Africanas víctimas de matrimonios forzados huyen de ese
infierno
En su mayoría niñas y jóvenes
República de Burkina Fasso, 16 jul (CIMAC) Tenía 19 años cuándo
mi padre
me entregó a un viejo que además, estaba enfermo, pero ¿cómo podía
amarlo?
¡Era un desconocido! Mi vida era un infierno, una violencia
continua , dice
Thérèse y agrega:
No he conocido el amor, la ternura, sólo la violencia y las ganas
de
huir... hoy estoy aquí y ¡he descubierto por primera vez lo que
significa ser amado, ser respetado!
Thérèse es una de las cientos de huéspedes de la Asociación para
los
derechos de las mujeres de la casa de las Religiosas de la
Inmaculada
Concepción que acoge a chicas víctimas de matrimonios forzadas con
la
excusa de las tradiciones locales.
Esther Marie Judith, integrante de la Asociación asegura para
comprar a
una mujer como esposa basta una papelera de cola, una droga que se
masca, o
una cabra. O bien se da a la chica como esposa porque un jefe de
tribu
quiere tener buena relación con otro jefe. Así sucede que una niña
de 12
años es dada a un hombre de 60".
¡Como puede una niña, honrar al padre y la madre que la han
vendido, la han
cambiado por una cabra. Y que la entregan a un viejo! ¡Y por la
codicia de
esos viejos! Se cuestiona la activista.
Según difunde la Agencia FIDES, las niñas son atadas por sus
maridos
porque luego quieren huir del horror a que son sometidas. Las
leyes del
país africano castigan estas costumbres, pero después en la
realidad es
difícil hacerlas observar. Es una esclavitud contra la que debemos
luchar
todos, por la emancipación no sólo de las mujeres, sino también de
nuestra
nación y de África.
Sor Kantyono Euphrasie de la asociación para los derechos de las
mujeres de
Burkina Faso (antes Alto Volta) -situada al norte de Ghana, cuya
tasa de
fertilidad es de 6.8 hijas e hijos por cada mujer-, afirma las
jóvenes que
vienen a nosotras huyen del matrimonio forzado y tratando de
olvidar hechos atroces.
Como prueba de ello relata el testimonio de Maria-, otra de las
víctimas
de matrimonios forzados: Mis padres me entregaron a una tía que me
casó
cuando tenía tan solo 10 años. Pero a los 15 años me entregaron a
otro
marido en Costa de Marfil.
Entonces yo huí y volví a mi aldea con mis padres, pero no me
querían. Me
escondí durante un mes. Luego me encontraron. Primero me pegaron y
después
me mandaron con mi primer marido. Mientras tanto él enfermó y ya
no le
interesaba. Sí, me tuvo en casa, y no sé dónde me habrían mandado,
quizás a
Costa de Marfil.
Una chica del catecismo me habló de las Religiosas y me ayudó a
escapar
por la noche atravesando el bosque. Ahora me encuentro en el
centro de las
Religiosas. Desgraciadamente mis maridos han venido a buscarme.
Pero las
Religiosas me defienden y gracias a ellas estoy a salvo. Desde
hace algún
tiempo mis maridos no vienen a reclamarme, porque las religiosas
han
recurrido a la ley para defenderme.
Un testimonio más es el de Gladys: Me regalaron a un hombre que no
conocía
y era mucho mayor que yo. Tenía otras mujeres que me sometían a
todo tipo
de violencia... trabajaba incluso más que ellas. Huí y me refugie
con las
Religiosas. El hombre me secuestró obligándome al matrimonio.
Escapé de
nuevo y ahora sólo me busca para poder abusar de mí.
Y por último la narración más dramática, la de Zalissa: Las
mutilaciones
que nos hacen a las chicas es una cosa terrible y hace mucho daño.
Cuando
era pequeña veía lo que le hacían a las mujeres y cuánto sufrían.
Durante
el matrimonio, lloré. Sólo deseaba o de escapar o de morir. Cobré
valor y
huí del hombre al que me habían vendido. Espero que ninguna de mis
amigas
pase por estas experiencias porque la mutilación es una cosa
desastrosa,
humillante.
En la nación africana la esperanza de vida del total de la
población: 43.21
años; 42.95 años para las mujeres y 43.46 años para los varones.
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