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Las 12, Página 12
28 de mayo 2004
Las enmascaradas no se rinden
Se reivindican como feministas radicales aun cuando en su país,
Estados
Unidos, feminismo es sinónimo de insulto. Usan máscaras aun
durante las
entrevistas para valorar a tantas mujeres anónimas que hicieron
historia. El
humor es el arma que usan para disparar la sorpresa que luego
congelan con
datos concretos sobre la situación de desigualdad racial y de
género. Son
las Guerrilla Girls On Tour y acaban de pasar por Buenos Aires,
una ciudad
sexista como tantas otras.
por Mariana Enriquez
No se sacan las máscaras ni siquiera durante la entrevista. Como
tienen que
hablar, no usan las grandes cabeza de mono sino antifaces un poco
menos
incómodos que dejan la boca libre pero, para preservar el
anonimato, agregan
pelucas. Así que sólo se puede saber que Coco Chanel tiene ojos
marrones,
Aphra Benn ronda los cincuenta años y tiene ojos azules, Fanny
Brice es
joven y mira atentamente con ojos verdes, y Alice Childress es
negra.
Tampoco dicen sus nombres, ni en qué se especializan, apenas
señalan que
todas pertenecen al mundo del teatro. "Usamos nombres de mujeres
artistas
muertas", explica Fanny. "El anonimato es poderoso, y muchas
mujeres han
sido anónimas a lo largo de la historia, porque nunca aparecieron
en los
libros de historia del arte. Al tomar los nombres de mujeres
artistas
muertas, en primer lugar afirmamos que los asuntos tratados son
más
importantes que nuestras individualidades y carreras personales, y
en
segundo lugar obligamos a la gente a prestarle atención a estas
mujeres que
han sido ignoradas; quizá decidan investigar quiénes fueron, y así
los acercamos a personalidades que de otra manera jamás habrían
conocido."
Aphra Benn fue una dramaturga de la época de la Restauración
Inglesa.
Durante el siglo XVII escribió piezas que trataban problemáticas
femeninas,
y también ficción. Tuvo que usar un seudónimo masculino. Fanny
Brice es la "Funny Girl" de la película de Barbra Streisand, una actriz judía
nacida en
el Lower East Side de Manhattan que cambió su nombre porque no
quería ser
estereotipada y hacer sólo papeles de chica judía. No lo logró,
aunque llegó
al extremo de operarse la nariz para eliminar los rasgos semitas.
Fue famosa
por su extraordinaria voz. Alice Childress nació en Carolina del
Sur y muy
joven se mudó a Nueva York; escritora, actriz y directora, fue la
primera
mujer negra en presentar una pieza con su firma en el off Broadway.
Coco
Chanel es más conocida, pero la mujer-gorila que la eligió
necesita explicar
por qué la reivindica: "Estoy harta de que coser y diseñar ropa
sean
consideradas actividades femeninas. Coco Chanel fue muchas otras
cosas, y su
contribución a la moda nos permitió vestirnos como lo hacemos hoy.
No creo
que la gente se dé cuenta de eso. Ella es un gran nombre, un
perfume famoso,
pero también es la razón por la cual las mujeres usamos
pantalones. Era más
que un nombre, y la gente lo ignora porque es una marca".
Estas mujeres que se disfrazan de monas y toman nombres de
artistas muertas
son las Guerrilla Girls On Tour, y la semana pasada estuvieron en
la
Argentina dando talleres y clases magistrales para artistas y
activistas en
Buenos Aires y Rosario. Son un colectivo teatral activista que
trabaja hace
ocho años con base en Nueva York, pero la historia de su nombre es
mucho más
extensa y algo compleja. De hecho, son un desprendimiento de
Guerrilla Girls
a secas, un grupo que se formó en 1985y focalizó sus acciones
sobre el mundo
de las artes plásticas. Ese año, el Museo de Arte Moderno de Nueva
York
abrió una muestra llamada An International Survey of Painting &
Sculpture.
