EL SENADO URUGUAYO DIO MEDIA SANCIÓN A LA DESPENALIZACIÓN DEL
ABORTO
Más cerca del derecho a decidir
Por 18 votos contra 13, los senadores aprobaron un proyecto que
permite la interrupción voluntaria del embarazo hasta las 12
semanas de gestación. La iniciativa pasa ahora a Diputados,
donde se especula que no habrá obstáculos para convertirla en
ley. Tabaré Vázquez había adelantado que vetará la norma si es
sancionada.
Por Mariana Carbajal
(Página 12)
En una votación histórica, el Senado uruguayo finalmente dio
media sanción a la despenalización del aborto hasta las 12
semanas de gestación por propia voluntad de la mujer –y más allá
de ese plazo cuando implique riesgo para su vida o haya
malformaciones fetales incompatibles con la vida extrauterina–,
como parte de un proyecto integral de salud sexual y
reproductiva. La bancada del Frente Amplio desafió la amenaza de
veto del presidente Tabaré Vázquez y con los apoyos necesarios
para la aprobación puso ayer en consideración nuevamente la
iniciativa, que tres semanas atrás no había podido sancionar por
apenas un voto. Esta vez, la votación salió 18 a 13. Tal como
adelantó ayer Página/12, a los 15 senadores oficialistas que ya
habían dado su respaldo a la legalización de la interrupción
voluntaria del embarazo se sumaron un legislador del mismo
bloque que cambió su voto, y dos de la oposición conservadora,
entre ellos el ex presidente Julio María Sanguinetti del Partido
Colorado. Ahora el proyecto debe ser tratado por la Cámara de
Diputados, donde se especula que se convertirá en ley sin
obstáculos.
“Estamos en la mitad del camino. Hasta que no pase el examen en
Diputados no vamos a festejar”, dijo anoche a Página/12 la
senadora del FA Margarita Percovich, impulsora de la iniciativa
junto con su compañera de bancada Mónica Xavier. Pese a la
cautela que pretendía transmitir, Percovich no podía disimular
su euforia.
El proyecto de ley aprobado por el Senado establece que:
- “En el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos que
reconoce y protege la presente ley, toda mujer puede decidir la
interrupción de su embarazo durante las primeras doce semanas de
gravidez” alegando razones de “penuria económica, sociales,
familiares o etáreas, que a su criterio le impidan continuar con
el embarazo en curso”.
- La mujer deberá dejar asentada “su voluntad” en el
consentimiento informado que tendrá que firmar como parte del
procedimiento médico.
- Más allá de las 12 semanas, se despenaliza el aborto cuando la
gestación “implique un riesgo para la vida de la mujer” y cuando
se verifiquen malformaciones fetales congénitas incompatibles
con la vida extrauterina.
- Este derecho se limita a las habitantes de Uruguay, que
acrediten fehacientemente su residencia en ese territorio: las
argentinas no podrán cruzar el Río de la Plata para acceder a un
aborto seguro en el país vecino.
- Las interrupciones de embarazo que se practiquen según los
términos de la ley serán consideradas “acto médico sin valor
comercial”.
- Todos los servicios de asistencia médica integral, tanto
públicos como privados, “tendrán la obligación de llevar a cabo
este procedimiento a sus beneficiarias que lo soliciten”.
- Se contempla la objeción de conciencia para médicos y miembros
del equipo quirúrgico, pero deberán darla a conocer dentro de
los 30 días de promulgada la ley. Si no lo hacen en ese momento,
no podrán negarse a efectuar intervenciones.
El proyecto de ley incluye la despenalización del aborto, pero
no se limita a ese tema. Se trata de una iniciativa de defensa
de la salud sexual y reproductiva muy amplia, que fija las
obligaciones del Estado en esa materia, para garantizar el
acceso universal a la anticoncepción y la información sobre
métodos para prevenir embarazos no deseados y evitar el contagio
de enfermedades de transmisión sexual.
