QUÉ NOS FALTA y ALGO MÁS
CLARÍN, 8 DE MARZO 2008
por
EVA GIBERTI
Los avances en derechos del género mujer nos importan a todas y
sensibilizan a innumerables varones; particularmente a aquellos
que nos
acompañan en la redacción de leyes y en su posterior defensa.
Pero no pueden dejar de importarnos los intentos de actualizar
criterios
sometedores y dominantes que diariamente aparecen enérgicos y
bien
alimentados dispuestos a lograr el retroceso de lo ganado en el
campo de los
derechos de las mujeres y de las niñas.
Entonces,
1) hemos avanzado a fuerza de argumentaciones sólidas, de
algunas
negociaciones, de presiones necesarias y finalmente
reconocimiento por parte
del género masculino.
2) Tenemos que mantener el alerta encendida, sin descuidos, ni
apoltronamientos ya que diariamente los aspectos más tenaces del
patriarcado
ideológico se asoman a nuestros derechos intentando
estrangularlos.
3) ¿qué nos falta? Terminar con la explotación laboral de las
mujeres y con
la violencia laboral que padecen miles de ellas.
Sancionar la Ley contra la trata de personas, la esclavitud
sexual de
miles de mujeres y niñas, aun sumergida en Diputados; legislar
un Código
Penal que redefina puntos claves ,por ejemplo qué se entenderá
por violación
y por agresiones a la integridad sexual.
Atención humanizada del parto en hospitales, al mismo tiempo que
conseguir
que sean las mujeres quienes elijan cómo quieren parir: Así como
exigir que
nuestros derechos reproductivos constituyan un ejercicio de
autonomía, eligiendo en qué momento deseamos engendrar. Y con
quiénes
preferimos convivir en pareja o en familia con lazos legalmente
reconocidos.
Nos falta que se sanciones una ley contra la violencia familiar
que en estos
momentos espera ser discutida en el Poder Legislativos, redefiniendo qué se
entiende por familia y qué por violencia.
Nos falta que los programas de las facultades de Medicina,
Derecho, Psicología y Trabajo Social incorporen Estudios de Género para
impedir la
fortificación de la Era de los Dinosaurios.
Nos falta que las mujeres que recorren la tercera edad sean
definidas como
seres humanos capaces y deseantes, y si estuvieran en situación
de
vulnerabilidad fuesen reconocidos sus derechos como "las
mayores" y no las
descartables.
Precisaría una página entera para recordar qué nos falta todavía
en la
aplicación de los derechos de las niñas. Queda pendiente.
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