De los 169 artistas participantes, sólo 13 eran mujeres, y todas
blancas.
Las entonces embrionarias Guerrilla Girls apuntaron este
escandaloso
desequilibrio, pero terminaron de montar en cólera y decidieron
pasar a la
acción cuando el curador Kynaston McShine se refirió a los
artistas como
"ellos" durante la apertura. Comenzaron una investigación
exhaustiva y
descubrieron que el mundo del arte era profundamente
discriminatorio. Cuando
denunciaron el hecho, nadie estuvo dispuesto a reconocerlo
abiertamente, y
pasaron a la clandestinidad, con una primera acción callejera en
el Soho. En
seguida armaron su forma de protesta: además de las demostraciones
públicas,
sería la creación de posters humorísticos, con consignas
provocativas y
debajo, en letras más pequeñas, datos estadísticos reveladores (y
escalofriantes) que congelaban la risa. La mayoría de los posters
se
relacionaban con el mundo de las artes plásticas, pero muchos
también
apuntaban a temas de género por excelencia. Por ejemplo, en 1992
hicieron un
poster que decía: "Si te violan, es mejor que te relajes y goces,
porque
igual nadie te va a creer", y debajo, "En 1988, de 185.000
violaciones sólo
39.160 terminaron en arresto, y apenas 15.700 violadores fueron
enviados a prisión". En referencia al arte, uno de los posters más populares
se
titulaba "Las ventajas de ser una mujer artista", y listaba: 1)
Podés
trabajar sin la presión del éxito 2) No tenés que compartir
muestras con
hombres 3) Podés elegir entre tu carrera y la maternidad 4) Podés
escapar
del opresivo mundo del arte con cuatro trabajos free-lance que te
mantendrán
ocupada 5) Podés estar tranquila porque es posible que tu carrera
despegue
cuando cumplas 80 años 6) Nadie te avergonzará llamándote "genio".
Además,
las Guerrilla Girls publicaron varios libros durante sus casi
veinte años de
trabajo. Los más famosos son The Guerrilla Girls Bedside Companion
to the
History of Western Art, una historia del arte occidental que
incluye,
destaca y rescata el trabajo de las mujeres, y Bitches, Bimbos &
Ballbreakers: The Guerrilla Girls Illustrated Guide To Female
Stereotypes,
una guía de los estereotipos femeninos que denunciaba la opresión
sin perder
el humor.
Las Guerrilla Girls On Tour, aunque reconocen el origen común con
las
Guerrilla Girls originales, son un grupo de trabajo distinto que
ni siquiera
colabora con aquellas pioneras. Admiten que la separación se
produjo por "serias diferencias teóricas, estéticas y éticas", pero se niegan
a
especificarlas, porque no están dispuestas a combatir en público
con sus ex
compañeras, ni con ninguna otra feminista (en rigor, con ninguna
otra
mujer). "Una de las peores cosas del sexismo es que enseña a las
mujeres a
odiarse unas a otras", resume con sencillez Fanny Brice. "Por
supuesto, hay
excepciones. No podemos decir que Condoleezza Rice es bárbara
porque es
mujer y negra." Además, señalan, hay una tercera escisión,
"Guerrilla Girls
Broad Band", con las que sí colaboran. "Las separaciones son
comunes en
grupos y organizaciones radicalizadas" dice Aphra Benn, "todas
combatimos el
sexismo y el racismo. Ya no importa cuál es el grupo original,
quiénes son
las reales. De cualquier manera, siempre fuimos anónimas. En
nuestra
separación hubo algo de lo que llamo enfermedad de los
fundadores. El poder y el control siempre son problemas cuando se
trabaja en colaboración."
La separación oficial se efectivizó en el 2000. Desde entonces,
las
Guerrilla Girls On Tour viajan por EE.UU. y el mundo: en sus
remeras llevan
el slogan: "Cambiando el mundo, una ciudad sexista por vez".
