PRIMER ENCUENTRO NACIONAL DE LESBIANAS Y BISEXUALES EN ROSARIO
Lesbianas de todo el país pusieron el cuerpo para ganar
sus derechos
En talleres, y también con sus creaciones en la vereda o
el hall del primer Encuentro Nacional, las 350
participantes aunaron propuestas para pelear en el terreno
legal y político.
5 de mayo de 2008
difundido por RIMA - Red Informativa de Mujeres de
Argentina
Por Sonia Tessa
En la mañana del domingo, todo era ebullición en
Ingeniería. Ya desde la vereda, las chicas de Fugitivas
del Desierto sorprendían con su "kit autoinstalable para
boicotear el régimen político de la heterosexualidad". Una
de las herramientas de axn lésbica que propusieron es el
"contagio del impulso de ser libres". Todo lo que ocurrió
durante los dos días del Primer Encuentro Nacional de
Mujeres Lesbianas y Bisexuales tuvo un aire fundacional,
más allá de que haya colmado algunas expectativas y otras
no. "Lesbianas en todas partes", habían graffiteado al
lado del logo de la Universidad Nacional de Rosario, en la
pared externa de la facultad. Al mediodía, cuando los
talleres terminaron, un improvisado picado en la vereda
sacudió la modorra del domingo soledado. Por la tarde, las
conclusiones hicieron hincapié en la necesidad de poner
los temas del lesbianismo en la agenda del Movimiento LGTB
(Lesbico, gay, trans, bisexual) y hacer visibles los
reclamos para acceder a los derechos. Presentaciones
legales, pero también el impulso de nuevas legislaciones,
y la acción política conjunta, fueron algunas de las
estrategias que se lanzaron.
Del plenario final salió la decisión de crear una red de
comunicadoras que funcione vía internet, así como
participar en todos los talleres del Encuentro Nacional de
Mujeres. La necesidad del acceso al matrimonio entre
personas del mismo sexo, así como la adopción, la tenencia
compartida de los hijos y la cobertura social para la
fertilización asistida fueron otros temas. Y por supuesto,
la promesa de nuevos Encuentros.
"Nos superó la participación, anoche la mayoría no durmió,
y sin embargo todas vinieron a los talleres, que no fueron
coordinados por las organizadoras, sino por quienes los
habían propuesto", analizó María Eugenia Sarrias, de
Espartiles, una de las más entusiastas en la organización
del encuentro. Estaba, todavía, emocionada. En la tarde
del sábado habían sacado los reclamos a la calle, en una
marcha de más de 300 personas que terminó en el Monumento
a la Bandera. "La mesa de inscripciones no paró nunca,
todavía no sabemos cuántas se inscribieron, porque todo el
tiempo seguían viniendo", se entusiasmo. En principio,
fueron más de 350.
Como muchas veces ocurre, buena parte del Encuentro
transcurrió en el hall de entrada, y también en la vereda.
Además de puestos de venta de libros, y remeras (una de
las más simpáticas llevaba la leyenda "Heidy y Clarita
eran más que amigas"), el lugar se convirtió en espacio de
evaluación y comentarios. "Este Encuentro es la concreción
de un sueño. Es importantísimo que haya ocurrido, y un
gran esfuerzo de las organizadoras. Creo que a los
talleres les faltó contenido político, pero también es
cierto que este Encuentro fue lo que nosotras hicimos de
él", afirmó Fabiana Tron, del Movimiento de Mujeres de
Córdoba. "La visibilidad se contruyó aquí, mostrando
cuerpos de lesbianas reales y concretas, no desde ciertas
propuestas estéticas. Son nuestros cuerpos, que no se
ajustan a las reglas del consumo", agregó.
Por su parte, la rosarina Natalia Bolcatto, activista
lesbiana y feminista, mostraba los libros que formarán
parte de su flamante Biblioteca y Archivo Lésbico "Ilse
Fuskova", del que puede conocerse más en el sitio web
www.bibliotecalesbica.blogspot.com. "Por ser un primer
encuentro de lesbianas, está bueno. Pero creo que esto da
para más", dijo sobre sus expectativas para futuros
encuentros.
Para Susana Guzner, en cambio, "esto era impensable hace
veinte años". Esta escritora lesbiana y feminista que
debió irse del país, amenazada, en 1976, y ahora está
volviendo luego de una larga estadía en España, consideró
que "es emocionante lograr esta visibilidad. Es un paso
político fundamental".
En el taller de familias diversas y maternidades se
plantearon diversos casos, y estrategias para obtener
derechos. "Los chicos que forman parte de familias
diversas están acá, son una realidad. Y tienen derechos,
entre ellos, a una vida en libertad", consideró Florencia,
una de las participantes.
PRIMER ENCUENTRO NACIONAL DE LESBIANAS Y BISEXUALES EN
ROSARIO
“Para perder la vergüenza”
La visibilidad fue uno de los temas centrales del ámbito
nacido de los Encuentros Nacionales de Mujeres. Anoche
hubo performances, fiesta y música en público, frente a la
Catedral y frente al Monumento a la Bandera.
