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Palabra de Bruja

Las mujeres saben por ser brujas, pero más saben por ser mujeres


Margarita Salinas y María Oviedo


La mayoría de las/os educadoras/es del sistema escolar son mujeres, sin embargo ellas siguen silenciadas en el proceso de cimentación de la Reforma Educativa. Aunque en tiempos de propuestas y de descentralización se imponen formas de exclusión que no permiten reconocer los saberes sometidos durante tantos años. Hoy los que detentan el poder "creen saber" y por lo tanto, centralizan políticas y programas para que Ellas sean sólo aplicadoras de contenidos y técnicas.

Nos preguntamos qué papel juegan las trababajoras de la cultura en los procesos de innovación educativa (léase Reforma), cuando no existen iniciativas para construir consensos que permitan adquirir "renovados poderes", tanto a nivel del aula como en espacios propositivos nacionales.

Las maestras siguen formando parte de una arquitectura que posee el mismo estilo desde hace décadas. No se han empoderado, puesto que no han sido reconocidas por el Estado para recuperar sus saberes históricos, culturales y otros; para potencializar su calidad profesional y, sobre todo, para mejorar su calidad de vida, a partir de su apasionante trabajo cotidiano con otras mujeres y hombres, niñas y niños que esperan que el sistema sustente políticas orientadas hacia la creatividad y originalidad. por tanto, que permitan cambiar el diseño.

Esta arquitectura del poder, ataviada del saber oficial, impide que las maestras aporten su saber y participen del poder. El plano cambiará en la medida en que el Estado sea un estratega sagaz que supere los techos de construcción de indicadores multilaterales, destinados al saber leer, escribir y calcular. Necesidades marcadas por los potentes y que no reflejan el avance cualitativo de los países pobres.

Por ello, se invisibilizan las investigaciones, experiencias, propuestas, diagnósticos y proyecciones construidas desde el saber y poder de las bases, replicándose en la práctica, el sistema de poder centralizado desde el Estado al interior de las direcciones distritales, escolares y en el aula.

Las brujas no jugaron con las cartas bajo la manga sino que recrearon su saber frente a las doctrinas del poder establecido.


De La bruja voladora
 

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