Acerca de los transexuales y del vivir-ser
"Un orden sexual en Occidente se disloca en el desgarro de un
vivir sin ser de unos pocos. No importa el número, lo
que cuenta es la potencia enunciativa de su interpelación",
sostiene la autora al referirse a las/los transexuales, en su
testimonio de un tiempo histórico dislocado.
Por Ana María Fernández *
¿Qué es la sexualidad? Pareciera que ya comienza a quedar estrecha
la expresión "la sexualidad". Tal vez deberíamos
comenzar a decir las sexualidades. Y no estaríamos frente a un
mero pasaje de singular a plural. Nominar, como señaló
Pierre Bourdieu, es un acto político. ¿Qué políticas del nombre
(naming) están en juego? Nada menos que el paso de la
idea de una sexualidad única, normal, sana, legal, legítima, a la
idea de diversidad de posicionamientos subjetivos en
relación con el erotismo. Del disciplinamiento de dos sexos, del
problema de la diferencia sexual, a grafos de múltiples
errancias deseante! s. Ya no basta el respeto políticamente
correcto por la diferencia, que no es poco pero que
mantiene a un diferente, si bien con derechos, siempre extranjero.
Alteridad que lo deja a merced de una sociedad a la
que arranca derechos a cuentagotas, mientras ella sofistica
dispositivos de discriminación menos visibles pero no menos
eficaces.
Las políticas del naming van por más. Ya no basta el derecho. Es
una lógica lo que estalla; se resquebraja un modo de
ordenar las diversidades, ponerlas en fila, clasificar en códigos
binarios que, a la vez que operan reductivamente sobre
la complejidad de lo real, instituyen jerarquías y desigualdades
entre lo Uno y la diferencia. Establecido lo Uno, no hay
derechos conquistados que consoliden igualdades políticas, de
etnias, clases, géneros o sexualidades.
El paso de la sexualidad a las sexualidades es el de la diferencia
a las diversidades. Inaugura otras condiciones de
posibilidad y otros principios de orden en la producción de pe!
nsamiento que la lógica conjuntista-identitaria sofocaba.
Lo Uno, esa manía del espíritu -al decir de Lucrecio- en sus
eficacias simbólicas, soterró lo múltiple, que sin embargo
insiste.
¿Qué es un/una transexual? ¿Qué condiciones históricas hacen
posible que se produzca una demanda social tan
particular como el pedido de un cambio quirúrgico de sexo? ¿Qué
transformaciones en los imaginarios colectivos lo han
posibilitado? ¿En qué universos de significaciones imaginarias se
produce el sentido, la comprensión, la explicación, la
justificación, la aceptación o el rechazo de tal intervención?
¿Qué desea un/una transexual? ¿Será el/ella un nuevo "continente
negro"? Las prácticas sociales han ido más rápido
que las teorías y las tecnologías, que balbucean en medio de
ignorancias y perplejidades de todo tipo.
Ignorancias y
perplejidades respetables a condición de que no se reniegue de
ellas. Una tal renegación instalaría un supuesto
conocimiento que, al haberse instituido en! una desmentida
fundacional de su no saber, sólo podría tener un destino de
forzadas aplicaciones de conceptos pensados para otras entidades
clínicas. Destino no deseable que inauguraría
dispositivos de transformación de los nuevos continentes en
continentes negros. Negritud por oscura, por insondable.
Pero también negritud colonizada, esclava, desoída.
Ignorancias y perplejidades que de poder ser sostenidas en tanto
tales podrán mantener abierta la diversidad de
interrogaciones para poder pensar un nuevo campo de problemas.
Atrayente desafío teórico-clínico, pero también
ético-político.
Sólo sabemos de un requerimiento, ¿pero qué demanda lo sostiene?
¿Por qué dar por sentado que hay allí un
trastorno? Se dice "trastorno de la identidad de género". ¿Cómo
pensamos las palabras identidad y género para afirmar
que están trastornados? ¿Qué se trastornó? ¿Quién trastorna?
¿Quién es trastornado? Algo se ha dislocado, "the time is
out of joint", dice Hamlet en su perplejidad frente al espectro.
Tiempos de la sexualidad que se desarticulan, se
desencajan, se dislocan. Des-disciplinamientos de un orden sexual,
que dislocan, trastornan la norma, la vuelven loca.
Trastorno de la norma identitaria de los sexos/géneros. Deseos
desalojados, renegados, forcluidos para hacer posible
circulaciones restringidas por senderos preestablecidos, retornan
hoy desquiciando, dislocando, trastornando, haciendo
visible lo que nunca estuvo ausente: un polimorfismo deseante cuya
novedad no es su presencia, sino su exigencia, su
insistencia de ser. De ser-ahí, de ser- ahora y de ahora-en-más-siempreotro-cuerpo. Presente, material, sin retorno.
Transexuales. Espectros, restos, deshechos, desaparecidos de una
lógica binaria que en su retorno exigen la
materialidad de cuerpos que no quieren seguir disyuntos. Cuerpos
que insisten en transformarse dislocando,
trastornando un binarismo identitario que para ser forcluyó,
renegó, reprimió las diversidades de inscri! pciones
deseantes.
