Las 343 Sinvergüenzas*
por Mabel Bellucci
El 15 abril de 1971 , en Francia, el Movimiento de Liberación
Femenino (MLF) inauguraba una manera de hacer campaña por la
conquista del derecho del aborto mediante una modalidad sumamente
novedosa y superadora de las prácticas tradicionales, recreando
lógicas de acción. Apareció entonces a doble página, en el
periódico Le Monde, un manifiesto firmado por 343 mujeres que
reconocían públicamente haber abortado.
El mismo fue conocido bajo el nombre de las 343 Sinvengüenzas; en
el cual periodistas, artistas, obreras, intelectuales, amas de
casa, activistas, escritoras, entre otras tantas, salían de la
esfera privada a partir de su pública reivindicación política.
Hubo firmas de talla por su trayectoria que provocaron un fuerte
impacto a esta estrategia de visibilidad: Simone de Beuavoir,
Christine Rochefort, Delphine Seyrig, Catherine Deneuve, Giséle
Halimi, Micheline Presle, Jeanne Moreau, Marguerite Duras y
Françoise Fabian. El texto era breve pero contundente:
Un millón de mujeres abortan cada año en Francia.
Ellas lo hacen en condiciones peligrosas a causa de la
clandestinidad a la cual están condenadas, cuando esta operación
practicada bajo el control médico, es de las más simples.
Se hace el silencio sobre este millón de mujeres.
Yo declaro ser una de ellas.
Yo declaro haber abortado.
De la misma manera que nosotras reclamamos el libre acceso a los
medios anticonceptivos, reclamamos el aborto libre.
Piera Oria en su artículo Los manifiestos que la recuerdan se
preguntaba ¿ Qué impulsó a estas y las otras intelectuales
burguesas parisinas privilegiadas material y culturalmente, antaño
un poco desdeñosas de las “otras”, las que no lograban como ellas,
a firmar un Manifiesto que era una provocación deliberada, una
trasgresión a las reglas comunmente admitidas de la discreción y
el ocultamiento de tales temas “tan íntimos y personales”?. Y
también se respondía “ sin duda que la campaña a favor de la
despenalización del aborto constituyó, más allá de los debates y
tendencias, un polo aglutinador del movimiento de las mujeres
francesas”.
En tanto que una de las integrantes, Daniéle Leger, declaraba “ si
esa campaña ha podido jugar ese papel, es porque el aborto no ha
sido nunca encarado en el Movimiento sólo bajo el ángulo de un
problema social a resolver. El aborto es ante todo una
experiencia- efectiva o potencial- que determina la conciencia que
todas las mujeres tienen de sí mismas, de la relación con su
cuerpo, con su sexualidad y con su maternidad”.
Simone de Beauvoir reconoció que el primer paso como feminista fue
firmar ese manifiesto ya que finalizado su libro El Segundo Sexo
ella aún sostenía no serlo.
Por esa misma fecha, se fundó el grupo Choisir- La cause des
femmes. Su directora fue Giséle Halimi, tunesina de origen y de
profesión jurista, escritora y diplomática de Francia ante la
Unesco. Si bien su lucha se centró intensamente por la
legalización del aborto pero también- con el mismo compromiso-
denunció las violaciones a los derechos humanos que se llevaban a
cabo básicamente en el norte de Africa, por parte de las potencias
imperiales.
Choisir, en donde colaboraba Simone de Beauvoir, se proponía
pugnar por la eliminación de todas las leyes o reglamentaciones
que reprimiesen la libertad de decisión sobre el propio cuerpo, la
gratuidad y el uso masivo de la contraconcepción. A la vez,
bregaba por la defensa de toda persona perseguida por sus acciones
a favor del aborto libre.
Finalmente, en 1974, bajo el gobierno de Giscard D´Estaing, siendo
su Ministra de Salud Simone Veil, las feministas francesas
lograban el derecho del aborto.
* Este artículo nos ha llegado a través de RIMA
Nota de Angeline Montoya
Más que "sinvergüenza", la palabra francesa "salope" se podría
traducir por
"atorranta" (en el sentido insultante de la palabra), "puerca" o
"puta".
Fue muy impactante esta denominación ("343 salopes"), porque
retomaba el
insulto que se les hacía a las mujeres que pretendían controlar su
sexualidad y su aparato reproductor (no podían ser otra cosa que
putas, ya
que se negaban a ser madres).
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