PUNTOS DE VISTA
por
Horacio Buscaglia
Diario
La República, 3 de enero de 2002 Hablando de puntos de vista, les cuento sobre un montón de
noticias sueltas que estuve leyendo estos últimos días.
¿Se acuerdan de Danilo, aquel español al que habían echado del
trabajo por decirle a una compañera, entre otras cosas, "¡Qué
lindo culito que tienes!", y que un juez lo absolvió por entender
que era un "piropo melancólico"?
Bué, una cosa es decir y otra tocar, por lo menos así opina el
juez argentino que concenó a 6 meses de prisión y a tomar un curso
de derechos femeninos a un docente que le tocó la cola a una mujer
que hablaba por un teléfono público.
Fue hallado culpable de "delito contra el honor". Según el fallo
el docente le tocó "de manera brusca e intensiva" los glúteos a la
desprevenida mujer "afectando su libertad sexual".
Hasta aquí estoy totalmente de acuerdo, pero me pregunto yo, se se
los hubiera tocado "de manera suave, moderada y rotatoria" ¿lo
habrían perdonado?
En Barcelona, la magistrada Ana Ingelmo, le aplicó la pena mínima
a un policía que obligó, revólver en mano, a una niña de 13 años a
practicarle sexo oral y luego intentó penetrarla por el ano,
porque la niña, se supo, "no era inexperta en el tema de la
sexualidad".
La misma doña Ingelmo le puso una pena mínima a un hombre que
violó a su esposa, porque "el padecimiento psíquico de la víctima
es muy superior cuando se ve atacado por un desconocido que cuando
el que no respeta su libertad sexual es alguien de su parentesco".
Claro que Ana Ingelmo ya había rebajado la pena a un joven que
violó cuatro veces a una muchacha, porque éste hacía poco tiempo
que había entrado en la edad penal y, por tanto, su capacidad de
discernir era propia de un menor.
Sí, me lo imagino, vos estarás pensando lo mismo que yo.
¿Cómo será la vida sexual de esta buena señora?
¿Con qué sueña?
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