Consideraciones sexológicas acerca de la homosexualidad a
propósito de las consideraciones del Vaticano
por
Octavio Giraldo Neira* La Congregación Para La Doctrina De La Fe, del Vaticano, ha
publicado recientemente el documento intitulado: "Consideraciones
Acerca De Los Proyectos De Reconocimiento Legal De Las Uniones
Entre Personas Homosexuales"
Conviene hacer algunos comentarios al documento de la "santa sede"
a favor de la discriminación contra los homosexuales en nombre de
Dios y una supuesta "ley moral natural".
Ante todo recordemos que a nombre de Dios y de la "ley moral
natural" se ha quemado, torturado, condenado y encarcelado a
muchos seres humanos. El ataque en Nueva York el 11 de septiembre,
con toda su monstruosa maldad, también se hizo a nombre de Dios.
El otro, también verdadero, según sus seguidores.
Veamos paso a paso los planteamientos del Vaticano. Empieza por
decirnos que le preocupa el reconocimiento legal de las uniones
homosexuales. Y no le preocupa por querer reconocerlas sino por
combatirlas. Pero el asunto lo trata según su enunciado sin nada
nuevo doctrinalmente. Es con la misma doctrina de hace 21 siglos o
sea en un marco de ignorancia acerca de la sexualidad y la
homosexualidad, como claramente se desprende de toda su
argumentación. Se trata, según pretenden los firmantes, de
"argumentaciones de carácter racional para proteger y promover la
dignidad del matrimonio" Obviamente que de racional poco o nada
tiene la racionalización que usan sus autores con la bendición del
pontífice. Se trata de aseveraciones dogmáticas que desconocen la
realidad científica y la verdad acerca del ser humano.
Dizque se trata de "iluminar la actividad de los políticos
católicos" en "materia que atañe a la ley moral natural" La homofilia es tan relacionada con la "ley moral natural" como
el color de los ojos, la estatura o cualquier otra creación de la
naturaleza. Es un hecho de la diversidad humana y no cuestión de
ética ni de moral. Ser o no ser, (hombre, mujer, heterosexual u
homosexual) es fruto de la naturaleza. El vaticano viene
defendiendo una tesis absurda: Que la homosexualidad y los actos
homosexuales son contra la naturaleza. Lo cierto es que los
homosexuales son obra de Dios, como todo el universo, según las
creencias del cristianismo, y por lo tanto con derecho a existir y
actuar de acuerdo a su natural inclinación. O son obra del demonio
o de la anti naturaleza, según se desprende del lenguaje eclesial,
lo cual no coincide con el sentir de la cultura occidental, ni con
lo que nos dice la ciencia sexológica. No pueden ser obra contra
la naturaleza cuando el 100% son resultado de uniones
heterosexuales. Y creer en una ley moral natural, supone desconocer la realidad
de la maldad y los errores criminales de la humanidad, al menos de
un buen número de humanos, así como la variedad de las culturas
donde las creencias acerca de lo bueno, correcto, decente o
vergonzoso son tan disímiles. Implícita y explícitamente se esta diciendo que la
homosexualidad y el reconocimiento de sus existencia así como de
las parejas homofílicas va contra el "bien común de la sociedad".
Esto no pasa de ser una afirmación moralista que se desprende de
otras creencias y aseveraciones dogmáticas sin fundamento. Más
daño le hace a la sociedad condenar una creación de la naturaleza,
discriminar del 5 al 10% de su población, que dejarlos vivir
reconociendo sus derechos al amor, al erotismo, al bienestar
psicosocial, dones y derechos de la naturaleza que no pueden ser
lógicamente negados a nombre de Dios. Dice el Vaticano que el matrimonio solo existe entre personas
del sexo opuesto, por supuesta definición de Dios. Se les olvida
eso sí que el amor, el erotismo y la tendencia hacia personas del
mismo sexo existe en un significativo porcentaje de la humanidad
como lo ilustra la misma Biblia. El rey David a la muerte de su
amado Jonatán, lloraba porque "tu amor era para mi más dulce que
el amor de las mujeres" según la misma Biblia. (2 Samuel 1: 25-26) Al enunciar los "Irrenunciables" del matrimonio (nombre que se
da a la conformación legal de la pareja, no a su formación
natural,) se olvida que la naturaleza también ha hecho, y seguirá
haciendo parejas de distinto y del mismo sexo, que cumplen la
función de satisfacer necesidades y tendencias inalienables de
toda persona independientemente de las formalidades del
matrimonio. La pareja es válida no por su legalización, sino por cumplir
sus funciones, lo cual no depende de ninguna ley, pero si es
obligación del legislador reconocer dichas funciones y por ello
los derechos que le son inherentes. El sexismo vaticano se expresa al decir que "el hombre, imagen
de Dios, ha sido creado varón y hembra" (sic) o sea que la hembra
es hombre… Dice luego que el matrimonio, además, ha sido
instituido por el Creador como una forma de vida en la que se
realiza aquella comunión de personas que implica el ejercicio de
la facultad sexual. Lo cual, sabemos los sexólogos se aplica
igualmente a las parejas homosexuales, donde también se da la
comunión de personas a través de la sexualidad y el erotismo.
