Adiós, muñequita
Magdalena Sroda
Publicado por Gazeta Wyborcza el 15 de septiembre de 2008
Traducción del polaco para RIMA de Bárbara Gill
¿Por qué no se utiliza el estereotipo del judío para publicitar
los créditos
baratos? Porque es inmoral, ofensivo y vulgar. Entonces, ¿por
qué la
utilización de los estereotipos sexuales no está sometida a la
misma regla?
"La publicidad que exprese contenidos discriminatorios y/o
degradantes que
estén basados en el sexo y cualquier estereotipo sexual es un
impedimento
para la creación de una sociedad moderna e igualitaria"- según
reza la
resolución del Parlamento Europeo, recientemente sancionada. ¿Un
impedimento? ¿Y no la grúa del comercio? ¿Acaso l publicidad no
es el seguro
de la libertad de mercado? ¿De a libertad de expresión? ¿Acaso
la Comunidad
Europea está introduciendo la censura? ¿La prohibición de
ofender,
discriminar y humillar es censura? ¿Por qué en las publicidades
que
promocionan productos para "verdaderos hombres" no se utilizan
símbolos del
fascismo? Porque el fascismo fue, absolutamente, "para
verdaderos hombres".
¿Por qué la imagen del Papa no sirve para publicitar bancos,
aunque podría
incrementar su confiabilidad? ¿Por qué nadie utiliza las
imágenes de santos
para alabar las milagrosas propiedades de los dentífricos y los
desodorantes
de ambiente? ¿Por qué no se utiliza el estereotipo del judío
para publicitar
créditos baratos o el estereotipo del polaco borracho para
publicitar
productos para la resaca? Porque es inmoral, ofensivo, vulgar o
de mal
gusto- diríamos todos a una. Toda actividad en el espacio
público, incluso
las que focalizan exclusivamente en el máximo provecho
económico, debe,
desde luego, estar sometida a determinadas normas. Su
funcionamiento permite
distinguir entre negocio lícito y la actividad delictiva o
mafiosa. A esas
normas también se somete la publicidad. Sus creadores comprenden
muy bien
que no pueden remitirse a ciertas imágenes y estereotipos, aun
si fueran muy
originales, divertidos y convincentes, porque no lo permiten determinadas
normas. ¿Por qué estas normas no incluyen los estereotipos
relacionados con
el sexo?
Muñequitas, gallinas y modelos
Las mujeres en la publicidad aparecen en tres roles: como
muñequitas,
gallinas ponedoras y modelos (como las mujeres de negocios).
Como muñequitas, o sea pequeños objetos sexuales. Porque no
pudiendo
realizar las actividades francamente varoniles como serruchar un
árbol,
apagar un incendio y arreglar un auto, las mujeres sólo sirven
para el sexo,
lo que saben no sólo los clientes de Mibilking. [N.deT.: se
refiere a una
serie de publicidades de una empresa de telefonía móvil] La
promoción de la
sexualidad femenina no siempre es evidente, pero omnipresente de
una forma
velada. Cuando veo una gigantografía que publicita ropa
interior, no tengo
dudas de que sus receptores son ante todo los varones, y no las
mujeres que
buscan u corpiño. Esa publicidad no está ahí para convencer sobre
las
bondades de la empresa productora de ropa interior, sino para
asegurar a
todos que la mujer es un ser que debe ocultar en algún lado sus
pechos, para
ser más seductora, o sea, para comportarse de acuerdo con su
destino y
tradición. No obstante, las mujeres aparecen con más frecuencia
como "seres
domésticos"; es decir, no sólo privadas de su sexualidad, sino
también de su
inteligencia. La mujer doméstica es un ser más infantil que una
criatura, a
las que la publicidad trata con toda seriedad. Habla con el
lavarropas,
atraviesa una crisis existencial cuando encuentra una mancha que
no puede
eliminar, se quiebra por completo cuando ve la mugre de la
cocina (aunque la
lucha contra la mugre es el sentido de su existencia), se
comunica con los
productos limpiadores, y en los ratos libres le escribe cartas
al jabón en
polvo (célebre comercial "Querido Omo"). Las mujeres como seres
domésticos
no sólo son incapaces de apagar un incendio o arreglar un
electrodoméstico,
sino incluso de arreglárselas con una piedra en el lavarropas.
Por suerte a
su alrededor tienen expertos ("verdaderos hombres"), que le
arreglarán el
artefacto, sacarán la piedra y se lo entreguen a domicilio (la
mujer no sale
de su casa) un producto maravilloso que la liberará de la
opresión. Los
profesionales serán capaces de explicarle a la mujer doméstica
la grandeza
del genio masculino, que creó para consuelo de ella todo lo que
enriquecerá
su vida; por ejemplo, un producto fantástico, gracias al cual la
camisa de
su marido y las medias de su hijo estarán blancas y limpias.
