Empate fue igual a rechazo y el aborto se mantiene como un
crimen en el Uruguay
Cobra fuerza la posibilidad de efectuar una consulta popular
"La República" - Montevideo - URUGUAY - 18.10.07
DESDE EL SENADO: JULIO GUILLOT Y MARCELO MARQUEZ
Como era de prever, no alcanzaron los votos para sancionar el
proyecto de ley que incorporaba la despenalización del aborto.
Con la anunciada ausencia de Washington Abdala, los 30 senadores
presentes en sala se dividieron exactamente en dos, con lo que
la despenalización del aborto fue rechazada al no lograrse la
mayoría más uno. No obstante, el Alto Cuerpo aprobó por
unanimidad el resto de las disposiciones contenidas en el
proyecto de ley de Salud Sexual y Reproductiva. El FA evalúa
replantearlo en diputados a apelar a la consulta popular.
Al levantarse el cuarto intermedio y reanudarse la sesión, el
forista Abdala retomó su exposición en la que continuó abogando
por una solución plebiscitaria al delicado tema de la
despenalización del aborto. Reconoció que su propuesta de
referendo consultivo no está prevista en nuestro ordenamiento
jurídico, pero que puede habilitarse mediante mecanismos
legislativos. Recordó antecedentes al respecto, como una
propuesta de Eduardo Víctor Haedo en 1952 y leyó opiniones de
Semino y de Pérez Pérez, favorables a una suerte de "encuesta de
opinión pública" o, como él la llama, "macroconsulta" no
vinculante pero de incalculable valor. Abundó y superabundó en
consideraciones y argumentaciones a favor de su idea,
aprovechando para dejar en evidencia la contradicción interna
del partido de gobierno, cuyos legisladores apoyan
mayoritariamente la despenalización del aborto mientras el
Presidente ha amenazado con vetar la norma si es sancionada.
Michelini fue el primero en cuestionar la idea de Abdala
sugiriendo una consulta vinculante o sea un plebiscito
resolutivo. Pero el soldado forista siguió embalado y afirmó que
todas las hipótesis conducen ineluctablemente a la consulta no
vinculante.
Cobra fuerza la idea de una consulta
A todo esto, las barras fueron llenándose, igual que el martes,
de hombres y mujeres que seguían con atención el debate; entre
ellas, se destacaba la presencia de la ex diputada y actual
edila Glenda Rondán, férrea partidaria de la despenalización del
aborto.
Mónica Xavier expresó su acuerdo en consultar al pueblo, pero al
igual que Michelini, propuso que fuera resolutivo; asimismo,
planteó la posibilidad de que, mediante un acuerdo político, se
aprobara la ley, se levantara el veto y se apoyara un referendo.
Gallinal, con su verba correntosa, le practicó un tirón de
orejas a Abdala exhortándolo a pronunciarse y no retirarse de
sala; "está bien que el pueblo decida, pero antes tenemos que
pronunciarnos nosotros", afirmó con vehemencia. Abdala le
recordó que en todos los partidos se ha practicado el mecanismo
de retirarse de sala, y aseguró que no estaba dispuesto a sacar
las castañas del fuego al Frente Amplio, donde es notorio el
"tironeo interno".
Cuando fue el turno de Moreira --ex intendente de Colonia-- se
reencauzó la discusión hcia el tema de fondo, esto es, la
despenalización del aborto y sus aspectos filosóficos,
religiosos y políticos. Para el abogado blanco, el proyecto de
ley se excede en cuestiones concretas como por ejemplo, la
enunciación contenida en el texto de que en una relación sexual
debe primar el placer por encima de la función biológica de la
procreación.
Tampoco le gustó que la decisión de abortar quedara librada
solamente a la mujer y que el varón estuviera excluido en esa
circunstancia. Luego citó a Korzeniak (menos mal que el jurista
no estaba en sala, porque si no, se armaba la gorda) para
defender el derecho a la vida y a favor de la tesis de que la
vida comienza en el momento de la concepción, y sostuvo que no
se puede legitimar el aborto.
El doctor Alberto Breccia (E. 609) realizó una fina distinción
entre lo legítimo y lo legal, y afirmó: "Cuando despenalizamos
el aborto, no lo estamos legitimando, sino que lo estamos
eximiendo de castigo".
Vino luego el turno de su colega y correligionario, el
rojiclavelino Víctor Vaillant, integrante de la Comisión de
Salud y firmante del informe en minoría (el que incluía la
despenalización del aborto). Con su voz de timbre claro, expresó
su optimismo en cuanto al buen fin del proyecto pues --según su
opinión-- en la Cámara baja será aprobado y, cuando vuelva al
Senado, los senadores contrarios a la despenalización podrán
rever su postura (Difícil para Sagitario, pero no imposible,
¿no?).
