Sexo y menstruación,
mucho más que un punto rojo
Si ya hemos decidido que queremos embadurnarnos con sangre, si
tenemos claro que no nos importa dejar nuestros fluidos a la vista
y hasta estamos dispuestas (os) a jugar con ellos, entonces hemos
ganado un punto a favor del placer y de mejorar nuestras
relaciones sexuales.
por Nancy Arancibia
Fuente: PrimeraLínea de Chile
Si ya no tenemos reparos a tener sexo durante la menstruación, se
acaba de dar un paso hacia la libertad, que siempre se agradece a
la hora de tener sexo. Dejar atrás cualquier impedimento de
carácter moral es sinónimo de relajo, entrega y capacidad de
recepción. Interesante dupla: dar y recibir.
Un coito cuando desde el cuerpo de la mujer fluye sangre no es
mejor ni peor, sino distinto, pero es probable que se incorporen
nuevas sensaciones de goce producidas por el estado de
sensibilidad en que está la mujer y porque la penetración cuenta
con un nuevo fluido y eso también cambia la sensación del hombre.
El sexo con sangre implica contactarse directamente con ella y, en
ese sentido, es recomendable que no sienta que se ensucian
mientras lo practican. Si al terminar se queda con la sensación
que tiene que ir a lavarse y limpiar enseguida, los beneficios
emocionales de "no usar protección" se pueden perder.
Acostumbrarse a este fluido es un modo diferente de coexistir con
el período menstrual y probablemente se sentirá más cómoda con su
cuerpo y su funcionamiento.
Medidas higiénicas
La menstruación es algo natural y como tal debería poder salir del
cuerpo sin impedimento. No causa problemas higiénicos, porque si
cae libremente o se seca, el olor y la reproducción de los
patógenos no existe. Por ello, si el menstruo se pone en contacto
con la piel de la mujer o su pareja no ofrece peligro para la
salud de ninguno.
Lo mismo pasa si gotea sobre una toalla o ropa de cama y la
humedad se evapora. No puede decirse lo mismo cuando el menstruo
se acumula en un tampón insertado en el medio ambiente húmedo de
la vagina, o se junta en una toalla absorbente recubierta de
plástico ubicada contra el medio tibio y húmedo de la vulva,
durante varias horas. El cuerpo de la mujer trabaja mejor cuando
funciona naturalmente.
Sin embargo, vale la precaución ante parejas esporádicas u
ocasionales con las cuales no existe un conocimiento acabado, por
cuanto algunos agentes patógenos son más transmisibles a través
del intercambio de fluidos corporales. Enfermedades como la
hepatitis y el SIDA son transmitidas más fácilmente cuando la
sangre de una persona infectada se pone en contacto con el cuerpo
y, particularmente, con el torrente sanguíneo de otra.
Y los hombres ¿Qué pintan?
Si las mujeres tiene poco contacto con su menstruación y la
ocultan, ¿qué se puede esperar de los hombres? Ellos conocen poco
de ella, y puede resultarles una sorpresa, pero tienen menos
problemas con los fluidos y están más dispuestos a "ensuciarse"
que nosotras.
Las mujeres son tanto o más deseables que en cualquier otra etapa
del mes y si un hombre tiene reparos al sexo con menstruación es
porque socialmente se le ha ocultado esta información. La
solución, conversarlo.
Para relajarse mejor hay millones de formas de preparar el acto
sexual y si en alguna ocasión ambientó con velitas y luces, ahora
disponga toallas y colchas para la batalla. Lo importante es que
sea cómodo para ambos.
Todas la formas están permitidas siempre que ambos lo consientan,
y el sexo oral o cunnilingus es una de ellas. Aunque es un hecho
que la sensación cambiará y, por cierto, el gusto, es una
experiencia que tampoco tiene ningún inconveniente.
Una manera de iniciarse en este campo, si aún no lo ha hecho, es
que la pareja puede explorar la idea del cunnilingus durante el
período menstrual de una forma un poco menos personal al
principio, tomando un poco de menstruo en sus dedos y examinarlo,
olerlo, incluso degustarlo. Si los dos se sienten cómodos,
entonces estarán más abiertos a la idea durante este período.
Si a la pareja le agradada recibir menstruo sobre el cuerpo, ambos
serán menos propensos a sentirse incómodos si éste llega a sus
labios y a su boca. Si una mujer se siente bien con su
menstruación es probable que su pareja tenga o desarrolle los
mismos sentimientos. Después de todo, se requiere una mirada y
actitud positiva por parte de ambos.
La comodidad, una labor diaria
Promover la comodidad y el sexo durante el sangramiento es una
tarea diaria. Si esta etapa del ciclo de fertilidad se convierte
en una fase más es muy probable que sea una parte natural de la
vida sexual también.
La mejor forma es integrarla al diario vivir y no ocultarla como
algo malo. En vez de decir que necesita "ir al baño" como cuando
está en público, diga libremente a lo que va. La pareja puede
comprar tampones y protectores. Cualquiera de los dos puede
sugerir una ducha o baño durante su período, porque entonces hay
menos preocupación por manchar. Si esto ocurre puede pedirle a su
pareja que lave su vulva, dándole así la oportunidad de explorar
su menstruo. Si él ha lavado su vulva y sabe que está "limpia," su
boca puede encontrar el camino hacia ella naturalmente.
La actitud de la pareja hacia la menstruación durante las
actividades diarias tendrá un impacto directo sobre su disposición
al sexo y la menstruación.
Lunes, 18 de Noviembre de 2002
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