Las mujeres en las publicidades a veces son sometidas a tests de
resistencia
sobrehumana, cuando ante sus ojos un emprendedor "experto"
mancha la
camiseta favorita del marido, para de inmediato blanquearla con
el producto
Vanish –a partir de allí, indispensable en la vida de la mujer
doméstica-.
Últimamente las mujeres incluso dejaron de cocinar. Lo hace el
omnipotente
Knorr, o en todo caso sólo si la mujer lo hace con su ayuda
podrá tener
éxito en la cocina, ¡que será advertido hasta por el marido!
Las mujeres aparecen también como seres que trabajan fuera de
sus casas,
pero sólo si gozan de una presencia impecable de servidoras en
los negocios,
y la silueta y belleza de una modelo. O sea, dice la publicidad,
"tendrás
éxito (y junto con él un auto, una casa, etc) ¡si vas a tener
ese aspecto! A
nadie se le ocurrirá que el esfuerzo de una mujer para asegurarse
el aspecto
de una modelo elimina todas sus oportunidades para ser otra
cosa. No se
presenta mejor el estereotipo presente en las revistas para
mujeres adultas
y adolescentes. Allí ni siquiera hay que buscar las
publicidades, alcanza con
echar un vistazo a la tapa que promete las notas y las "psicodiversiones"
("Ocho estrategias efectivas para ganarse un tipo", "Sé como
las
estrellas";
"Comprobá si sos su tipo", "¡Aprovechá lo que sepas sobre los
tipos!", "100
dietas para las vacaciones") para comprobar que el sentido de la
vida de una
muchacha es "ganarse un tipo" y que esto será posible sólo si
tiene el
aspecto de una anoréxica de 14 años, cuyas fotos llenan las
páginas de todas
las revistas; sin excluir ésta en la que escribo. La Resolución
del
Parlamento Europeo se remite a un reporte publicado por la
Sociedad Médica
de Gran Bretaña ("Trastornos alimentarios, imagen, cuerpo y
medios"), donde
se llama la atención sobre que las imágenes del aspecto
presentes en los
medios tienen una influencia negativa sobre la autoevaluación de
las
mujeres, sobre todo de las adolescentes y de las que son
proclives a los trastornos alimentarios, tales como la anorexia. Por lo tanto,
recomienda que
los publicitarios tengan una postura mas responsable al presentar
a mujeres
extremadamente delgadas como modelos a imitar y que muestren
imágenes
corporales más realistas.
¿Necesidades sociales?
Los publicitarios sostienen que no discriminan, que sólo
producen piezas
publicitarias que son eficaces y que responden a las necesidades
sociales.
Sin embargo, la publicidad no sólo refleja la cultura, sino que
también la
crea; no responde sólo a nuestras expectativas, sino que las
construyen.
También desarrollan y refuerzan la comprensión de la sexualidad
y los roles
con ella asociados, y que reproduce como los estereotipos más
simples,
chatos y caricaturescos. Y éstos limitan las posibilidades
vitales de las
mujeres, adultas y adolescentes. Porque la publicidad no actúa
sólo sobre el
consciente, sino también sobre el inconsciente; actúa por
frecuencia,
repetitividad, omnipresencia y laconicidad de su mensaje. Entra
brutal y
permanentemente en nuestras vidas no sólo cuando frecuentamos
los medios o
las tiendas, sino también cuando viajamos, vamos al médico, e
incluso cuando
morimos. Si la imagen de la mujer se asocia de distintos modos
con el
aspecto la sexualidad y el trabajo doméstico, esa asociación
limitará sus
aspiraciones y sentido de su valía, del mismo modo que a los
ojos de los
empleadores limitará sus oportunidades. ¿Una mujer fea sin
maquillaje? ¿Una
mujer que quiere dedicarse a la informática, a la política, a
los negocios?
¡Eso es apartarse de la norma! Por lo tanto, los estereotipos
sexuales de las
publicidades no sólo influyen sobre el desarrollo individual,
sino que
acentúan que el sexo determina lo que el individuo puede lograr
y lo que no.
Y por supuesto tal cosa sucederá. Los estereotipos sexuales
consolidan los
estrechos roles sociales atribuidos a los sexos. Puesto que este
mensaje es
omnipresente en nuestra vida cotidiana, se convierte en la norma
cuyo
cumplimiento se espera y exige – dicen los autores de la
resolución y
recalcan que la publicidad no sólo limita las posibilidades de
las mujeres,
sino que al reducirlas a objeto las exponen a la violencia y a
la
degradación. Las investigaciones demuestran que las normas
creadas a partir
de estereotipos sexuales contenidos en la publicidad reducen a
las personas
a objetos, en el sentido de que tanto mujeres como varones
–aunque las
mujeres lo sufran en mayor medida- son mostrados como objetos.
