PARO INÉDITO EN LAS CLÍNICAS ESPAÑOLAS QUE REALIZAN ABORTOS
Presiones contra el derecho a decidir
publicado en Página/12
11 enero 2008
difundido por RIMA - Red Informativa de Mujeres de Argentina
Las clínicas que realizan abortos amparadas por la ley denuncian
una ola de
persecución por parte de las autoridades, impulsada por los
grupos
antiabortistas. La medida de fuerza es por una semana y
afectaría a unas dos
mil mujeres.
Por M. R. Sahuquillo y
A. Pantaleoni
El País de Madrid
España vivirá una semana prácticamente sin abortos. La mayoría
de las
clínicas privadas -una cincuentena, según la Asociación de
Clínicas
Acreditadas para la Interrupción del Embarazo (ACAI),
mayoritaria en el
sector- cierra sus puertas del 8 al 12 de enero para reclamar
mayor
seguridad jurídica para las mujeres y los profesionales que
trabajan en
ellas.
Estos centros, que realizan casi el 98 por ciento de los abortos
en España,
denuncian que están recibiendo "presiones", sobre todo desde que
las
clínicas del doctor Carlos Morín fuesen cerradas en Barcelona y
éste acusado
de practicar supuestos abortos ilegales. Más de dos mil mujeres
pueden verse
afectadas por esta medida, sin precedentes en España.
Las clínicas reclaman que cese el "acoso sistemático" contra
ellas y piden
que terminen las "inspecciones abusivas" a las que están siendo
sometidas.
Los centros privados habían solicitado hace dos semanas reunirse
con las
administraciones autonómicas, con el ministro de Sanidad, Bernat
Soria, con
el fiscal general del Estado y con el defensor del Pueblo para
analizar la
situación actual del sector.
"Queremos que se garantice el derecho de las mujeres al aborto y
la
seguridad de los profesionales que lo practican, pero no hemos
tenido ningún
resultado", asegura Francisca García Gallego, vocal de Andalucía
de ACAI. Si
durante esta semana de paro no reciben ninguna respuesta de la
Administración no descartan volver a convocar otro paro.
El cese de actividad comenzó ayer en algunas clínicas de
Cataluña, donde era
día laborable, y se extenderá hoy al resto de España. En esta
comunidad
cierran sus puertas seis clínicas -cuatro pertenecientes a ACAI
y dos no
asociadas- y se verán afectadas unas 250 mujeres, según los
cálculos de esta
asociación.
"Parar una semana no dejará a las pacientes sin la intervención,
sino que se
hará unos días más tarde, se retrasará. Sin embargo, las que
tengan una
mayor urgencia se las atenderá antes", explica Santiago Barambio,
responsable de la clínica barcelonesa Tutor Médica, una de las
que ha
secundado el paro y que realiza aproximadamente unas 20
interrupciones del
embarazo al día.
Tutor Médica y el resto de clínicas catalanas pertenecientes a
ACAI han
visto cómo se incrementaba su lista de espera en las últimas
semanas por el
cierre de las clínicas que el cirujano de origen peruano Carlos
Morín dirige
en Barcelona. Morín, cuyos centros no pertenecen a esta
asociación, se
encuentra en prisión provisional junto a dos estrechos
colaboradores,
acusados de practicar abortos fuera de los supuestos previstos
por la ley.
La consejera de Salud de la Generalitat, Marina Geli, afirmó
ayer que está
"al lado" de las clínicas autorizadas para practicar abortos y
recordó que
su departamento ha efectuado inspecciones que no han evidenciado
irregularidades.
"Esta no es una huelga para fastidiar a las mujeres sino
fundamentalmente
para apoyar a las clínicas de Madrid que están viviendo un acoso
de las
propias autoridades sanitarias. No es normal que una clínica
sufra nueve
inspecciones en menos de un año", subraya Barambio. Hace un mes,
la
Comunidad de Madrid cerró dos clínicas por supuestas
irregularidades
administrativas. Los centros de esta región aseguran que, desde
que saltó a
la luz el caso del doctor Morín, han recibido "inspecciones
abusivas". Las
clínicas madrileñas tuvieron una media de seis inspecciones en
2007 frente a
las dos del año anterior. En el último mes varios trabajadores
de estos
centros han sido agredidos y las sedes de dos clínicas han
recibido ataques
de activistas antiabortistas. En esta comunidad todos los
centros secundarán
el paro.
Para Isabel Iserte, vicepresidenta de la Federación Estatal de
Planificación
Familiar, la medida es "totalmente necesaria". "Hay que dar
respuesta a las
mujeres y a los profesionales que realizan abortos. Una semana
puede no
suponer un descalabro definitivo, pero sí lo será si no hay
respuesta y el
paro se hace definitivo", explica. El año pasado 101.592 mujeres
abortaron
en España, 13.894, menores de 20 años.
En Andalucía, donde la sanidad pública no practica abortos sino
que los
tiene concertados con las clínicas privadas, se han decretado
servicios
mínimos. "Atenderemos a mujeres derivadas de la sanidad pública
pero sólo si
están al límite de las 22 semanas de gestación o si su salud
física corre un
gran riesgo, como un problema de hipertensión o cardíaco",
explica García
Gallego, de la clínica GineGranada. En esta clínica, unas 40
mujeres se
verán afectadas por la medida, según García Gallego.