Ferocidad de materialidades corporales que en su exigencia de
ser-ahí, ser-ahora-para-siempre-otro cuerpo rechazan
por insuficiente el sofisticado -pero seguro- mundo de las
fantasías eróticas inconfesables, resguardadas en la intimidad
de su secreto subjetivo o el consuelo transvestido de maquillajes
y disfraces reversibles una y otra vez. Sexos/Géneros
¿out of joint?
Ferocidad de materialidades de cuerpos que en su requerimiento, en
su urgencia implican, complican, vuelven
cómplices a las academias científicas. Dislocadas las academias,
perfeccionan sus cirugías al mismo tiempo que sus
nomenclaturas. Nominan trastorno a este requerimiento quirúrgico
aceptado pero en el fondo incomprendido,
incomprensible.
¿Qué desea un/una transexual? Pero aún antes ¿qué dice? "Mi mayor
deseo es ser mujer". ¿Qué dice cuando dice su
desgarro?: "Ni gay, ni travesti, ni heterosexual, vivo sin ser".
¿Qué no dice cuando dice, qué más dice cuando dice? ¿De
qué ser ha! bla cuando vive sin ser? ¿A qué ser invoca cuando
quiere vivir-ser? Una intervención quirúrgica hará
advenir el vivir-ser. Ya no alcanza el embate contra la metafísica
que propone otorgarle al ser las características del
devenir. Ontologías dislocadas, trastornadas, en un requerimiento
quirúrgico, para procurar que el ser advenga en un
vivir que dice basta de estar disyunto, dislocado. ¿Filosofías out
of joint?
¿Cómo escuchar qué dice, qué no dice cuando dice y qué más dice
cuando dice? ¿Desde dónde la escucha? ¿Hacia
dónde? Cómo evitar otorgar a los significantes significados que
reduzcan la hermenéutica a una semiótica? La
interpretación comprensiva.explicativa se ha dislocado. Lo
inacabado del desgarro de este vivir sin ser amenaza con
locuras de un lenguaje que resiste anclajes de sentido habituales.
"Ni gay, ni travesti ni heterosexual." Amenaza que
intenta ser conjurada en debates que -si bien en el marco de la
lógica de lo Uno- intentan abrir pensamiento hacia estos impensados de las sexualidades. Se dice ex-sexo, falla, falso.
Exsexo. Fuera de sexo. Ex-tranjero. Extraño del sexo.
Ex-sexo, sexo excesivo. Falla, falsa identidad. Falta de sexo,
falso sexo, falso self. También abren polémicas: ¿Es el
sexo, el género o el sujeto el que se trastorna? Se identifica con
las mujeres o con La Mujer y/o con La Madre?
Teorías trastornadas, dislocadas, ¿out of joint?
Estadísticas que también dicen lo suyo: Un transexual por cada
100.000 varones. Un transexual cada 300.000 mujeres.
En Europa, en países pequeños uno de cada 30.000 varones y 1 de
cada 100.000 mujeres desean tratamiento
quirúrgico. Las cifras varían pero una insistencia se mantiene:
mayoría de varones, que anhelan, quieren ser, se sienten,
se transforman, son (¿?) mujeres. Disloque dis-locura hacia los
movimientos de mujeres que teorizaron a su género
dominado y en un lugar subordinado de la sociedad. Fuerte
interpelación a algunas certezas políticas. ¿Feminismos out
of joint?
Un orden sexual en Occidente se disloca en el desgarro de un
vivir sin ser de unos pocos. No importa el número, lo
que cuenta es la potencia enunciativa de su interpelación.
Interpelación que exige que la producción de nuevos saberes
desdibuje la clásica división metodológica entre objetos y sujetos
de estudio. La reciente aparición en las márgenes de
algunos espacios académicos de Areas de Estudio Queer ha
habilitado que raros (queer) y especialistas trabajen sobre
este nuevo campo de problemáticas.
Elevan la apuesta. No solo hacen oír las voces silenciadas de los
queers (raros) para que los especialistas expliquen,
comprendan, interpreten. Los raros no solo mantienen alertas y
recaudos metodológicos e ideológicos. Raros y
especialistas en un mismo movimiento producen juntos nuevos
enunciados y diseñan nuevas estrategias políticas frente a
la discriminación.
Disloque, trastorno metodológico, alteración de históricas
relaciones saber-poder, que en sus devenires narrati! vos de
ser-ahí, de ser-ahorapara-siempre-otro-cuerpo habrán de poder
sostener el balbuceo, las perplejidades, las
ignorancias.
Gran desafío para los estudios queer, que tendrán que evitar las
tentaciones de instituir nuevos regímenes de verdad.
Balbucear para vivir ser. Balbuceos que solo manteniendo las
tensiones de sus complejidades habrán de instituir
método, teorías, políticas de las neosexualidades.
Desgarros que quieren vivir-ser, requerimientos de intervención
que abren a libertades de elección difíciles de imaginar.
Apuestas a libres albedríos, promesas de una Modernidad una vez
más atrapada en sus propias propuestas.
* Profesora e investigadora en la Facultad de Psicología de la
UBA.
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