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NICARAGUA:
CENTRO NICARAGUENSE DE DERECHOS HUMANOS (CENIDH)
COMISION PERMANENTE DE DERECHOS HUMANOS (CPDH)
Nosotras, Ana María Pizarro Jiménez, médica ginecóloga, soltera,
Juana Antonia Jiménez Martínez, Abogada, casada, Martha María
Blandón Gadea, Psicóloga, soltera, Martha Munguía Alvarado,
Socióloga, soltera, Mayra Sirias, educadora, soltera, Yamilet
Mejía Palma, Psicóloga, casada y Violeta Delgado Sarmiento,
matemática, soltera, todas mayores de edad y con domicilio en la
ciudad de Managua, integrantes de la Red de Mujeres contra la
Violencia y de otros movimientos de mujeres y sociedad civil.
Comparecemos ante prestigioso organismo defensor de derechos
humanos para exponer la denuncia que a continuación detallamos:
Resulta que hemos tenido conocimiento de hechos que confirman la
intencionalidad de iniciar una represalia y persecución política
de parte del gobierno de Daniel Ortega Saavedra, mediante la
deliberada intención de someternos por la vía judicial a un
juicio montado en complicidad con la Asociación Nicaraguense Pro
Derechos de Humanos (ANPDH), queriendo manipular hechos
relacionados con el juicio de violación de la niña Rosita y
acciones de defensa que junto a miles de mujeres hemos dado en
defensa d elos derechos de las mujeres nicaraguenses como es la
restitución del Aborto Terapéutico abolido ilegítimamente del
Código Penal.
La pretendida denuncia carece de legitimidad y de consistencia
jurídica por cuanto el año 2003 la Fiscalía General de la
República cerró el caso y la Procuraduría de Derechos Humanos
emitió resolución que confirmó que todo lo actuado estaba dentro
del marco de la Ley.
Esta acción representa un acto de revancha y pase de cuentas del
actual gobierno contra nosotras en lo persona y con la
intencionalidad de descabezar y desmovilizar al Movimiento de
Mujeres de Nicaragua, representado por sus líderes y
organizaciones que hemos sido las que en las últimas décadas
hemos denunciado, acompañando, movilizando a la sociedad
nicaraguense en la defensa de los derechos de las mujeres, la
justicia y la democracia real que restituya la institucionalidad
democrática en nuestro país y elimine toda expresión de
autoritarismo y abuso de poder tanto del ámbito público como
privado.
No nos queda duda de que estamos siendo víctimas de persecución
política como un castigo por haber acompañado de forma
incondicional en su denuncia a Zoilamérica Narváez contra el
ahora presidente de la República, Daniel Ortega en Marzo de
1998. Tampoco nos queda duda que de instaurarse legalmente esta
persecución hacia el Movimiento de Mujeres, seguirá la
persecución a otros espacios democráticos de la sociedad civil
organizada, con el fin de neutralizar y desarticular sus
acciones e instaurar el Régimen totalitario y dictatorial
Ortega-Murillo.
Responsabilizamos al actual gobierno y la Asociación
Nicaraguense Pro Derechos Humanos (ANPDH) de cualquier acto que
atente contra nuestra integridad física, psíquica o moral.
Solicitamos de los Organismos Defensores de los Derechos Humanos
para que haga pública esta denuncia y realicen las medidas
jurídicas necesarias y el uso de los mecanismos legítimos del
Sistema Interamericano y Mundial de Protección de los Derechos
Humanos.
Managua, veintiocho de Noviembre del año dos mil siete.
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