En otros lugares como Cataluña o Madrid los quirófanos de las
clínicas
estarán completamente cerrados en los centros que secundan el
paro. "No
hemos dado ninguna cita en toda la semana y las que había se han
anulado",
dice Luisa Torres, portavoz de la clínica Dator de Madrid.
"Estas fechas son
especialmente complicadas porque muchas clínicas cierran en
Navidad, por eso
nos podemos encontrar con muchas más pacientes cuando termine
esto. También
hemos tenido muchas más en los días previos", dice Torres.
Este paro provocará que las mujeres que tengan que abortar
tengan que
esperar una semana. "Siete días en la vida de una mujer que ha
decidido
interrumpir su embarazo es mucho tiempo. Tener que retrasarlo es
traumático", dice Iserte. Por su parte, el responsable de Tutor
Médica en
Barcelona afirma que esperarán hasta una semana para realizar
cualquier
aborto.
La decisión de las clínicas privadas de paralizar su actividad
sólo tiene un
precedente de menor impacto: a principios de los años noventa
estos centros
cerraron sus puertas durante un día. Protestaban por el
encausamiento de 22
mujeres y ocho médicos por practicar abortos en 1986 en una
clínica de
Málaga, a la que le faltaban seis días para obtener el permiso
de Sanidad
para ser reconocida como acreditada.
Las clínicas temen que las mujeres usen medios inseguros por la
presión
MARÍA R. SAHUQUILLO - Madrid - 20/12/2007
Las mujeres que quieren abortar tienen miedo y las que ya han
abortado,
también. En las clínicas de interrupción de embarazo las
pacientes preguntan
estos días si abortar es legal, algunas rehusan dar el DNI antes
de
someterse a la intervención y otras, que ya pasaron por esa
operación,
quieren recuperar ahora su historial médico o que sea destruido.
La alarma social que se ha desatado estos días a raíz de las
detenciones de
médicos implicados en abortos supuestamente ilegales en varias
clínicas de
Barcelona está repercutiendo en el día a día de las clínicas
abortistas.
Ayer mismo la fiscal pidió prisión provisional para los dos
psiquiatras
detenidos, informa Jesús García. Además, numerosas pacientes han
sido
llamadas ante el juez por haber abortado en estas clínicas y las
mujeres
están asustadas. También los facultativos tienen temores
fundados a que ese
miedo haga que se alejen de las clínicas y recurran a métodos
clandestinos.
Los centros han detectado que el flujo de mujeres que ha acudido
a sus
locales las últimas semanas ha disminuido ligeramente. "Si una
mujer tiene
que abortar lo hará. Nos preocupan sobre todo las mujeres
inmigrantes. Se
corre el riesgo de que vuelvan a hacerlo con el Cytotec o que se
pongan en
manos de las aborteras. No olvidemos que siguen existiendo",
dice Empar
Pineda, portavoz de la clínica Isadora de Madrid. Otro riesgo,
según las
clínicas es que, por miedo, las mujeres dejen pasar demasiado
tiempo antes
de acudir a los centros. "Cuantos más días pasen más riesgos hay
para su
salud", explica Gael Leveder, de Dator.
Las mujeres no quieren hablar. Se sienten inseguras y prefieren
no hacer
comentarios sobre lo que está sucediendo. "Puede que no me pase
nada,
pero... por si acaso. Nunca se sabe", cuenta una latinoamericana
en la
clínica Dator. "No, no. No quiero decir nada", apunta una china
en Isadora.
El comentario es generalizado entre las españolas, las
inmigrantes o las
menores que ayer visitaban estas dos clínicas madrileñas.
Silencio. "Saben
que algo está ocurriendo. Sobre todo desde que en Barcelona se
llamó a
declarar a las mujeres", dice Leveder.
Desde hace semanas las clínicas reciben peticiones que les
trasladan a la
década de los ochenta, cuando el aborto acababa de legalizarse.
"Preguntan
si estamos en regla, si los médicos tienen titulación y qué
ocurre con sus
datos", dice la portavoz de Dator, una de las clínicas
históricas. El caso
no es único. Sucede lo mismo en la mayoría de las clínicas
españolas. "Las
mujeres acuden a los centros en tensión. Muchas tienen la
sensación de hacer
algo ilegal. Algunas se niegan incluso a darnos el DNI, algo que
es
imprescindible para someterse a la intervención. Otras ponen
pegas para
darnos el teléfono o la dirección de su casa", cuenta Eva
Rodríguez Armario,
presidenta de la Asociación de Clínicas Acreditadas para
Interrupciones
Voluntarias del Embarazo (Acai).
"Ayer nos llamó una mujer que abortó hace cinco años y que
quería recuperar
su historial. Las mujeres quieren garantías para saber que sus
datos son
confidenciales", cuenta Pineda. Lo mismo ha ocurrido en la
clínica El Sur de
Sevilla: "Vino una mujer que abortó hace diez años. Tenía miedo
de que su
expediente saliese a la luz y su madre y su actual marido
descubrieran que
había tenido un embarazo a los 18 años", dice una trabajadora
social. Los
datos médicos sólo pueden ser revelados a petición expresa del
interesado o
por mandato de un juez.
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