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4 de julio de 2002
Bravo
MARUJA TORRES
Hace cosa de un mes, la Comisión de Derechos de la Mujer e
Igualdad de Oportunidades del
Parlamento Europeo, de la que es titular la diputada socialista
Elena Valenciano, decidió
presentar un informe de iniciativa sobre salud sexual y
reproductiva y los derechos en esta
materia. El resultado fue el Informe Van Lancker, nombre de la
diputada socialista belga
encargada de la ponencia.
Se trata de un documento exhaustivo sobre la lamentable situación
actual, que aporta sensatas
ideas para poner a trabajar a los Gobiernos, y eso incluye a los
Estados miembros de la Unión
Europea, que siguen políticas dispares (las portuguesas todavía
tienen que venir a abortar a
España) y a los Estados aspirantes, porque los del Este están en
una condición sexual
desastrosa.
Este razonable documento sublevó a la derecha europea, con el PP a
la cabeza. Vieron ludibrio
y lujuria donde no hay más que sentido común y sensibilidad
globalizada. No les importa que
las conclusiones abarquen desde la anticoncepción con pleno
consentimiento de hombres y
mujeres hasta la educación sexual impartida teniendo en cuenta la
diferencia de sexos. No les
importa que se dedique un capítulo importante a la prevención de
enfermedades de transmisión
sexual. No. La derecha cavernaria y continental manipuló el asunto
para que pareciera una
propuesta de aborto, quién sabe si incluso de folleteo, y se lanzó
a la cruzada con todo el
pack: insultos a las parlamentarias, coacciones, bloqueo del
correo electrónico con mensajes
que equiparan el Informe a un nuevo holocausto y envío de lujosos
folletos (tienen mucha
pasta) con soflamas tipo 'El aborto produce cáncer de mama'.
Hasta ahora, los ultramontanos de la cristiandad y sus tocayos
islámicos se las han arreglado
para bloquear cualquier iniciativa progresista en el terreno de la
salud sexual planteada en
cumbres mundiales. Pero hete aquí que, en el Parlamento Europeo y
en la Comisión mencionada,
ayer por la mañana se produjo el prodigio: las mujeres izquierdistas consiguieron el apoyo de
las liberales y sacaron adelante la Propuesta: por 40 votos, pero
la sacaron.
Las eurodiputadas comunistas portuguesas lloraron al conocer la
votación. Yo también. Qué
gusto.
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