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Primer simposio europeo sobre violencia contra las lesbianas

Lesben Informations-und Beratungsstelle e. V. (Hg).
Querverlag GmbH, Berlín 2001

Estrategias de las lesbianas para evitar posibles experiencias de violencia

por Bea Trampenau


Mi fundamentación

Desde hace más de diez años trabajo con la Asociación Lésbica “Intervention” de Hamburgo. Desde el marco de mis deberes pedagógicos tuve la oportunidad de conocer a más de 10.000 lesbianas, bisexuales y mujeres, quienes lidiaban con sus procesos de “coming out” por propio esfuerzo o en grupos de asesoramiento. Los principales objetivos de nuestro trabajo son las lesbianas que viven aisladas y, desde hace dos años, chicas y mujeres jóvenes mayores de 25 años. La mayoría son de Hamburgo y de sus alrededores.

Mi hipótesis se basa en información, observaciones y reflexiones derivadas de mi trabajo, y en experiencias acerca de las reacciones del público hacia los proyectos abiertamente lésbicos. Por tres años nuestro espacio se vio expuesto a continuos y deliberados actos de violencia.

Las estrategias de las lesbianas para evitar la violencia son tan creativas y diversas como las lesbianas y sus vidas en conjunto. Pero, principalmente, es difícil reflejar la realidad de muchas lesbianas que viven abiertamente, quienes han establecido su propio sistema lésbico de seguridad y marco de referencia.


Defensa y “de-escalation”

Las mujeres llegan a la acción por la necesidad de defenderse a ellas mismas y por el sentimiento de realización que esto les significa. Fuera del movimiento de mujeres, el concepto de auto-defensa que llegó a instalarse desde los ’80 hasta mitad de los ’90, entre otras cosas, en un ambiente lésbico, llevó a las lesbianas a asistir a por lo menos un Wen-Do-class (clases de artes marciales).

Por este conocimiento acerca de la posibilidad de experimentar violencia hacia mujeres / lesbianas, muchas lesbianas han sido entrenadas en auto-defensa y/o clases de afirmación personal y/o entrenamiento para “de-escalation” (término asociado al contexto militar y que denota atenuación de violencia) para manejarse en sus propias oportunidades de acción. Muchas fueron preparadas para enfrentar una situación violenta o cuando deciden cómo escapar de este tipo de situaciones.

Desafortunadamente, cada vez menos chicas y mujeres jóvenes toman las clases de Wen-Do. Las técnicas básicas de autodefensa se aprenden a menudo en la escuela o en el trabajo social con chicos/as y jóvenes. Pero casi nunca hay discusiones acerca del nivel de inhibición de las niñas que les permita hacer un uso activo de las técnicas de auto-defensa.

La vasta mayoría de las lesbianas que viven aisladas o escondidas actúan con un amplio rango de diversas estrategias de evasión. Estas estrategias son muchas veces muy sutiles y no se las asocia conscientemente con el miedo a la violencia. Hasta aquí me he referido a las estrategias que no son necesariamente reacciones a la violencia experimentada, sino que reglan la acción de muchas lesbianas a causa de su temor a la violencia.

El término “estrategia” sugiere una decisión consciente para una acción consciente. Las estrategias de evasión, sin embargo, no confirman la existencia de conciencia. A un mismo tiempo, detectamos que ciertas acciones causan menos problemas que otras. El tomar la “línea de resistencia mínima” usualmente no es una decisión. Hasta que no la confrontemos con alternativas, no tendremos bases para una decisión. Pero cuando una lesbiana vive aislada, incluso ella no está confrontada con alternativas de un estilo de vida lésbico. Además, la decisión depende del campo predominante de acción. Posibles decisiones pueden estar asociadas a la experiencia de lesiones corporales / violencia o llevan a negar el lesbianismo.


Tesis

1. La cantidad actual de actos de violencia practicados contra lesbianas es menor al miedo de las lesbianas a la violencia.
2. La violencia empieza cuando se cambia la conducta a causa de un miedo consciente o inconsciente. La violencia contra las lesbianas se confirma por el miedo que sienten las lesbianas y por el cambio de conductas para adaptarse en consecuencia.
3. La primera reacción en el “coming out” de una lesbiana determina decisivamente cómo lidiará –en el futuro- con su vida pública como lesbiana y da forma a la cantidad de miedo hacia la discriminación y la violencia que siente. Las reacciones de un ambiente cerrado se aplican a la vida pública.
4. La experiencia de violencia que muchas lesbianas tienen como mujeres determinan las estrategias lésbicas de evasión.
5. La violencia contra las lesbianas es compleja e implica un cambio social.

Las formas de violencia son diferentes en ciudades y zonas rurales, en el este y en el oeste, por las posibilidades de los atacantes, la filosofía de los perpetradores, y muchas cosas más.


La tradición de ignorar la existencia lesbiana

Muchas lesbianas no se perciben a ellas mismas en el rol de tener que defender su salud física, psicológica y mental. Ellas la dan por sentado, incluso consideran lógico cuando la violencia, en todas sus diferentes facetas, se ejerce contra ellas como lesbianas.

Durante muchos siglos nunca hubo una palabra o un término identitario para mujeres que aman a mujeres. En muchos países de Europa, incluso, no había reglas ni regulaciones respecto de una conducta homosexual existente, como si por miedo sólo hubieran existido formas ocultas de vivir este estilo de vida. Por la desvalorización de la vida lesbiana transmitida, el propio sentimiento es desvalorizado y el castigo es aceptado como justificado. En la actualidad las lesbianas son felices porque la mayoría de la población no supone nada o no expresa abiertamente que las lesbianas son pervertidas.