La procreación y la fecundidad son según esta teoría vaticana
notas esenciales de la pareja ubicando a los humanos a nivel de
los mamíferos subhumanos que precisamente caracterizan su
sexualidad principalmente por la búsqueda de la reproducción y no
por la función erótica o búsqueda consciente del placer, que es la
característica de la sexualidad humana, la cual por supuesto se
manifiesta en heterosexuales y homosexuales en principio y en la
práctica, como todos lo sabemos. Y como los homosexuales no se
reproducen y dogmáticamente se afirma que "No proceden de una
verdadera complementariedad afectiva y sexual" no tienen, según el
Vaticano, derecho a la vida reconocida de pareja. Es cierto que no
se reproducen, pero la sexualidad homofílica cumple con la función
erótica propia de los humanos, y efectivamente, como lo demuestran
muchas investigaciones psicosexuales, producen complementariedad
afectiva y erótica.
Se aduce con citas de las escrituras que los actos
homosexuales son depravaciones, en una lectura ajena a la exégesis
o sea los contextos históricos, antropológicos, lingüísticos que
usan los teólogos y exegetas de la Biblia, modernos. ¿Será posible
que Dios, como el Vaticano y san Pablo, sea también homófobo? ¿O
simplemente se haya olvidado de millones y millones de sus
criaturas? O peor aún, ¿las haya creado y luego condenado al
ostracismo?
En palmaria contradicción con otras expresiones del mismo
documento dice el Vaticano "los actos homosexuales… No pueden
recibir aprobación en ningún caso"… "son intrínsecamente
desordenados" repitiendo luego que "la inclinación homosexual es
"objetivamente desordenada""y más adelante dice: "los hombres y
mujeres con tendencias homosexuales "deben ser acogidos con
respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos,
todo signo de discriminación injusta"" ¿Podrá darse mayor falta de respeto, compasión (no pedida ni
deseada por los homosexuales) y mayor discriminación, que la
oficializada a través de todos los documentos del Vaticano acerca
de homosexuales y homosexualidad? Estos argumentos y
contradicciones se parecen a los de los racistas del siglo XX que,
apoyados en la Biblia leída a su manera, también argumentaban que
los negros debían ser comprendidos o respetados pero de ninguna
manera tratados igualitariamente a los blancos. Pasa el Vaticano a condenar no la discriminación que el mismo
promueve, ni la legalización de lo hecho por la naturaleza, sino
la mera tolerancia de la homosexualidad, como inmoral.
Desconoce totalmente el Vaticano en pleno siglo XXI,
prefiriendo los conceptos del siglo primero, el hecho de que los
homosexuales tal como los heterosexuales son hechos por la
naturaleza. Sí. La naturaleza biopsicosocial humana. Es decir que
nuestra orientación sexual, como lo dice la sexología o los
sexólogos más autorizados es el resultado de una combinación entre
factores biológicos, factores psicosociales como el sexo de
asignación y crianza y la cultura. Detrás de la férrea oposición a la legalización de la pareja
homosexual. El Vaticano promueve diversas teorías carentes de
fundamento: 1. Que la conducta y las tendencias homosexuales son
intrínsecamente desordenadas (cualquier cosa que eso signifique)
como si la naturaleza hiciera cosas desordenadas y no fueran todas
igualmente naturales, sean o no agradables o benéficas. 2. Que
tolerarla o reconocerla (es lo que hace la legalización) es dañino
a la Sociedad. Ciertamente es tan dañino como reconocer la
igualdad de todas las personas de diferentes razas, colores,
culturas, lenguas, inclinaciones eróticas. 3. Que es como una
enfermedad contagiosa. El examen lógico de las realidades muestra
que la orientación sexual (hetero, bi u homosexual) no es
contagiosa, no se propaga por el buen o mal ejemplo, no se pasa de
una persona a otra, no es obra de bacteria o virus alguno. Por el contrario no puede haber mayor bien común que acabar
con la discriminación homofóbica predicada y promovida por más de
dos mil años. No puede haber mayor bien común que reconocer el
pluralismo y la diversidad de la naturaleza y las culturas, la
igualdad sustancial de los derechos fundamentales de las personas
y la naturaleza inalienable de las necesidades eróticas en todos
los seres humanos, incluidos los célibes, por supuesto. Pretende
el Vaticano argumentar con verdades biológicas y antropológicas
cuando precisamente esta ignorando los aportes de estas ciencias
en la comprensión de la orientación sexual humana logrados en el
siglo XX.
Más burda e injusta negación de los derechos humanos
fundamentales de los homosexuales y bisexuales no pueda darse y
merece el sereno y positivo rechazo de los gobiernos y
legisladores, cristianos o no cristianos. No es la reproducción
(ejercida una o dos veces en la vida de la mayoría de los humanos
contemporáneos) sino la función erótica lo que constituye la base
de los derechos sexuales universales tal como fueron promulgados
por la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Mundial de
Sexología -OMS-AMS. Según el Vaticano los políticos y legisladores católicos se
deben oponer a todo reconocimiento de las uniones homosexuales
porque eso dizque hace daño a la sociedad. O sea que los católicos
deben ser injustos, homofóbicos, discriminadores, acientíficos,
violadores de los derechos humanos. El camino que le queda a los católicos humanistas y
conocedores de las verdades reales y científicas acerca de la
sexualidad y a los homosexuales que se consideran católicos es
trabajar al interior de la Iglesia por un mejor conocimiento de
las ciencias y su relación con la teología y la Bibliología, o
abandonar la iglesia opresora o simplemente ignorarla y
relacionarse directamente con sus sentimientos y creencias
religiosas.
* Ex presidente de la Sociedad Colombiana de Sexología.
Ex presidente de la Federación Latinoamericana de Sociedades de
Sexología y Educación Sexual, FLASSES. Profesor Distinguido de la
Universidad del Valle
Medalla-Distinción de la Sexología Latinoamericana, FLASSES, 2002
Nota: Mis opiniones profesionales no comprometen a ninguna
institución.
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