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SESO, SEXO Y ESPIRITUALIDAD
Cuando nacemos nos enfrentamos al mundo con un sexo que determina
de manera muy
importante nuestro ser en el mundo.
Ser hombre , Ser mujer.
Dos sentires, dos mundos, dos miradas En la sexualidad se
manifiesta la energía
primordial que es el origen de todo, el cuerpo y el alma se unen y
se proyectan a
través de la sexualidad.
Cuando nos encontramos con el cuerpo del otro y somos capaces de
entregarnos y
entregar, de dar y recibir, podemos percibir ese rincón sagrado
que nos habita y nos
revela a Dios.
En las culturas antiguas todo lo que tenía que ver con sexualidad
y fecundidad, era
considerado sagrado. Nuestra cultura de lo sexual esta impregnada
por una mirada en
la el cuerpo y las pasiones son caminos de perdición.
Lo corporal es mirado como algo negativo como algo que se opone a
nuestra evolución
hacia lo espiritual.
Somos cuerpo, cuerpo que se expresa que se expresa de muchas
formas.
Cuerpo que se comunica, que siente y piensa, que sueña y se
desarrolla No hay ninguna
actividad humana que no pase por lo corporal, que no sea de alguna
forma piel.
En el siglo pasado la sexualidad se vio liberada de muchos tabúes
y miedos. Sin
embargo caímos en otras trampas.
De la condena al placer pasamos a la sobre valoración del orgasmo.
Del castigo del
goce, a su simplificación en formulas que lo genitalizan. El
cuerpo se vuelve
mercancía, objeto de consumo.
La sexualidad se salió de las alcobas y los burdeles pero
nuevamente nos hallamos
frente a otras ficciones. La liberación sexual ha traído muchos
beneficios, pero
también muchas dificultades.
Hay que hablar de sexualidad, hay que ver donde perdió su carácter
sagrado y se
volvió mercancía Lo sagrado de la sexualidad es lo que la hace un
fuerza de vida, de
gozo y de crecimiento.
Lo sagrado en nuestra vida se da a través del rito y hemos perdido
la capacidad de
ritualizar la rutina cotidiana ha perneado todos los rincones de
nuestra vida... Ya no
hacemos el amor, ahora "tiramos", sin control y sin medida.
Los problemas asociados la sexualidad como el SIDA, los embarazos
no deseados, el
aborto y las enfermedades de transmisión sexual son cada vez más
graves.
Rescatar la mirada no religiosa del encuentro amoroso nos ayudara
a descubrir un
camino para una sexualidad plena y saludable. Hablar de
sexualidad, es buscar nuevos
lenguajes que la integren a todos los niveles de nuestra vida, que
nos haga más
concientes de la forma de vivirla cotidianamente, que nos permita
tomar distancia de
lo que oímos para comenzar a decidir lo que queremos.
Hay que hablar de sexualidad porque la transformación del mundo no
esta fuera de
nuestra piel porque pasa por los espacios que consideramos
privados, porque en el
cuerpo también hay inscripciones que determinan como actuamos,
como construimos el
mundo día a día.
Tenemos que hablar de sexualidad porque hablándola de pronto
comprendemos un poco más
de ese nudo que se nos forma en la barriga cuando no sabemos como
actuar. Entonces,
tal vez podamos recuperar el espacio espiritual del sexo y
volvamos a ritualizar para
poder tener una vida sexual, sana, libre que nos haga seres
humanos más responsables, capaces de amar y ser amados.
Coordinadora Susana Fergusson
RELACAHUPAN
http://www.relacahupan.org
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