbianas por el feminismo internacional" (Lesbians travel
the roads of feminism globally), ed. Universidad de Rutgers y
CWGL. Se pueden pedir copias a:
cwgl@igc.org
4) Organización Para la salud de las Mujeres en Nigeria, en
Orientación sexual en la lucha de las mujeres.
Gloria Careaga-Pérez (editora)
|