Siguen haciendo
arte visual, pero cada vez más se concentran en performances y
piezas
teatrales; su trabajo en el taller incluye juegos de expresión
corporal
porque, explica Fanny, "para ser una activista es necesario no
tener miedo
de parecer una tonta, y es básico usar la voz". Y Aphra completa:
"Antes
sólo hacíamos un show, pero la gente nos pedía ayuda en
determinados temas,
buscaba herramientas para combatir el sexismo, así que decidimos
agregar
talleres para que las demás puedan usar nuestras técnicas e ideas,
y
compartir nuestra forma de trabajo. No sirve sólo actuar e irnos".
Feministas clandestinas
En EE.UU., explican, se llama al feminismo "la palabra con F the
word"), la misma denominación usada para ocultar la palabra "fuck".
Es que
el backlash (efecto boomerang) del feminismo de los O60 y O70 se
mantienen
incólume, y muchas mujeres, incluso activistas, prefieren no
llamarse
feministas, como si la palabra fuera un insulto, tal es la
connotación
negativa. "Queremos que el feminismo esté de moda otra vez.
Nuestro sueño es
ser parte de una Tercera Ola feminista; las mujeres deben
comprender la
vigencia de la lucha. También creemos que nuestra forma de trabajo
es
subversiva. El anonimato es subversivo, intentar una nueva forma
de
feminismo es subversivo, y también lo es atacar un mundo que hasta
ahora había sido intocable, el del teatro."
Ustedes hacen shows y talleres en la mayoría de las universidades
norteamericanas. ¿Notan un renacimiento del feminismo allí?
Alice Childress:
En lo más mínimo. Al contrario. Las jóvenes de
los campus
no están interesadas en el feminismo, ni ven la necesidad de
luchar. Creen
que es historia antigua, porque siempre tuvieron libertades. No
sólo sucede
con el feminismo: el activismo está muerto en los campus.
Fanny Brice:
Nos dicen que hay más mujeres en las universidades
que nunca,
y es cierto. Pero no parecen comprender que cuando se gradúen y
busquen
trabajo, les van a pagar la mitad que lo que les pagan a los
hombres.
Aphra Benn:
También hay una resistencia importante a todo lo que
no sea
académico e intelectual. Cuando vamos a las universidades más
importantes,
las mujeres están demasiado preocupadas por escribir el paper.
Encontramos
más apoyo en las universidades comunitarias. Es lógico: los ricos
son los
más conservadores. Cuando llegás a hijas de familias de clase
media y baja,
comprenden estos temas mejor, porque los sufren.
¿Por qué combinan feminismo y humor?
A.B.:
Las feministas somos divertidas y graciosas. Además, el
humor es un
arma muy poderosa, porque si la gente se ríe, escucha. También es
una forma
de sacarnos de encima el aburrido feminismo académico, que causó
el efecto
boomerang. Pero no perdemos la seriedad: los temas son muy serios.
El chiste
siempre va a acompañado de la estadística, que es el remate. Y los
números no son graciosos
F.B.: No
somos académicas, no nos consideramos intelectuales.
Apoyamos a
algunas feministas académicas, sin embargo, y usamos su
pensamiento en
nuestro trabajo, pero no damos lección. Además, tenemos que salir
del lugar
donde han puesto al feminismo. Tiene que dejar de ser algo que da
miedo.
¿Por qué da miedo?
Alice Childress:
En primer lugar, porque quiebra el estereotipo
de la
mujer callada y sumisa. El feminismo reclama y puede ser
intimidante.
Coco Chanel:
El feminismo asusta porque pide un cambio de poder.
Sólo
queremos que el poder se balancee; después de todo, los hombres lo
han
detentado desde siempre. Lo aterrador, que nunca se dice, es que
las mujeres
cada vez pierden más poder, incluso en espacios considerados
exclusivos. Por
ejemplo, hasta la Segunda Guerra Mundial, la mujer tenía control
del mundo
de la moda. Todas las grandes diseñadoras y modistas eran mujeres.
