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Extraído de la Contratapa del Rosario 12
Rosario, Argentina
21-11-01
Esas pobres mujeres...
Por Hilda Habichayn*
cenur@ciudad.com.ar
Muchas mujeres, en algunas latitudes de este mundo en el que
vivimos, tienen unas condiciones de vida realmente lamentables.
Muchas veces nos enteramos de que esas mujeres no tienen derecho
sobre sus cuerpos y sobre su potencial reproductivo. Las
decisiones acerca de la forma cómo disponer de su capacidad sexual
y experimentarla plenamente no está en sus manos; son otras
personas las que deciden por ellas: hombres de las iglesias,
hombres de ciencia, legisladores, médicos, jueces... Como se ve,
la mayoría varones. Y, para colmo de males, varones con muy poca
capacidad empática, es decir, incapaces de colocarse en el lugar
del otro, en este caso, de la otra.
Otras muchas mujeres son acosadas en sus lugares de trabajo por
sus superiores, otras tantas son obligadas por sus maridos o
compañeros circunstanciales a tener relaciones sexuales en contra
de sus deseos y su voluntad. Un número considerable de mujeres en
algunas latitudes son violadas y este suplicio no pocas veces
puede terminar en el homicidio de las mismas mujeres. No faltará
quien piense que "por algo habrá sido".
Y en la mayoría de los casos, las víctimas no hacen la denuncia y
si la hacen casi nunca logran que se sancione al o a los culpables
del delito de violación.
Alguien se estará preguntando dónde suceden estas atrocidades. A
menudo se nos habla de lugares remotos donde las pobres mujeres
viven en condiciones terribles, reprimidas, recluidas,
incomunicadas, etc. Pero, a no seguir engañándonos: no hace falta
que nos traslademos a otras latitudes. Aquí mismo tenemos las
Lucianas Monzón y las maestras violadas dentro de un club. Y aquí
mismo, los hombres de ciencia, los jueces, los hombres de las
iglesias, los legisladores, etc., son los que están ejerciendo su
poder de policía sobre las mujeres y mirando para el costado
cuando de violadores se trata.
El 25 de noviembre ha sido declarado el Día Internacional de Lucha
contra toda forma de Violencia ejercida sobre las mujeres. Es una
buena oportunidad para reflexionar sobre cuántas formas solapadas
de violencia dirigidas hacia las mujeres se verifican a diario en
nuestra realidad, dejar de pensar que estamos exentas y exentos de
este fenómeno, y darnos cuenta de que el mismo no es privativo de
otras latitudes. Simplemente, es una cuestión de grado y de forma
de expresarse. La constante es que la mitad de la población, a
causa de su condición genérica, se encuentra expuesta a las mil y
una formas de violencia.
* Coordinadora Académica de la Maestría sobre Género.
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