La reducción
de la persona humana a objeto produce que el individuo esté
expuesto a la
violencia y al insulto.
¡Cuidado, hay un niño!
Se ha reconocido como particularmente nociva la influencia de
las
publicidades dirigidas a la niñez. Porque los niños, expuestos a
la
publicidad tal como los mayores, son tratados con increíble
seriedad. Los
niños le creen a la autoridad, pero también a los personajes de
los cuentos
y de los juegos de computadora, los programas de televisión y a
los libros
con imágenes. Con frecuencia modelan sus elecciones y
necesidades
precisamente sobre determinada publicidad. Y ésta, además de la
gama de
productos infantiles también promueve determinados modelos
sexuales, que los
niños adoptarán acríticamente. Las niñas son preparadas por la
publicidad
para cumplir el rol de madres y objetos sexuales (a niñas de
corta edad se
les ofrece cosméticos y tratamientos de belleza); a los varones
los prepara
para asumir roles relacionados con el poder, el prestigio o el
dinero. Un
varón que en el futuro quisiera ser peluqueo u ocuparse de sus
hijos, no
será tratado como un "verdadero hombre". La chica que quisiera
ser bombera o
presidenta, mirando las publicidades, se convencerá de que sus
aspiraciones
son "anormales", contrarias a los cánones aceptados por la
tradición y los
medios de lo que es la "verdadera feminidad". La resolución
subraya que los
estereotipos de los comerciales emitidos durante los programas
infantiles son
un problema particular, en relación con su influencia potencial
sobre la
socialización de los roles relacionados con el sexo, y luego
sobre la
autoevaluación de los niños y la percepción de los miembros de
la familia y
el mundo exterior. También llama la atención sobre la necesidad
de eliminar
de los manuales de estudio, de los juguetes, publicidades y
juegos de
computadora los mensajes que atenten contra la dignidad humana,
los
estereotipos sexuales y la violencia con ellos asociada.
Remitiéndose al
reporte de Amnesty International titulado "Con la violencia
hacia las
mujeres no se juega" [NdeT: en castellano en el original.], los
autores de
la resolución advierten que los juegos de computadoras están
repletos de
estereotipos sexistas que reducen a las mujeres a objeto,
refuerzan y
trivializan los casos de violación de sus derechos.
¿Ética de la publicidad?
Si el objetivo de la Unión Europea es la creación de una
sociedad moderna e
igualitaria, entonces habrá que buscar las herramientas gracias
a las
cuales esto será posible. Sobre todo de las causas que lo hacen
tan difícil.
Y dentro de las más serias están los estereotipos. Puede haber
distintos
derechos, pero para tener también la igualdad de oportunidades
para la
elección de una vida propia, hay que luchar contra los
estereotipos. Lo
saben también, por ejemplo, los polacos que trabajan en el
extranjero, que
con frecuencia encuentran obstáculos creados por el estereotipo
del "polaco
avivado", el "extranjero" o el "inmigrante inmoral". La lucha
contra los
estereotipos que limitan es tanto más difícil porque todos
adoptan en sus
cosmovisiones alguna clase de estereotipos o prejuicios, pero muy
pocas
personas se dan cuenta de ello, ya que los prejuicios y
expectativas
relacionadas por ejemplo con el sexo pueden estar velados por
una forma
incuestionable (con frecuencia apoyada en la tradición). Por lo
tanto, es
imprescindible –según los autores de la resolución- la lucha
estructural
contra los estereotipos e imágenes sexuales consolidados. El
Parlamento
Europeo, por tanto, hace un llamado a los países miembros para
que
introduzcan en sus legislaciones las normas antidiscriminatorias
europeas,
que organicen campañas de conscientización, que realicen
actividades de
intervención, estudios y estadísticas sobre la imagen de las
mujeres en los
medios; y recomienda un control sistemático de las imágenes
sexuales en los
contenidos de los medios. Ante todo, no obstante, exige una
legislación
relativa a los medios, sobre todo un trato serio de los códigos
deontológicos de la publicidad. Esta recomendación debería ser
adoptada
sobre todo por Polonia, donde la publicidad prácticamente no
tiene ninguna
limitación, y cada crítica que se le hace es vista como un
mecanismo de
popularidad extra y gratuito del producto cuestionado, al mismo
tiempo que
perpetúa el estereotipo. Los creadores publicitarios siguen
tratando a
Polonia como un país donde las leyes antidiscriminatorias son
una ingenuidad
o un intento de censura. Porque se ve que el polaco tiene
derecho a
discriminar. También lo creen Urszula Krupa y Ewa Tomaszewska,
dos de las
miembras de la Comisión de los Derechos de las Mujeres y la
Equidad que
preparó la resolución, que votaron en contra. Porque a las
políticas les
gusta que la mujer polaca conozca su lugar y no se aparte de la
imagen que
les forjó la multisecular tradición polaca.
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