Estimó que el aborto es una autoagresión física y psíquica, y
que nadie en su sano juicio está a favor del aborto. Por tanto,
no se trata de un debate entre quienes están "a favor de la
vida" y quienes están en contra. Es algo mucho más profundo, es
un problema que existe pero que no se quiere ver, se oculta para
no enfrentarlo. Explicó que hay un divorcio entre una norma y
las pautas culturales de la sociedad, y advirtió que cuando las
leyes van en contra de la cultura media, no se cumplen. Eso se
demuestra por el hecho de que nadie denuncia un aborto como sí
lo hace si se entera de un robo o de un homicidio. Terminó
sosteniendo que la práctica clandestina implica un perjuicio
para las mujeres más humildes ya que las pudientes recurren a
clínicas privadas.
"La mujer no es un envase"
Margarita Percovich aprovechó su tiempo para corregir y refutar
afirmaciones de sus colegas contrarios a la despenalización del aborto. Sostuvo que normalmente la sexualidad se ejerce
mucho más por placer que con fines reproductivos, y afirmó que
este proyecto de ley induce a que la sexualidad se ejerza con
responsabilidad.
Asimismo, hizo notar que la norma en discusión apunta a
involucrar al padre, contra lo sostenido por Carlos Moreira. Y
finalizó afirmando --para sustentar la tesis de que la mujer
debe decidir sobre su cuerpo-- que "la mujer no es un envase; no
es un mero útero". Lorier se sumó a las fundamentaciones de sus
colegas y se mostró partidario de efectuar una consulta popular
resolutiva.
Heber, por su parte, abundó y redundó en argumentos ya expuestos
por sus pares, y aprovechó para rechazar la calificación de
"conservadores" lanzada por los partidarios de la
despenalización a sus colegas opuestos a la misma, y no vaciló
en considerar que la defensa de la vida es "progresista".
Reiteró que el gran tema en discusión es la vida.
"Si no hay veto, cambia la historia"
Alberto Couriel (E 609) consideró que esta ley es una de las más
relevantes del período. Pronunció un discurso muy emotivo en el
que resaltó la militancia tesonera de Margarita y Mónica a favor
de la equidad; dijo que él --criado en un medio machista-- había
aprendido mucho de ellas y también de su esposa. Coincidió en la
necesidad de promover una consulta popular resolutiva, e
introdujo --dirigiéndose a Abdala-- un elemento novedoso:
expresó su intención de rogar al compañero Tabaré que revea la
intención de vetar. Lo interrumpió Abdala para decir: "ah, si no
hay veto, cambia la historia", dando a entender que si se
lograba un compromiso público del Presidente de no vetar la ley,
otra sería su postura.
"Con afecto y con cariño yo le quiero decir al Presidente (que)
acepto sus convicciones, su capacidad jurídica, su capacidad
política porque es un líder en nuestro movimiento político y es
el que está guiando la acción del Poder Ejecutivo y de toda la
fuerza política. Pero también le quiero decir al señor
Presidente de la República que se trata de un tema en que las
convicciones personales, la autoridad jurídica y política tienen
que quedar a un lado a los efectos de que sea la sociedad,
mediante un referéndum, mediante la vía de la democracia
directa, la que decida sobre la despenalización del aborto. Y yo
estoy dispuesto a jugar todo lo que sea necesario para convencer
al Presidente, para decirle 'querido Tabaré, acá la sociedad
uruguaya es la que tiene que resolver'", afirmó.
Un oficialista discordante
Carlos Baráibar --ex democristiano y actual uruasambleísta-- fue
la nota discordante en la bancada oficialista. El y su
correligionario Alberto Cid fueron los votos negativos que
impidieron la sanción del proyecto que incluía la
despenalización del aborto. Pero con altura, buenos argumentos y
respeto hacia sus correligionarios, Baráibar se declaró
"culturalmente" contrario a la despenalización del aborto. Los
valores cristianos incorporados desde la niñez lo llevan a
rechazar la iniciativa y a valorar sobre todas las cosas el
derecho a la vida, y a velar por su protección por tratarse de
uno de los derechos fundamentales del hombre. En una extensa
exposición citó y leyó parte de alegatos contra el aborto
suscritos por médicos y hasta por Luis Pérez Aguirre, e insistió
en que hay que avanzar en la prevención y en la educación.
Susana Dalmás, correligionaria de Cid y Baráibar, manifestó su
intención de votar afirmativamente la despenalización del
aborto, en el entendido de que "penalizar es clandestinizar".
Discrepó con la idea de que votar o no el proyecto era un asunto
de conciencia y expresó que, a su entender, era una cuestión
política. Asimismo, distinguió con claridad que su postura era a
favor de la libertad de elección y no a favor del aborto: "Pro
choice", como rezaba el eslogan del Partido Demócrata en EEUU.
