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Castigada por ser mujer

Novias quemadas, asesinatos por honor, infanticidio femenino, tráfico sexual, violaciones tumultuarias como un arma de guerra y muchas otras formas abominables de violencia en contra de mujeres, son documentadas en un informe de Naciones Unidas, el cual fue divulgado el mes pasado.


Diario Los Andes.Mendoza, Argentina
Por Bob Herbert Servicio de noticias The New York Times



El documento, una compilación de muchos estudios provenientes de varias partes del mundo, debería ser visto como entrega más reciente de esa guerra mundial permanente: la guerra en contra de mujeres por todo el planeta. Pero, en vez de ser así, los medios noticiosos recibieron su perturbador contenido con un bostezo colectivo.

La analogía con la guerra no es una exageración. En muchas partes del mundo, hay hombres que golpean, torturan, violan y matan a mujeres con impunidad.

En Ciudad Juárez, ciudad mexicana en la frontera con Texas, han sido asesinadas entre 300 y 400 mujeres a lo largo de los últimos años. Muchas de ellas fueron violadas y mutiladas. La creencia ampliamente generalizada en cuanto a que era muy poco probable que se castigaran estos crímenes fue uno de los "factores clave" para que ocurrieran, decía el informe.

Cada año, miles de esposas en la India son asesinadas y mutiladas -muchas de ellas bañadas en querosén y posteriormente quemadas- por maridos insatisfechos por el tamaño de sus dotes o furiosos ante la conducta de sus esposas.

En Etiopía, el secuestro y violación de jovencitas es una forma muy común de obtener una novia para el matrimonio. En muchos casos, los padres acceden al matrimonio, en la creencia de que la hija violada ya no es apta para desposarse con nadie más.

En Pakistán, una mujer no puede demostrar legalmente que la violaron a menos que cuatro "virtuosos" varones musulmanes rindan testimonio de que ellos presenciaron el ataque. Sin esos cuatro testigos, la misma mujer es vulnerable a ser enjuiciada por fornicación o adulterio.

Si bien es, sin duda, cierto que los hombres mutilan y matan a otros hombres en cifras asombrosas, de lo que estoy hablando aquí es de la forma en que las mujeres, por millones, son blanco sistemático de ataques debido a que son mujeres.

En algunos casos, la violencia sexual se produce en grandes y nauseabundas olas. Tan sólo piensen, por ejemplo, en la región de Darfur, el Congo, Sudán y en la ex Yugoslavia.

Según datos del informe, "la incidencia de la violencia en contra de las mujeres en conflictos armados, en particular la violencia sexual, incluida la violación, ha sido reconocida y documentada con frecuencia cada vez mayor".

Más de 130 millones de niñas y mujeres están viviendo con las consecuencias de la mutilación genital, y muchas más han muerto a causa de esta brutal práctica.

Jessica Neuwirth, la presidenta de Igualdad Ahora (Equality Now), organización internacional por los derechos de la mujer, dijo: "Toda aquella que haya sido mutilada conoce a alguien que murió a raíz de los cortes. Mueren por desangramiento, o debido a infecciones más tarde, o enfrentan enormes problemas de salud más adelante en sus vidas".

La letanía de serios abusos en contra de mujeres y niñas puede parecer interminable: matrimonios de menores, matrimonios forzosos, secuestro y prostitución por la fuerza, esclavitud sexual.

Con base en el informe de Naciones Unidas, "un estudio en la India estimó que la selección prenatal del sexo y el infanticidio han representado medio millón de niñas desaparecidas por año en las últimas dos décadas".

La forma más común de abuso en contra de las mujeres y niñas por todo el mundo es la violencia por parte de sus parejas íntimas. Grandes porcentajes de víctimas femeninas de asesinato, incluso en países bastante desarrollados como Australia, Canadá, Israel y Estados Unidos, son asesinadas por maridos, ex maridos o novios.

En Estados Unidos, un estudio de jóvenes víctimas del sexo femenino que fueron asesinadas encontró que el homicidio era la segunda causa principal de muerte entre jóvenes de 15 a 18 años de edad, y que 78% de todas las víctimas de homicidio en el estudio habían sido asesinadas por un conocido o por su pareja.

El informe de Naciones Unidas nos dice lo que nosotros ya deberíamos haber concluido: que esta penetrante violencia en contra de las mujeres, "sea que es perpetrada por el Estado y sus agentes, o por familiares o desconocidos, en la esfera pública o privada, en tiempos de paz o en tiempos de conflicto", es inaceptable.

No solamente no estamos haciendo lo suficiente por contrarrestar toda esta destrucción al por mayor de las vidas de tantas mujeres y niñas, sino que ni siquiera estamos prestando mucha atención.

Existen movimientos feministas incluso en los países más pequeños combatiendo en contra de la violencia y otras formas de abuso. Sin embargo, carecen de fondos suficientes y reciben muy poco apoyo de quienes están en posición de ayudarles. (Incluso en Afganistán, había mujeres bajo el régimen talibán que dirigían escuelas clandestinas, y niñas que arriesgaban sus vidas para ir a ellas.)

Hubo una época en la que grupos de activistas clamaban por elevar nuestra conciencia. Aún no es demasiado tarde. Nosotros podemos empezar por reconocer que la subordinación y el trato brutal hacia mujeres y niñas en todo el mundo, de hecho, están ocurriendo, y que nosotros necesitamos hacer algo al respecto.