04 de mayo de 2008
difundido por RIMA - Red Informativa de Mujeres de
Argentina
Por Marta Dillon
Desde Rosario
Fue un acto de visibilidad que al final, justo entre las
líneas rectas que sostienen al monumento a la bandera, se
convirtió en performance. Ahí se cruzaron las mujeres que
saltaban como indias, sin remera, los pelos cortos,
rapados, trenzados, en las piernas y en las axilas, con
decenas de niñas envueltas en tules de colores posando
como modelos, ofreciendo sus escotes de 15 años. Unas
cuestionaban una manera dominante de ser mujer, las otras,
las abrazadas por sus volutas de telas de colores y falsas
pedrerías, mostraban con sus mohínes de bocas semiabiertas
y miradas de soslayo cuán instalado está el antiguo
estereotipo de la chica siempre disponible para otros. Esa
fue la última postal de la marcha del Primer Encuentro
Nacional de Lesbianas y Bisexuales. Y fue tan
significativa que buena parte de las 300 mujeres que
venían haciéndose ver a lo largo de más de diez cuadras
–sobre todo las que habían llegado de otras provincias–
creyeron que las chicas de vestidos de 15 eran una puesta
en escena para ejemplificar el camino recorrido en la
dirección opuesta a eso que se espera de las mujeres.
Hubo carcajadas generales cuando como una corriente
eléctrica corrió la explicación: es ahí, en ese monumento
tan fálico como buena parte de los iconos nacionales,
donde novias y quinceañeras cumplen el rito del sábado a
la noche. Antes de la fiesta, las fotos. Y antes de las
fotos, la ceremonia. Por allí también había pasado la
marcha del Encuentro desobedeciendo el mandato de silencio
que suele pesar sobre las mujeres que desafían con su
identidad y su sexualidad lo que es una norma: la
heterosexualidad. En la Catedral de Rosario los
casamientos tuvieron que esperar que lesbianas y
bisexuales terminaran su danza y cantaran sus consignas
antes de que pudiera sonar la marcha nupcial. Hubo
paciencia, es cierto, aunque la sorpresa que se leía en la
cara de la gente engalanada para ceremonia era una pauta
para las que marchaban de que estaban haciendo un camino
nuevo. “Hace quince años, cuando empecé a militar en
organizaciones de lesbianas feministas no soñábamos con
hacer un Encuentro Nacional como éste”, gritaba en medio
del tamboril Fabiana Tron, del grupo Desalambrando de
Córdoba. Que fueran 300 merecía una sola reflexión para
esta mujer: “Obviamente no estamos todas, pero esto es una
invitación para hacernos ver, para perder la vergüenza”.
El Encuentro nació de los Encuentros Nacionales de Mujeres
que se realizan cada año. Esa era la única oportunidad de
quienes se reivindican como lesbianas o bisexuales de
encontrarse con otras, de lugares distantes o de las
mismas ciudades que recién ahí, en ese espacio de libertad
podían reconocerse. Así nació el Espacio de Articulación
Lésbica, entre organizaciones de distintas provincias que
fueron las que promovieron estos dos días de talleres y
actividades culturales y deportivas –hubo torneo de fútbol
y de voley– cuando entendieron que había fuerza y contexto
como para ir por más y reclamar un espacio exclusivo por
fuera de los ENM. De hecho el Encuentro contó con el apoyo
de la secretaria de Diversidad Sexual de la Municipalidad
de Rosario y del Global Fund for Women, lo que permitió
otorgar becas para el traslado y el alojamiento de muchas
de las participantes.
“El objetivo principal es juntarnos, compartir historias,
experiencias y proyectos; estrechar lazos, conocernos y
fortalecernos. Pero, también, discutir la forma de cambiar
la cultura, de plantear nuestras demandas, de mostrar que
somos muchas y que nos estamos organizando”, dijeron las
organizadoras mientras en la facultad de Ingeniería de la
UNR los talleres se repartían en temas como Amor libre y
pareja abierta, Diversidad y nuevas familias, Sexualidad y
erotismo, Activismo y organizaciones sociales, Juguetes
sexuales, Narrativas y poesía lésbica y otros más
prácticos como clases de “tango queer” o los torneos
deportivos.
“Yo vine a esta escuela y a esta facultad y te puedo
asegurar que no fue nada fácil para mí durante esos años”,
se alegraba Irene Ocampo, una rosarina fundadora –junto
con Gabriela De Cicco– de la Red Informativa de Mujeres y
de Safo Piensa, una de las herramientas más útiles para
mantener conectadas a mujeres de todo el país y para poner
en la agenda temas que hace diez años hubieran pasado
desapercibidos por la mayoría: desde historias de
violencia o abusos hasta festejos improvisados como cada
vez que se consigue alguna garantía para derechos
largamente reclamados. Para Ocampo, que el Encuentro de
Lesbianas y Bisexuales se hiciera en las mismas aulas
donde ella se había sentido la única, la que tenía “un
problema” era, más que una reivindicación, un motivo de
celebración. Aunque, aclaró, fue imposible hacer ningún
tipo de actividad relacionada con la diversidad sexual en
el edificio donde hasta ayer sesionaban los talleres.
El Encuentro terminará hoy a la tarde con un plenario
donde todas dialogarán en el mismo espacio trazando líneas
de acción hacia delante. La visibilidad es uno de los
temas centrales para lesbianas y bisexuales ya que para
ellas se cruzan no sólo la fobia hacia quienes eligen una
sexualidad disidente sino también los mandatos de género
que sobre las mujeres pesan el doble. Sin embargo, con la
marcha de ayer, más o menos numerosa, se inauguró un
primer paso que pareció comerse como con botas de siete
leguas las explanadas del Monumento a la Bandera y la
distancia que separaba a las quinceañeras y las novias de
las chicas que se agitaban gritando por el “orgasmo
vaginal y clitoridiano para todos los cristianos que se
arreglan con la mano”. Pasado el primer susto, las
adolescentes quisieron sacarse más de una foto con algunas
de las manifestantes que portaban remeras con la consigna
“potencia tortillera”. Y ésa sí fue una performance.
|