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Mendoza, Argentina
XIX Encuentro Nacional de Mujeres
Confluencias: en la ciudad de Mendoza, durante los días 9, 10 y 11
de
octubre del corriente año miles de mujeres se reunirán para
plantear sus
demandas pendientes y hallar soluciones compartidas.
Estas asambleas nacionales anuales iniciadas en 1986 en Buenos
Aires, por
iniciativa del entonces incipiente movimiento de mujeres y del
movimiento
feminista, renacidos después de la dictadura y por recomendaciones
emanadas
del Encuentro Internacional de Nairobi para el cierre del Decenio
de La
Mujer en 1985, continuaron ininterrumpidamente hasta hoy y
constituyen un
hecho singular único en el mundo. Cita multitudinaria, que por su
regularidad y permanencia, en el azaroso tiempo que nos tocó vivir
durante
las dos últimas décadas, es un logro político militante que
debemos
celebrar. El feminismo dejó su impronta en las características de
estas
reuniones autoconvocadas, autofinanciadas, plurales, democráticas,
horizontales, que funcionan en talleres temáticos vehiculizando la
circulación de la palabra.
Contexto
El cuadro actual del Movimiento de Mujeres permite prever un
escenario
complicado. La unidad sobre el tema aborto en buena medida fue
facilitada
por la virulencia del ataque arzobispal de Rosario que aglutinó a
las
diferentes agrupaciones de mujeres, en el Encuentro Nacional de
2003. Sin
embargo a poco andar, los intentos de darle continuidad a las
estrategias
planteadas para avanzar hacia la legalización del aborto fueron
infructuosos. Las diferencias se presentaron como polarizaciones
irreductibles.
El carácter inapelable de la divisoria de aguas en verdad expresa
la
omisión de debates teóricos y políticos sobre la direccionalidad
de las
luchas feministas.
En este contexto se ubica la interminable disputa entre aparatos
por la
cooptación del espacio y la imposición de líneas partidarias por
sobre las
problemáticas específicas, al margen de cualquier caracterización
que
contenga una perspectiva de masas, desde la realidad de las
mujeres, en el
marco nacional y continental actual.
Por otro lado se desplazará al escenario mendocino el
enfrentamiento entre
kirchneristas y opositoras, sumando otro eje de antagonismos. No
faltarán
en este cuadro las huestes clericales integristas, hasta hoy
silenciosas,
por encontrarse abocadas a operaciones de precalentamiento
consistentes en
un pre-encuentro doctrinario en Mendoza. Su conocida estrategia no
es
debatir sino quebrar los talleres imponiendo el dogma y la verdad
revelada.
Ante este panorama se hace necesario: reafirmar la metodología y
perfil
histórico de los Encuentros; tender líneas de acción que
contribuyan a la
unificación social de la lucha de las mujeres en temas generales
como
trabajo, vivienda, salud, educación y específicos como aborto y
violencia
y converger finalmente en una coordinación latinoamericana y
caribeña para
afrontar una nueva etapa en las luchas contra la opresión y la
explotación.
Susana Pérez Miquel
Edith Costa
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