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MAR DEL PLATA
El dilema de la jueza que autorizó un aborto
A una niña de 14 años
LANACION.com
17 de Febrero de 2007
Se confesó antes de firmar el fallo
El fallo lo firmó a solas, con una estampita de
la Virgen de Lourdes como única
compañía sobre su escritorio. La misma imagen que poco antes
había ido a venerar a la gruta
cercana al puerto local, donde, incluso, pidió confesarse con
uno de los sacerdotes para plantear el
dilema que debía resolver pocas horas después: autorizar a una
menor de 14 años a interrumpir su
embarazo, producto de una violación de su padrastro.
Si hasta sintió que durante la misa le hablaban a ella cuando se
elevaba una oración por los
enfermos y se les demandaba luchar más por la vida a quienes tien en responsabilidad sobre la salud
de otros. Regresó con la tranquilidad de actuar a conciencia y,
ya en su despacho, resolvió el caso
que la desvelaba.
La jueza Silvina Darmandrail, titular del Tribunal de Menores N°
1, fundamentó su decisión en el
artículo 86 del Código Penal que establece la práctica del
aborto terapéutico cuando la salud de la
encinta corre peligro. Ayer aclaró a LA NACION que no se refiere
sólo a consecuencias físicas para la
menor. "Se la expone a una patología psiquiátrica severa e
irreversible", se lee en uno de los
fundamentos de la resolución.
El fallo es inédito y ya fue apelado por la asesora de menores
que interviene en la causa en
representación del bebe en gestación. Incluso dejó planteado un
recurso de inconstitucionalidad. Los
jueces Ricardo Favarotto y Marcelo Riquert, integrantes de la
Sala I de la Cámara de Apelaciones en lo
Penal, ayer se declararon incompetentes en la causa por entender
que el delito no está consumado y
derivaron las actuaciones a sus pares del fuero civil. Y no
sorprenderá que, con respuestas a favor o
en contra en esta instancia, el caso deba ser resuelto por la
Corte Suprema de la Nación.
La víctima, identificada en la causa como V. O., había mantenido
silencio sobre el accionar de su
padrastro que, según se pudo conocer, ya había abusado de ella
en más de una oportunidad. Pero el
embarazo sólo se confirmó tras una ecografía a la que fue
sometida porque se quejaba de dolores y
pérdidas de flujo vaginal.
La gestación transita la novena semana y por ello la jueza exige
pronta resolución. Entre
lágrimas, la adolescente les suplicó a Darmandrail y a las
peritas que resolvieran "ya" su caso.
"Quiero que me saquen eso", pidió una y otra vez con permanentes
y elocuentes referencias de
rechazo a la criatura.
Abusador prófugo
El acusado de violación era la pareja estable de la madre de la
adolescente embarazada. La mujer
lo denunció y ahora está imputado del d elito de abuso sexual
con acceso carnal gravemente
ultrajante, pero aún no fue detenido.
La madre de la menor ratificó que solicitó ante la Justicia un
aborto terapéutico para liberar a su
hija de un bebe que no buscó y, además, tener pruebas firmes -un
estudio de ADN del feto- que
permitan condenar al autor de la violación.
Darmandrail destacó la intervención de las asesoras de menores
Adriana Franco y Silvia
Fernández, la primera en representación de la embarazada y la
otra del bebe en gestación. Ahora no
se descarta que los camaristas que reciban la causa quieran
escuchar a la víctima antes de resolver.
La jueza tiene dos hijos y fervientes convicciones religiosas.
Una condición evidente desde el
destacado rosario que cuelga de su cuello y la decena de
imágenes religiosas, entre ellas santos y
vírgenes, que son parte de una pulsera que lleva en la muñeca
derecha. "La nena no quiere hablar
más", dice.
Paciente en riesgo
Darmandrail aco mpañó su resolución con un informe del Comité de
Bioética del Hospital Privado
de la Comunidad, que reúne a profesionales de distintas
disciplinas. "Es una paciente en riesgo
psíquico", dijeron médicos y psicólogos que, además, advirtieron
sobre la posibilidad de muerte si la
menor se practica el aborto sin la debida asistencia
profesional.
La adolescente tiene dos hermanos, de 12 y 13 años, producto del
primer matrimonio de su
madre. A su padre biológico le perdió el rastro cuando era muy
pequeña. Pero no dudaba en decirle
"papá" a quien durante los últimos nueve años había sido el
concubinario de su madre y padre de
otras dos hermanas de 5 y 3 años, fruto de esta última relación.
El abusador tiene paradero desconocido. La jueza mantiene en
vigencia una prohibición para que
se acerque al domicilio de la que era su familia.
La jueza sostuvo que una violación provoca un trauma grave y que
avanzar con el embarazo
"genera otro aún mayor en la psiquis de esta adol escente".
Autoriza la práctica del aborto
terapéutico y ordena que sea realizado por profesionales del
Hospital Interzonal Especializado
Materno-Infantil (Hiemi).
Desbordada
La jueza sostiene que la menor atraviesa un sufrimiento que
amenaza con desbordarla. Incluso la
adolescente hizo referencias a acciones violentas que podrían
derivar en la interrupción del
embarazo. "¿Se me va si me tiro de un médano?", preguntó en uno
de los contactos con peritos de la
causa. Frente a este cuadro de desesperación, la menor está
recibiendo asistencia profesional del
equipo de psicología del Hiemi.
Beatriz Malbrán, perito psicóloga del Tribunal de Menores,
insistió en que el avance del
embarazo implica un serio riesgo mental para la menor. "No se la
puede exponer a consecuencias
futuras aún más graves", dijo a LA NACION. Además, resaltó el
rechazo que V. O. siente por el bebe
que está gestando: "Lo menciona como «eso», y lo señala como
ajeno a su cuerpo", detalló. In cluso
mencionó como ejemplo de ese vínculo roto el caso de Romina
Tejerina, la joven jujeña condenada.
También quedó en claro el conflicto familiar que le genera a V.
O. la posibilidad de dar a luz un
bebe que sería hijo de su padre adoptivo y sobrino de sus
hermanas de sangre y hermano y sobrino
a la vez de las hijas de su violador. La adolescente se pregunta
una y otra vez: "¿Cómo se lo voy a
explicar?".
Por Darío Palavecino
Corresponsal en Mar del Plata
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