RESUMEN CUARTA PARTE: Temas de sexualidad y reproducción.
Debate sobre el manifiesto de la Campaña por una Convención
Interamericana de los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos
Sexualidad y reproducción como ámbitos independientes con
puntos de contacto.
Formas de visualizar y trabajar estos puntos.
Una primera respuesta señala que “Resulta difícil delimitar un
espacio diferente para cada
tema, ya que la reproducción es un aspecto de la sexualidad”.
Para otra persona el punto de contacto “es el derecho al
placer”.
Se indica también que “los puntos de contacto son la sexualidad
libre y una reproducción
responsable”.
Alguien agrega “El ejercicio de la sexualidad es vital desde que
nacemos hasta que morimos
y tenemos el derecho a una sexualidad plena y satisfactoria y
sin violencia. Se liga
fuertemente con la reproducción de muchas maneras: como el
derecho a decidir si queremos
reproducirnos, cuándo, cómo, con quién, etc”.
En el mismo sentido otra persona nombra: la libertad de
elección, el acceso seguro e
informado a la contraconcepción, la justicia social, la toma en
cuenta de la diversidad, la
no discriminación y la vitalidad corporal.
Se destaca también que “en su medio natural la sexualidad y la
reproducción no se separan.
Pero hoy, con los avances de la ciencia se logra hacerlo. Lo
importante es no olvidar que
la palabra reproducción en el hombre no debe ser semejante a la
de animal, pues en
nosotros está además del instinto, el amor materno y paterno y
además el concepto de
familia”.
Para otro participante, “los puntos de contacto son las
personas”. Mientras que se señala
también que “la reproducción sigue siendo una cuestión
biológica: el coito sigue siendo
la vía privilegiada de reproducción; y una cuestión cultural: la
familia patriarcal sigue
siendo hegemónica y las identidades son reforzadas por los roles
genéricos vinculados a la
mater/paternidad y éstos su vez asignados a los sexos
biológicos”.
Otra persona participante incluye el elemento género y señala
que “La reproducción humana
existe en el ámbito biológico y en el ámbito genérico de la
sexualidad humana”.
Una participante señala que “para los puntos de contacto entre
la sexualidad y reproducción
tiene que haber una voluntad de por medio de que lo uno lleve a
lo otro”.
Varias personas concuerdan en que “la reproducción es una
potencialidad del sexo pero sin
una relación inmanente entre uno y otro”.
Otra respuesta manifiesta la necesidad de separar estos ámbitos
con el fin de: “impulsar
una sexualidad mas amplia, en diferentes etapas de la vida y con
fines distintos que la
reproducción”.
Respecto a la forma de visualizarlos y trabajarlos se propone
“diseñar alguna estrategia
que promueva el debate publico y de l@s profesionales en el
campo de la salud e
involucrar a otras actores y sectores sociales”.
Se manifiesta también el deseo de trabajarlos “desde el contexto
de los Derechos Civiles en
particular y los Derechos Humanos en general”.
Por último alguien agrega que “hay que legislar desde un sentido
universal, puesto que
muchos actores sociales con diversidad sexual no quieren ser
visibilizados y es importante
respetar este y otros aspectos”.
Reproducción sin sexo, maternidad lésbica y paternidad
homosexual
Una primera respuesta señala que “la paternidad de personas que
tienen una orientación
sexual por alguien de su propio sexo es una forma de proponer
nuevos modelos fuera del
paradigma hegemónico y patriarcal”.
Otra señala que es un alternativa viable, pero agrega que “dado
lo complejo que resulta el
ejercicio de la maternidad y la paternidad, considero necesario
esclarecer y tratar en
psicoterapia la posición de los padres o madres frente a la
sexualidad, de manera de
prevenir la transmisión de pautas de socialización insanas o
inadecuadas al hijo o hija”.
Varias respuestas concuerdan en que “la maternidad y la
paternidad son funciones
independientes de la orientación sexual o la identidad de género
de las personas”.
Otra respuesta manifiesta su aspiración de “separar
maternización y paternización de
reproducción biológica”.
Respecto a la reproducción sin sexo, una persona indica que “la
adopción de niños que no
han tenido la suerte de tener padres es una opción más viable”.
Sobre la misma cuestión
alguien manifiesta su deseo de que “se garantizara el acceso a
estos métodos a personas
viviendo con el virus del VIH”.
En el tema de la maternidad lésbica y paternidad homosexual se
recomienda “instalar un
dialogo franco garantizándole al menor el respeto por la
elección personal a la hora de
realizar su propia elección”.
Se destaca también el caso de México dónde “la reproducción, con
o sin cópula, así como la
de madres lesbianas o padres homosexuales, es un derecho humano
y una garantía
constitucional, al más alto nivel jurídico”.
