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23 de junio de 2002
Giménez Bartlett reflexiona en un ensayo sobre belleza y fealdad
I. O. | Barcelona
La constatación de que las mujeres, a lo largo de la historia, han
tenido la
obligación de ser o parecer guapas es el punto de partida del
libro La deuda de Eva.
El pecado de ser feas y el deber de ser hermosas, que la escritora
Alicia Giménez
Bartlett acaba de publicar en Lumen. Se trata de un ensayo que
mezcla la reflexión
sobre los conceptos de belleza y fealdad en la actualidad con un
repaso del canon de
belleza femenina a lo largo de la historia.
Giménez Bartlett, autora de la serie de novelas negras que tienen
como protagonista a
la detective Petra Delicado, explica que ha intentado "buscar el
reverso de los
cánones de belleza". Discernir el porqué del ideal femenino en
cada época de la
historia, siempre diferente. Así, compara a las mujeres
"espirituales" del
Renacimiento con las mujeres "altas, fuertes, basturronas y
prestas para dar hijos en
la Revolución francesa".
Ideología por capital
Antes de su entrada en el mundo laboral, afirma: "La mujer era
considerada un objeto
y se aplicaba a sí misma el canon". Después, y ya dentro de la
sociedad capitalista, "la ideología ha sido sustituida por el capital y el canon lo
impone el mercado".
"Ahora, si no eres hermosa es porque no te da la gana. Al hecho de
que no se te haya
dado belleza se añade un sentimiento de culpabilidad". En ninguna
de las épocas que
Giménez Bartlett ha analizado, "los conceptos de belleza y fealdad
han sido
inocentes", asevera.
Como ejemplo, cita el caso de las mujeres deportistas. "Antes, la
mayoría de
deportistas eran feas porque lo principal era la gloria nacional.
Cuando se rompió la
política de bloques y entraron marcas comerciales a patrocinar a
los atletas se
dieron cuenta de que para vender se necesitaba una buena percha".
A juicio de la escritora, las sociedades contemporáneas no han
perdonado el pecado de
la fealdad a las mujeres. Al contrario, dice, "ahora los hombres
también empiezan a
ser esclavos de la imagen". "En esta época de banalización donde
lo importante es
comprar y vender, o somos todos guapos o no nos vamos a comer una
rosca jamás",
afirma. Ahora bien, también es cierto, continúa, que "no es
posible llegar a un
acuerdo entre diversas personas" a la hora de establecer una lista
con nombres de
mujeres feas, vivas o muertas, que hayan tenido cierto peso en sus
respectivos
menesteres. La deuda de Eva incluye retratos de personajes como
Golda Meir, Coco
Chanel, la reina Victoria y Camilla Parker-Bowles.
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