Después
de la Guerra, los hombres se dieron cuenta de que era un negocio,
una manera
de hacer dinero, captaron el mundo de la moda y las mujeres lo
perdieron.
A.C.:
Otro ejemplo: todos los chefs famosos son hombres, y aun
así se
sigue diciendo que el lugar de la mujer es la cocina. Mentira: ese
espacio
también nos fue quitado. Las mujeres no detentan el poder ni el
dinero que
proviene de las artes culinarias y el mundo de la gastronomía en
general.
¿Por qué unen la lucha contra el sexismo y el racismo?
A.B.:
Al principio sólo hablábamos de mujeres genéricamente, pero
nos
dimos cuenta de que la discriminación era mucho peor para las
mujeres
negras. Tuvimos que separar nuestras estadísticas. Y en la
investigación
notamos que no son sólo las mujeres negras las discriminadas sino
la
comunidad negra toda. (N. de E.: Basta ver el programa
"American Idol", los
domingos por Sony para notar cómo las negras fueron eliminadas por
los votos
anónimos a pesar del acuerdo general de que esas participantes
eran mejores
artistas.)
F.B.:
También es importante porque en los inicios del feminismo
muchas
mujeres de color sintieron que se quedaron afuera. Las activistas
negras de
los O60 sienten que el feminismo era una lucha de mujeres blancas,
algo muy
separado de la lucha por los derechos civiles. Las luchas estaban
divididas
por una línea racial. Hoy muchas mujeres negras se hacen llamar "mujercitas", porque asocian la palabra
"feminista" con las
mujeres blancas
que lucharon por los derechos de las mujeres blancas. Nosotras
tratamos de
tener una misma cantidad de mujeres negras en nuestro grupo. En
este momento
son el 40 por ciento, pero queremos que sea la mitad. Las mujeres
somos la
mayoría de la población del mundo, y tenemos que lograr un
movimiento
interracial.
¿Tienen una posición tomada en cuanto a la pornografía?
F.B.:
Sí, pero es más general. Sea en la prostitución, el trabajo
como
stripper o la pornografía, nos parece un malentendido creer que
las mujeres
tienen poder en esas situaciones sólo porque hacen dinero con esas
actividades. Me pregunto por qué las únicas profesiones en las que
las
mujeres ganan más dinero que los hombres son el strip tease, el
modelaje, la
pornografía y la prostitución. Es una ilusión de poder: las
mujeres se
conforman con ese poder porque no consiguen otro. Las entiendo, no
las
juzgo. Para mí también es frustrante pensar que nunca tendré las
mismas
oportunidades que un hombre. Pero creo que esas salidas son una
mentira.
¿Es difícil ser activista bajo la administración Bush?
A.B.:
Es difícil ser persona en EE.UU. con este hombre en el
poder. De
alguna manera nos beneficia, porque no para de darnos temas para
trabajar.
Nunca antes hicimos tantos posters y acciones.
F.B.:
Estamos en una guerra absurda, con el mayor desempleo de la
historia. Y además, podemos perder el derecho al aborto. Necesita
hacer sólo
un cambio en la Suprema Corte para lograrlo. Un juez cambiaría el
balance de
poder y si consigue ubicar alguno que piense como él...
A.B.:
La táctica de la derecha religiosa en la actualidad es
incrementar
los derechos del niño no nacido. El feto tiene muchos derechos. Es
una
táctica muy astuta, porque hacer leyes para los derechos del feto
ocasiona
que sea cuestionado el derecho al aborto. Si una mujer toma cierta
droga o
come algo durante el embarazo que afecte al feto, se le pueden
iniciar
acciones legales, por ejemplo. Mucha gente piensa que nunca
pasará, que ya
no se puede retroceder en ese tema, pero de hecho se hizo hace
poco una
marcha en Washington de un millón y medio de personas para apoyar
el derecho
a la libre elección. No vamos a permitir que nos lo quite.