Alguien amplía el debate planteando inquietudes futuras sobre si
“habrá reproducción sin
maternidad o paternidad...me refiero a una reproducción
des- corporeizada”Varias opiniones concuerdan en la necesidad de discutir “el
modelo tradicional (patriarcal)
de familia”
“Considero que estas iniciativas no han tenido la reflexión
necesaria para definir el
objetivo de las mismas (...) Si bien todas las personas
debiéramos tener las posibilidades
para acceder a los beneficios y derechos que la sociedad otorga,
es importante reconocer
las particularidades de cada quien y reflexionar si queremos
continuar con las estructuras
establecidas en las relaciones actuales o si existen
posibilidades para nuevas relaciones,
nuevas estructuras”.
Siguiendo esta línea se comenta que en este momento se intenta
construir una red de
investigadores latinoamericanos sobre el tema.
Alquiler de vientres
Respecto el alquiler de vientres varias opiniones concuerdan en
la necesidad de reglamentar
el tema “para fomentar una responsabilidad en la cuestión de
asignación de parentesco”.
A lo que alguien agrega que “esta actividad debe estar sujeta a
normativas legales, de
salud física y mental y sociales, de manera de preservar las
complicaciones de carácter
social, médicas y psicológicas que puedan afectar a la donante,
a la receptora y al niño o
niña nacida en ese contexto”.
En desacuerdo con lo anterior un opinión entiende que se trata
de “acuerdos entre adultos
responsables en los que el Estado no debe estar presente ni
ninguna otra Institución o
Entidad”.
Se propone también “que se debe estudiar caso por caso, con un
equipo de profesionales de
la salud”.
Apoyando esta práctica se señala que “cada persona tiene derecho
de hacer con su cuerpo lo
mejor que crea y si uno puede donar un riñón en vida (o en
muerte) también puede alquilar
su útero para bien propio y de otro/a”.
Se agrega “la parte que no me agrada es que sólo acceden
personas de recursos. Que induce a
ser una alternativa para resolver problemas económicos en
mujeres pobres”.
Opiniones en contra de esta práctica manifiestan que “refuerza
la estructura patriarcal
desde donde lo mires: sobrevalora la paternidad biológica a
expensas de considerar a las
mujeres y sus vientres como vasijas a ser llenadas/vaciadas” o
que simplemente “es
mercadear con la vida”.
Por último alguien responde que“el alquiler de vientres, la
inseminación in Vitro y hasta
la clonación, per se, no son buenas ni malas, lo que las
califica son las circunstancias en
que se dan. Si es con el máximo respeto, responsabilidad y
dignidad para la vida humana, me
parecen positivas y el camino para lograr que esto sea posible,
es a través de su
reglamentación legal”
Propuestas y resultados que apuntan a evitar la medicalización
de la sexualidad
Se señala “la formulación y/o conceptualización desde la
perspectiva de los DDHH de la
sexualidad”. Ampliando su respuesta la misma persona agrega: “el
poder médico ha sido y
sigue siendo un tema mayor –no solamente en la sexualidad- sino
en el derecho a la salud”.
Apuntando a lo mismo se dice que “un ejemplo interesante es que
muchas organizaciones que
adelantan trabajos en DDHH y Derechos sexuales y reproductivos,
privilegian (casi
condicionan) la contratación de médicos/as para dirigir los
proyectos de salud sexual y
reproductiva”.
Como propuesta se nombra “el sexo tántrico , la sexualidad Zen ,
los masajes eróticos”y en
otra respuesta, “la adopción”.
Una opinión señala “Lo que veo es poco alentador la confusión de
sexualidad con salud
reproductiva y la medicalización del cuerpo femenino van de la
mano...y todavía estamos
peleando con la medicalización de la reproducción”.
Otra persona manifiesta que no está en contra de la
medicalización, “siempre y cuando sea
en beneficio de la persona que así lo necesita”.
Se cree también que la medicalización “sólo puede aplicarse a la
salud o la enfermedad
sexual y reproductiva, es decir, a los aspectos biológicos de la
sexualidad”.
Como solución a la medicalización de la sexualidad se propone
“enfocarse más en el erotismo
y en el placer que en la reproducción”.
Varias personas señalaron que no conocen ejemplos exitosos.
Masoquismo, sadomasoquismo y libertad sexual
Una primera tendencia señala que “estas y muchas otras prácticas
son parte importante del
ejercicio erótico saludable al que toda persona tiene derecho,
siempre y cuando, se den en
el marco de la libertad, la responsabilidad, el respeto”.
Siguiendo con esta línea alguien plantea la necesidad de
discutir el tema “para romper con
la idea de que son perversiones”.