Las votaciones
Vinieron luego las exposiciones de Alfie y Abreu, que reiteraron
argumentos contrarios a la despenalización, y finalmente, don
Rodolfo puso el asunto a votación. Después de resolver que se
pondría a consideración primero el proyecto que incluye la
despenalización, Mónica pidió que la votación fuera nominal. Así
se hizo y el resultado fue de 15 a 15. Se puso nuevamente en
consideración (como pide el reglamento) y el conteo arrojó 15 en
30, exactamente la mitad, con lo cual el proyecto de ley quedó
rechazado.
Puesto a votación el otro proyecto (que había eliminado el
capítulo referido a la despenalización), el mismo recogió la más
absoluta unanimidad: 31 en 31 (Abdala había reingresado a sala).
Fundamentos de votos
Los senadores Isaac Alfie, Luis Alberto Heber, Ruperto Long,
Alberto Cid, Luis Oliver (suplanta a Eduardo Ríos), Washington
Abdala, Eber Da Rosa, y Carlos Baráibar, en su orden, fueron los
que fundamentaron el voto de los dos informes sobre Salud Sexual
y Reproductiva que provenían de la Comisión de Salud Pública.
"Una posición de tipo político me ha llevado a adoptar esta
posición en contra de ese informe en minoría (el que habilita la
despenalización) que va en contra de lo que yo he sostenido en
la anterior legislatura. Pero no puedo dejar de soslayar que hay
un anuncio público y reiterado de parte del Presidente de la
República anunciando un veto sobre el proyecto, y como
legislador del gobierno me siento en la responsabilidad de no
incentivar un conflicto legislativo-ejecutivo porque mi
Presidente me merece el respeto en su convicción que ha sido
seguramente valorada desde el punto de vista de la bioética",
puntualizó Cid.
El parlamentario de AU aclaró que no tenía discrepancias con el
proyecto informado en minoría (por la correligionaria Mónica
Xavier) si no que fue "por las razones políticas" expuestas.
Educación sexual
El legislador Heber (Herrerismo) adelantó que impulsará cambios
en algunos de los artículos del proyecto sancionado pero valoró
"normas que son buenas para el país en la implementación de la
educación sexual en el país, en normas sanitarias que puedan
ayudar en que esta situación que muchas veces se encuentran
muchas familias y muchas madres, puedan tener la debida atención
y prevención que todos queremos en nuestro país".
Tema muerto
El forista Abdala indicó que en el ámbito parlamentario "el tema
está muerto".
Dijo que votó el segundo proyecto porque "es bueno meterse en
él, trabajar preventivamente, hacer basa con ese proyecto para
ir generando condiciones".
"Si hoy estaba convencido, ahora estoy superconvencido: el único
camino para salir de este bloqueo es convocar al pueblo. ¿Será
consultivo? Fantástico. ¿Será obligatorio? Fantástico. Pero
convengan conmigo senadores que el tema acá está absolutamente
agotado, máxime con la espada de Damocles del Presidente de la
República", sostuvo Abdala.
Lamento
Por su parte, Oliver lamentó que el proyecto "haya impactado en
la opinión pública por uno de sus aspectos, cuando en realidad
se trata de un proyecto de ley mucho más rico, complejo y
abarcador, reconociendo los derechos sexuales y reproductivos
como parte de los derechos humanos y sentando como principio
ético el respeto por la diversidad, el combate a la
discriminación y toda forma de violencia sexual".
Discrepancias
En otro orden, el legislador Long (Alianza Nacional) precisó que
tenía "profundas discrepancias" con el texto sancionado y que lo
respaldó al sólo efecto de habilitar la discusión y poder
señalar artículo por artículo los cambios que son necesarios
introducirles al mismo".
Admitió que "es un avance en la educación sexual".
El concepto
En tanto, el legislador Alfie puntualizó que votó a favor de la
iniciativa por el concepto de "la defensa del derecho a la vida
sexual y reproductiva" pero "no quiere decir que estemos de
acuerdo con todos los artículos".
Convicciones
A su turno, el nacionalista Da Rosa destacó los aspectos de "la
educación, el fortalecimiento en materia sexual, con lo que
tiene que ver las discriminaciones, las formas de violencia en
el plano sexual".
En lo personal, Da Rosa expresó que "no ha incidido ni
remotamente ni nos hemos acordado que el Presidente de la
República pensara vetar eventualmente este proyecto. En nuestra
decisión son motivaciones y convicciones personales".
Conciencia
En tanto, el encuentrista Baráibar señaló que "es un tema que
tiene que ver con la libertad de conciencia de cada uno, como
así lo ha entendido en toda su historia nuestra fuerza política"
por lo que "en este caso no estoy representando a quienes nos
votaron porque es un tema de conciencia". Baráibar no
descartó la posibilidad de que sean los ciudadanos los que se
pronuncien en forma definitiva sobre este tema.
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