“Estoy convencida de que las mujeres deben tener garantizado el
derecho a decidir sobre su cuerpo. Es un compromiso de vida que
una ley de esta naturaleza se apruebe. Soy médica y he visto la
injusticia que es que mujeres jóvenes, de baja condición
económica, lleguen a un hospital con una hemorragia o
infecciones y prefieran morirse antes que confesar que se han
sometido a un aborto”, señaló a este diario la senadora Xavier,
autora de la iniciativa. El aborto en Uruguay es delito: está
penado desde 1938.
Con la certeza de tener los votos necesarios para la sanción, el
FA puso a consideración nuevamente el proyecto. Ganó 18 a 13. En
tres semanas cosechó tres votos más. Uno, el del oficialista
Alberto Cid, a quien el sector político al que pertenece
–Asamblea Uruguay– y cuyo líder es el ministro de Economía Darío
Astori, le ordenó apoyar el proyecto. La decisión se tomó el
lunes en una reunión del Consejo Político de Asamblea Uruguay.
Cid estaba a favor de la despenalización pero en la sesión del
17 de octubre votó en contra, con el argumento de evitarle al
presidente Tabaré Vázquez la encrucijada de tener que vetar la
ley, tal como ha expresado que hará en varias oportunidades.
También apoyaron la iniciativa dos senadores opositores: el ex
presidente Julio María Sanguinetti, del Partido Colorado, y
Julio Lara, del Partido Blanco. En la sesión anterior, ninguno
de los dos estuvo presente. Tuvieron suplentes: el de Sanguine-tti
se había retirado del recinto y el de Lara había votado en
contra.
Ayer, se opusieron a la despenalización los bloques
conservadores Blanco y Colorado y dos senadores del oficialismo,
que alegaron cuestiones de conciencia.
El proyecto tiene que pasar el examen de la Cámara de Diputados
y después enfrentar un posible veto del presidente Vázquez. La
aprobación en la Cámara baja se descuenta: el FA tendría ya
votos suficientes. El lunes por la noche, ya con el sabor del
triunfo en la boca, el oficialismo empezó a analizar el momento
oportuno de abrir el próximo debate. La idea es que se trate en
Diputados antes de fin de año o a más tardar en marzo. Se busca
que la discusión esté alejada del clima preelectoral que
comenzará a respirarse hacia mitad del año próximo. En Uruguay
hay elecciones en 2009.
Los legisladores del FA ya hicieron cuentas: para revocar el
veto presidencial deben reunir tres quintos de los votos de la
Asamblea General. Si se mantienen las voluntades como hasta
ahora, tendrían el pasaporte para desafiar a Tabaré Vázquez. No
se descarta que la oposición al proyecto –fundamentalmente
corporizado en la jerarquía católica– quiera someterlo a una
consulta popular: en Uruguay, cuando se refiere a una ley
sancionada, el resultado es vinculante.
De todas formas, el consenso social es amplio, según muestran
las encuestas. La última la dio a conocer el 18 de octubre, un
día después de la votación del empate, el director de la
consultora Factum, Oscar Bottinelli: el 61 por ciento de la
población se manifestó a favor de la despenalización del aborto,
un 27 por ciento en contra y un 12 por ciento no emitió opinión.
De acuerdo a las preferencias políticas, entre los votantes del
Frente Amplio, un 72 por ciento dijo apoyar la reforma.
“Esta media sanción es muy importante porque es la primera vez
que la Cámara de Senadores tiene una actitud favorable hacia
este proyecto integral de salud sexual y reproductiva”, destacó
a Página/12 Leonel Briozzo, profesor de Clínica Ginecológica del
hospital universitario Pereira Rossell, de Montevideo, el más
importante de Uruguay.
“Es un momento histórico. Los legisladores han decidido escuchar
lo que los ciudadanos les piden, en un contexto complicado por
la posición en contra del presidente. Ahora el desafío es
trabajar para que los servicios –una vez que se apruebe la ley–
estén disponibles para la atención gratuita en los hospitales”,
analizó ante Página/12 la argentina Giselle Carino, responsable
del Area Aborto Seguro de la Federación Internacional de
Planificación Familiar, con sede en Nueva York, que siguió
atentamente el debate en el recinto.
|