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8 de enero de 2002
Un manual de pedagogía de la UNED pide corregir la "desviación" de
los homosexuales
JAIME PRATS | Valencia
La homosexualidad es un comportamiento 'desviado', una situación
que en la mayoría de los casos 'se aparta de la vía natural', por
lo que requiere 'una oportuna educación' que la 'evite o la
corrija'. Valoraciones como éstas se repiten en el libro Pedagogía
Social, editado por la Universidad Nacional de Educación a
Distancia (UNED) que sirve de manual básico de una asignatura de
la diplomatura en Educación Social, estrenada este año. El
colectivo valenciano de gay y lesbianas Lambda calificó el texto
de homófobo y pidió una rectificación a la universidad.
José María Quintana Cabanas, catedrático emérito de Sociología de
la Educación, y las profesoras titulares de pedagogía social
Josefa Magdalena Montoya Sáenz y Mª Paz Lebrero Baena, todos ellos
del departamento de Teoría de la Educación y Pedagogía Social de
la UNED, son los autores del libro que sirve de manual de la
asignatura Pedagogía Social, una de las que forman parte de la
diplomatura de Educación Social. Esta enseñanza, a caballo entre
los estudios de sociología y trabajo social, se ha introducido
este curso y ha tenido una enorme acogida, según fuentes de la
universidad, que estimaron entre 5.000 y 6.000 el número de
alumnos de la diplomatura.
En el capítulo sobre 'la integración en una nueva unidad
familiar', los autores se refieren a la homosexualidad como 'un
fenómeno que se está normalizando cada vez más en nuestra sociedad
actual'. Y la describen como una situación que 'condiciona la vida
de bastantes personas, y a nuestro entender', puntualizan, 'la
mayoría de las veces de un modo desviado'.
Tras esta introducción, el texto se adentra en una clasificación
sobre los motivos de la homosexualiudad. Hay una 'causa natural
(biológica) y otras (....) artificiales y accidentales'. Para los
gays cuya inclinación sexual es fruto del primer grupo, los
profesores no ponen pega alguna: 'Tienen todo su derecho a su
identidad y al ejercicio de la misma'. Cuestión distinta es el
segundo grupo, 'sujetos de una situación que se aparta de la vía
natural', por lo que 'parece lógico que una oportuna educación
evite o corrija tal situación'. En el ser humano, añaden, sus
tendencias 'no son mecánicas ni forzosas, como el animal; su
sexualidad no tiene por qué dominarlo a él, sino que puede y debe
dominar su sexualidad y siempre saber encauzarla correctamente'.
Varios párrafos más adelante, el libro se detiene en 'aquellos
derechos que, tenidos por tales por el público en general, si los
examinamos con detención no son tales, o al menos, no está claro
que lo sean'. Entre éstos, los autores aluden a algunos tan
dispares como el derecho a equivocarse, el de huelga de los
empleados públicos, u otros derechos englobados en la expresión
'mi cuerpo es mío y de él puedo hacer lo que quiera', entre los
que destaca la conducta homosexual, el aborto, el suicidio o la
eutanasia.
El portavoz de Lambda, Ximo Cádiz, lamentó ayer que la universidad
haya 'editado y financiado' el libro y exigió una inmediata
rectificación por las 'acusaciones homófobas' recogidas.
'Difícilmente se puede educar a una sociedad en el respeto a la
diversidad si la formación de los educadores y pedagogos viene
lastrada por contenidos tan homófobos y fascistas'. Cádiz apuntó
que, al margen de la libertad de cátedra de los profesores, no es
tolerable que con dinero público 'se impongan conceptos de moral
católica como los de la normalidad o la desviación'.
José María Quintanas, redactor de los párrafos polémicos, asumió y
defendió ayer la autoría de estos pasajes. Insistió en que existen
homosexuales naturales 'nacidos así' y que hay otros
'artificiales' fruto de causas diversas como el aislamiento, la
timidez, la frustración heterosexual o el vicio. 'Respeto al
primer grupo' apuntó, 'pero a las otras personas es mejor que esto
[la homosexualidad] no les hubiera ocurrido'. Quintanas no cree
que sean ofensivas estas manifestaciones ya que no atentan contra
los que el profesor denomina 'los naturales'.'Como pedagogo no
admito que todo dé igual', señaló.
El director de la UNED en Valencia, Javier Paniagua calificó de
'arbitrario' el contenido del libro y señaló que trasladará la
queja al rectorado de la universidad en Madrid. En la sede central
de la universidad están los órganos que supervisan los libros que
edita el centro. El primero es el consejo editorial, responsable
de dar la luz verde a los más de 1.000 títulos que se publican
cada año. El segundo es un instituto asociado, formado por
personal de la universidad, que no va más allá de un control
didáctico, es decir, de comprobar que la forma en la que se
presentan los contenidos se adecúa a los principios de la
educación a distancia, pero no entra en aspectos de fondo.
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