C.C.:
No es sólo el aborto, sino el acceso a salud pública. Ya
les ha
sacado los subsidios a las clínicas, y ahora está tratando de
cerrarlas. Y
no sólo en clínicas que hacen abortos, sino en instituciones
médicas que
ofrecen servicios de salud básica a familias con bajos recursos o
madres
solteras: también está intentando cortar los subsidios a ésas. Hay
otros
problemas: es obligatorio avisar a los padres cuando una chica de
16 años se
hace un test de embarazo, ni hablar de un aborto. Eso las
aterroriza, y las
chicas dejan de ir. Bush está convirtiendo al país en un lugar
terrible para
las mujeres, y para todos los demás. Recortó el presupuesto de
educación en
programas de arte, música y teatro sin los que nosotras, por
ejemplo, no
habríamos logrado nada. Es sólo un ejemplo de la forma en que está
destruyendo la educación.
Mujeres a los teatros
Las Guerrilla Girls on Tour comenzaron su intervención en el mundo
del
teatro cuando todavía pertenecían al grupo de las Guerrilla Girls
pioneras.
En los primeros años, crearon el "FaxBlitz", una serie de posters
que eran
enviados a los productores de teatro de Estados Unidos. Después
salieron a
la calle: en 1999, repartieron stickers en Times Square al público
que
compra allí entradas con descuento; la idea era que los pegaran en
los baños
y asientos de la sala. Decían: "En este teatro, la realización de
obras
escritas y dirigidas por mujeres está estrictamente prohibida".
Ese mismo
año y el siguiente organizaron protestas a los premios Tony, y
escribieron
la primera pieza basada en una extensa investigación sobre la
historia de
las mujeres en el teatro. En 2001, ya independientes y conformadas
como
Guerrilla Girls On Tour, recorrieron 18 ciudades de EE.UU. con
talleres,
performances y piezas de vaudeville sobre la historia oculta de
las mujeres
y las tablas. En 2003 decidieron salir del país y visitaron
Polonia y
Francia. Con 20 miembros en actividad, planean recorrer más de 20
ciudades
del mundo.
¿Por qué decidieron salir de gira por el mundo?
A.B.: Después del 9/11 sentimos que era nuestra obligación dejar
de ver el
mundo desde EE.UU. Queremos hablar con otras mujeres e interactuar
con otras
culturas, y compartir nuestro trabajo y nuestras opiniones. La
globalización
es una mentira. El mundo es muy diferente a EE.UU., por suerte.
¿Por qué focalizan en el teatro?
A.B.: Guerrilla Girls logró un gran cambio en el mundo de las
artes
plásticas; de hecho, en EE.UU. hoy es un ambiente muy diverso.
Pero nadie le
dio una mirada al mundo del teatro, ni reconocía la discriminación
que
existía y existe allí.
F.B.: Como hay mujeres sobre el escenario, la gente muchas veces
no se da
cuenta del estado catastrófico del teatro. No hay directoras ni
dramaturgas
en Broadway, ni en los grandes teatros de EE.UU., y me atrevo a
decir que lo
mismo sucede en resto del mundo. Las mujeres no consiguen
productores para
sus piezas, es así de sencillo.
A.B.: No hay mujeres productoras. No tienen poder. Es muy similar
al mundo
del cine: uno ve mujeres actuando, pero el tema es quién las
dirige, quién
las produce, quién se lleva el dinero.
¿Tuvieron problemas en las protestas a los premios Tony?
A.B.: El segundo año, la policía nos dijo que no podíamos
protestar con
máscaras, está prohibido por el Ku Klux Klan. Un típico
comportamiento de la
derecha, correr por izquierda cuando les conviene. Para evitar
problemas, el
año pasado enviamos a alguien a la sala donde se entregaban los
premios.
Nuestra compañera se sentó allí, repartió stickers, habló con la
gente. De
3003 directores, sólo 21 eran mujeres. Es escandaloso.
¿Piensan hacer una pieza en Broadway?
A.B.: Por supuesto. En nuestro espectáculo sólo trabajarán
mujeres, en
todos los puestos. Será el show más sexista de Broadway.
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