Pero nadie puede pensar que el público en general acepta afirmativamente el estilo de vida lésbico. Cuando una ha oído y le han enseñado por siglos que ser lesbiana es ser enferma, pervertida, anormal, llega fácilmente a creer esta opinión existente, más allá de la propia experiencia.

El miedo a la violencia refleja nuestra historia y señala la existencia de un rechazo latente del estilo de vida lésbico en la sociedad.

Para vencer la transmisión negativa de miedos por experiencias positivas y cambiar conductas ya desarrolladas, es necesario experimentar una aceptación afirmativa duradera de la mayoría y la conciencia de tener derecho a un estilo de vida individual. Para las lesbianas esto es seguido por sentimientos y conductas específicas.


Sentimientos de las lesbianas

h Muchas lesbianas han internalizado la homofobia y la misoginia producida por la sociedad y adoptado, en consecuencia, una actitud peyorativa y derogatoria hacia su propia feminidad, sexualidad e identidad. Bajo estas circunstancias, es tan fácil negarse a sí misma el derecho a la autodefensa como también el negar a verse a sí mismas como individuas con autoconfianza.
h Muchas lesbianas asumen que experimentarán violencia o lesiones cuando el mundo exterior reconozca su identidad.
h Muchas lesbianas sienten alivio cuando no son reconocidas como tales.
h
Muchas lesbianas se irritan por la reacción positiva del mundo exterior hacia su lesbianismo.
h Muchas lesbianas que se han revelado a sí mismas toman a esta experiencia como provocativa. “Si me llega a pasar algo cuando revele mi identidad es mi propia culpa”.


El cambio de conductas a causa del miedo a la violencia

h Cada decisión que nos muestra públicamente como lesbianas (usando divisas y símbolos, tocando a una mujer, la vestimenta) es, por lo menos al principio, confrontada con el miedo a experimentar violencia.
h Muchas lesbianas no han sufrido una experiencia de violencia porque permanecen solas en sus casas y deciden no tener relaciones amorosas.
h Muchas lesbianas se llaman a sí mismas “bisexuales” frente a otras personas (las bi-mujeres no son significantes).
h Muchas lesbianas esperan, para evitar ataques, ser vistas como varones, aunque sea a primera vista. Cuántas lesbianas en ropa masculina junto a lesbianas femme, viven una vida aceptada sin opresión ni persecución, es algo que sólo podemos empezar a especular. Dos lesbianas reconocibles como mujeres a primera vista tienen más probabilidades de que se les niegue el derecho a la autodeterminación sexual.
h La expresión del control emocional le es familiar a las mujeres y especialmente a las lesbianas, a causa de su “coming out”. Lo más normal es que las lesbianas primero den vueltas, observen, chequeen, para su tranquilidad, antes de besar a su amada en la estación ferroviaria.
h Cuando las lesbianas justifican la experiencia de violencia se interiorizan parámetros más altos que la llevan a preguntarse “¿qué es violencia?”. El grito “Ugh! Lesbianas”, detrás de dos lesbianas, lleva a una reacción de alivio porque nada peor ha pasado.
h Cuando la ventana de un centro para lesbianas es escupida a diario, comúnmente se opina que no se puede culpar a la persona que escupe, sino a la gente que abiertamente escribió “lesbianas” en el panel de la ventana. Las acciones contra las lesbianas son vistas como meros pecadillos y muchas veces excusables.
h Las noticias acerca de ataques reales a lesbianas / proyectos lésbicos confirman el miedo y llevan comúnmente a una retirada.
h Crear un ambiente seguro (la vida, el trabajo, los amigos).
h Tomar la ofensiva en el mundo exterior.
h Desarrollar una actitud interior me permite defenderme a mí misma.
h En ciertas situaciones, una decisión consciente, actuar evadiendo, lleva a vivir sin stress.

Las múltiples estrategias de las lesbianas para evadir la violencia muestran la cantidad de lesbianas que existen tratando de lograr esta aceptación para vivir abierta y libremente.


Consecuencias

¿Qué cambios serían deseables?

h Cuanto más riesgos se tomen para vivir abiertamente, más lugares seguros / refugios lésbicos deben ser creados.
h Los espacio identitarios y el trabajo de estabilización para lesbianas deben ser enteramente desarrollados.
h Cuando llegue al conocimiento público cómo y dónde tiene lugar la violencia contra las lesbianas, la existencia del miedo irracional puede desvanecerse.
h Debe haber referencias que cubran la necesidad de auto-afirmación y de auto-defensa, esos espacios deben ser fundados.
h El trabajo político ha de ser hecho para que lleve a una aceptación de los diferentes tipos de mujeres y de las múltiples formas del estilo de vida lésbico (no estigmatizar por ser portadora, las nuevas normas de belleza, las parejas de lesbianas casadas, etc.)
h Debemos demandar la aceptación de vivir abiertamente como lesbianas y fundar proyectos lésbicos abiertos.
h Debemos crear conciencia que nos permita defendernos a nosotras mismas e intervenir.
h Debemos crear una red para las víctimas.
h Debemos nombrar la violencia como tal.


Traducción: Macky Corbalán y Valeria Flores - Lesbianas feministas
Colectiva Feminista La Revuelta – Neuquén - Argentina

 

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