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Página/12 - Las/12 - viernes 30.11.01
Derechos primeros
"Callate y pujá" es el primer video de
Dando a Luz, una asociación
que reúne a madres, parteras y obstetras que buscan que el parto y
el nacimiento sean una forma más amorosa y menos violenta de
llegar al mundo.
por Sandra Chaher
Primer plano de la vagina de una mujer en la camilla de parto. La
bata celeste, las piernas atadas. Manos que tajean la piel, sacan
al bebé del vientre y cortan el cordón. Música ritual de tambores
nerviosos y una voz en off: "Esta mujer tiene derecho a ser
tratada con respeto y amor; a decidir qué se hace con su cuerpo; a
estar acompañada de una persona de sus afectos; a elegir
libremente la posición que prefiera para parir; a expresar sus
emociones y necesidades; a permanecer con su hijo desde el
instante del nacimiento".
Imagen de un bebé recién nacido sobre una mesada. Manos que le
tocan los labios, lo estiran, le ponen tubos de plástico en la
boca, la nariz, el ano, y sobre los ojos una sustancia plateada
que lo hace llorar. Le dan una inyección, lo bañan y peinan con
fruición. Voz en off: "Este niño tiene derecho a permanecer en el
pecho de su madre desde el nacimiento, a ser tratado con respeto y
amor, a no ser objeto de prácticas y procedimientos rutinarios
invasivos y muchos innecesarios, como el corte inmediato del
cordón, la aspiración de secreciones, la sonda nasogástrica, la
sonda anal, la vitamina K inyectable y el nitrato de plata en los
ojos; a respetar sus tiempos de encuentro con su mamá y su
familia. No hay ningún apuro para pesarlo, medirlo, ni bañarlo".
Cuatro minutos nada más. Cuatro minutos de alto impacto. Si el
tratamiento de las imágenes y el texto no fueran tan asépticos,
Callate y pujá podría ser catalogado como un video
sensacionalista.
Pero no, y además las imágenes son reales, fueron tomadas hace
menos de un año en un hospital de la provincia de Buenos Aires,
casi clandestinamente.
No se muestra la cara de quienes intervienen en el parto y en las
rutinas del bebé. Sólo los actos. Actos que dos textos impresos
aclaran que son violatorios de la Convención de los Derechos del
Niño y no respetan recomendaciones de la OMS.
Callate y pujá es el primer video de Dando a Luz, una asociación
que reúne a madres, parteras y obstetras que buscan que el parto y
el nacimiento sean una forma más amorosa y menos violenta de
llegar al mundo. Sus realizadores son Sonia Cavia y Eduardo Díaz
Cano. Sonia es, formalmente, la presidenta de Dando a Luz, pero
sobre todo es kriptonita en envase de mujer. Práctica, concreta,
de las que van a los bifes, es el centro sinérgico de una entidad
que se volvió un referente en su área en menos de un año. A
comienzos de 2001 la lanzaron con una actividad mínima: un
encuentro mensual para quienes quisieran conocer sus derechos en
el parto y el nacimiento. Se resistían a aceptar la inercia de las
"rutinas": episiotomías, peridurales, separación de madre e hijo,
etc. Y había campo fértil. La ciencia ya no es reina; ahora el
amor, el respeto al dolor, en fin, las emociones, se filtran como
mercurio entre bisturíes y fármacos, y los poros de instituciones
y especialistas se abren de a poco. Dando a Luz hoy también da
cursos en colegios, trabaja en la concientización de los agentes
de salud y... en el caldero mental de Sonia fermentan mil ideas
más.
Callate y pujá fue producto de la casualidad, dice esta mujer de
33 años obsecada y persistente, madre de Serena, una beba
"superpoderosa" que motivó la potencialización cualitativa de su
propio sentido del poder,"sentía que podía hacer lo que quería,
tenía fuerza. Antes de Serena no tenía idea de lo que quería hacer
con mi vida". Varias mamás que parieron para la misma época que
Sonia dieron forma a Dando a Luz a comienzos de 2001. Y en agosto,
ella estaba en la isla de edición de un amigo, Eduardo, tratando
de editar entrevistas con sus compañeras de parto y sus familias
para armar un video que concursaría en un festival de derechos
humanos. No le encontraba la vuelta hasta que en una noche
iluminada decidió que lo haría sólo con las imágenes del hospital.
Eduardo coguionó el material y en tres noches salió Callate y
pujá. Fue premiada por el Movimiento Ecuménico por los Derechos
Humanos "por su contundente búsqueda estéticoexpresiva puesta al
servicio de
derechos inalienables del ser humano", y elegida mejor documental
en el Concurso Nacional de Video Independiente Cipolletti 2001.
-Me costó mucho incluir las imágenes del bebé, porque la mayoría
de los papás y mamás no saben qué les hacen a sus hijos cuando se
los llevan. Yo misma me enteré de muchas de las prácticas
viéndolo. Pero me parecía necesario para que empecemos a
preguntar. El nitrato de plata, por ejemplo, no debería usarse
porque durante un rato el bebé no puede ver, y existe un
antibiótico que cumple la misma función, pero como es más caro los
hospitales no lo tienen, y algunas clínicas tampoco. De todas
formas creo que el tema trasciende las rutinas, tiene que ver con
el amor y el desamor.
Aun reconociéndose principista al extremo -"porque creo que hay
cosas que deben ser de una manera y no de otra; los derechos de la
madre y del hijo, por ejemplo, son una cuestión de justicia, me
parece muy loco que suene idealista que se cumplan tus derechos
constitucionales"-, Sonia admite que en este último año aprendió
"a construir desde un lugar más pacífico. No hacer la denuncia
inmediata: 'Vos sos un violador de los derechos humanos', sino
primero tratar de ver qué pasa. Si yo no quiero que penalicen,
tampoco tengo que penalizar. Encontramos a personas dentro del
sistema de salud que trabajan por lo mismo que nosotros. No creo
que sea gratis para ningún profesional trabajar como lo hacen".
También este año empezó a estudiar cine documental en la
Universidad de las Madres. Desde chica hizo trabajo social y
muchas veces en formato visual.
Callate y pujá es retomar ese camino desde un tema que hoy la
conmueve profundamente. Al final del video aparece un texto: "La
violencia ejercida en cada nacimiento sigue sembrando la violencia
en el mundo". Pero ¿qué pasa después? ¿Un nacimiento más amoroso
es garantía de buena crianza? "Es cierto, no son familias
necesariamente ideales, el vínculo con los hijos
siempre es complejo", admite con sentido común, pero su constancia
para perseguir valores es más fuerte: "Si un chico tiene derechos
desde que nace porque sus padres se ocuparon de eso, para mí
empezamos a construir otra historia del mundo. Cada día estoy más
convencida de eso".
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