MURIO MONICA OJEDA
Por Lucila Castro
Diario La Nación 7-3-2003
Murió Mónica Ojeda. Murió Mónica Ojeda y nadie puso un aviso en el
diario. ¿A quén le importaba Mónica Ojeda? Mónica Ojeda, que llegó
al hospital con una infección de cuatro días y no pudieron
parársela. Mónica Ojeda, que cometió la estupidez de hacerse un
aborto con una carnicera que después desapareció del barrio.
Mónica Ojeda, que antes de morir tuvo la grandeza de declarar que
se lo había hecho por su cuenta, que nadie de su familia lo sabía,
y consiguió así que soltaran al marido, al que habían tomado
preso. ¿No sabías, Mónica, que el aborto es un crimen y un pecado
mortal?¿Que los hijos son una bendición de Dios y si tenías ya
cinco, bien podías tener seis?¿Que por eso y para eso ustedes son
proletarios?¿Que cualquier médico te puede explicar (ah, no, en el
hospital no:lo bueno hay que pagarlo) que existen procedimientos
anticonceptivos muy seguros? ¿Y que si, por uno de esos
accidentesde los que nadie está exento, una queda embarazada, se
puede conseguir un aborto con el mejor médico y en el mejor
sanatorio, con todas las garantías de la asepsia? En verdad, Mónica, eras muy ignorante. Y sin embargo habías tenido
la ocurrencia, hace unos meses, de ir a la escuela. ¡A tu
edad!¿Qué pretendías?¿Progresar en la vida?¿Ascender de
clase?¿Capacitarte para educar mejor a tus hijos? Pero Dios te
castigó ese acto de soberbia: el trabajo escaseaba y tuviste que
abandonar. Es que tenías muchas pretensiones, Mónica. No conocías la virtud
de la resignación. Como cuando te enojabas porque tu marido te
celaba.¿Qué querías?¿Acaso no habías tenido una hija con otro
antes de juntarte con él? Sí, ya sé que él también había tenido
una hija con otra señora. Pero no es lo mismo. Para eso los
varones son varones. ¿Y esa idea que habías tenido últimamente de dejarlo? Si él no te
daba plata para los chicos, ¿No sería porque eras demasiado
gastadora?¿O porque temía que su dinero fuera a parar a esa chica
que no era suya y vivía con tu madre? Pero vos, Mónica, insistías
en ahorrar parte de lo que ganabas para comprar madera y hacerte
una casilla. ¡Con la miseria que ganabas! Prácticamente le estabas robando el
pan a tus hijos, Mónica. Y encima querías separarlos de su padre y
condenarlos a vivir en una casilla de madera, teniendo un padre
albañil. Dios también te castigó por eso, Mónica. No sé porqué estoy tratándote de "vos", Mónica, yo que siempre te
traté de "usted". Porque nunca fuimos amigas. ¿Cómo íbamos a
hacerlo?Vos eras tan joven, y yo soy una vieja. Vos tuviste que
dejar la escuela primaria y yo fui profesora de la Universidad.
Vos tenías que limpiar mi casa de Martinez y yo nunca hubiera
visitado tu casilla de Maquinista Savio. Vos estabas tan linda con
la ropa que ya no me servía y yo me sentía tan generosa cuando te
la daba. O cuando les mandaba a tus chicos libros y revistas que a
mi me sobraban. O cuadernos y lápices que no iba a usar porque
(tampoco lo sabías?) ahora los apuntes se guardan en disquettes. Mónica Ojeda, con nombre y apellido, mucho más que un número en
una estadística, en verdad cometiste un crimen y un pecado mortal:
naciste pobre.
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