Varias respuestas concuerdan con que “mientras no dañes a
tercero y de mutuo
consentimiento esto es decisión de cada persona dentro de una
relación de pareja” .
“Si aceptamos que los derechos sexuales implican el respeto a
vivir y expresar libremente
la propia sexualidad y si estamos hablando de sujetos adultos
que están capacitados para
ejercer su sexualidad en forma autónoma, tanto el masoquismo
como el sadomasoquismo son
expresiones de la sexualidad de las personas”.
Alguien agrega que “también podemos pensar que otro límite
estaría en lo que no produzca
placer o cuando deja de producirlo y en que no haya abuso de un
sujeto sobre otro”.
También se establece un vínculo con el tema del poder señalando
que el límite se encuentra
en el sometimiento de “personas vulneradas y vulnerables”.
Otra persona en cambio, señala que “tanto el masoquismo como el
sadomasoquismo constituyen
cuadros patológicos identificados en la Clasificación de
Enfermedades Mentales de la
Organización Mundial de la Salud OMS y de la Asociación
Americana de Psiquiatría, por lo
que considero que son prácticas sexuales inadecuadas, aún cuando
se cuente con el
consentimiento de la pareja, en razón de las lesiones físicas y
emocionales que conllevan”.
A lo que una opinión agrega: “colisionan con el principio ético
de no dañar”
Por último alguien opina que “son aberraciones”.
Limites para la libertad sexual
La mayoría de las personas concuerda con que “el marco ético que
cobija las relaciones
humanas debe ser el referente para imprimir los límites en el
ejercicio de la sexualidad:
el respeto por sí mismo/a y por las otras personas; el mutuo
consentimiento; la no lesión
física y emocional, propia y/o hacia otras personas, la
responsabilidad para asumir las
consecuencias”.
Alguien señala que la libertad sexual ““no puede significar la
libertad para la explotación
sexual y para la pornografía de niños, por ejemplo (...) Por eso
creo que tenemos que
trabajar mas sobre los limites de la libertad sexual dentro de
un marco conceptual y
teórico normativo de los derechos humanos. Tenemos que siempre
referir esos temas a
nuestras realidades latinoamericanas”.
Otra opinión señala: “me parece que los límites para la libertad
sexual es lo que no viole
la libertad sexual del otr@ (...) L@s menores requieren de especial protección del abuso de
los mayores, pero que no se confunda con el derecho y la
facultad de experimentar entre
niñ@s su cuerpo y su sexualidad”.
Por último se agrega que el límite debería estar dado por “los
principios éticos y
filosóficos de un nuevo contrato sexual”.
Internet y pornografía
Una primera opinión señala que “es un espacio más en el que se
manifiestan las patologías
sociales y sexuales de muchas personas (...) En la medida en que
se den herramientas a
niños adolescentes para fortalecer su capacidad de análisis, se
transmitan un sentimientos
de auto respeto y valoración hacia la propia persona y hacia la
sexualidad, se disminuirán
de manera importante, las probabilidades de convertirse en
víctima de una información
inadecuada”.
Se agrega: “aceptar el/la otro/a puesto exclusivamente al
servicio del goce individual,
como derecho personal- es poner por delante una ética
simplemente instrumental y
desconocer lo vincular y el principio de no dañar como aspecto
central de los derechos y
relaciones humanas”.
Para varios de los participantes en el debate plantea que la
forma de manejarlo es “desde
la educación”
Alguien propone “poner un limite para que no sea tan accesible
como aranceles por ejemplo,
ya que no se trata de una necesidad básica en la cual se
comprometa la supervivencia”.
Para otra persona “se debe buscar el medio de prohibir y
penalizar internacionalmente”.
Otra opinión sostiene que “todo va siempre y cuando no sea
porno/prosti infantil. Al igual
que existen cines (teatros) porno también deben de existir los
sites. Obviamente, una forma
de controlarlos es que la persona que quiera entrar pague su
membresía y que los padres
tengan el sistema de bloqueo para que los niños/as no lo puedan
acceder”.
También se dice que “tanto Internet como el sistema telefónico
son medios de comunicación.
Existirán usos y abusos. No es un problema del medio. No estoy
de acuerdo con la
explotación sexual y sí con la erotización de contenidos”.
En la misma línea se sugiere que “la práctica y/o el disfrute de
la pornografía, entre
personas adultas, es derecho de quien libre y voluntariamente lo
desee, respetando derechos
de terceros, cualquiera que sea la forma de hacerlo”. La misma
persona agrega que “bajo
ningún concepto es válido es involucrar a menores”.
Se plantea que otro problema con la pornografía es que “es que
se ha desarrollado
industrialmente exacerbando los valores machistas”.
Por último algunas respuestas concuerdan en que se trata de “ un
debate nuevo, que debe
ser profundizado”.
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