Pronunciamiento de Católicas por el Derechos
a Decidir México ante la muerte del Papa Juan Pablo II
México D.F., abril de 2005
Un momento para el duelo y un momento para el cambio. Pasemos de
una teología del sufrimiento a una de compasión y esperanza.
Con la muerte del Papa Juan Pablo II, Católicas por el Derecho a
Decidir, México, se une a católicas y católicos de todo el mundo
en un momento de profunda tristeza y reflexión. Él será
recordado como uno de los papas más significativos y
controversiales de todos los tiempos. Nos unimos a la comunidad
mundial en este tiempo de duelo y aplaudimos sus múltiples
contribuciones a los derechos humanos, la paz mundial y la
justicia social. Sin embargo, nos entristece que esas
contribuciones externas no hayan coincidido con un espíritu
generoso y democrático dentro de la Iglesia.
Al nivel más profundo, creemos que su espiritualidad afloró
debido a su reciente vulnerabilidad. Al verlo como un anciano
débil y sufriente, no podemos dejar de sentirnos conmovidas y
reconocer que tuvo la humildad necesaria para presentarse frente
a su feligresía en su fragilidad.
Sin embargo, sectores conservadores de la Iglesia Católica han
utilizado el sufrimiento como una fuente de inspiración y
glorificación; de hecho lo que marcó al papado de Juan Pablo II
fue la exaltación del sufrimiento. Quizá por eso, se causó tanto
sufrimiento a quienes han decidido responsablemente usar
anticonceptivos y condones, a los enfermos de SIDA, a las
mujeres que se han visto en la necesidad de recurrir a un
aborto, a los sacerdotes casados, a las mujeres que aspiran al
sacerdocio, a lesbianas y homosexuales que quieren ser acogidos
por su Iglesia, a religiosas, niños y jóvenes que han sufrido
abuso sexual, a teólogas y teólogos silenciados, a los políticos
a quienes se les ha coartado su libertad de conciencia.
Quienes nos identificamos con una teología liberadora y de
esperanza, creemos que la voluntad divina es que tengamos vida
en abundancia, plena y digna. Esta creencia nos invita a ser
promotoras de un mensaje misericordioso e incluyente que respete
la dignidad y la autoridad moral de todas las personas y que
promueva la justicia y la tolerancia como valores centrales de
nuestra Iglesia.
El Papa Juan Pablo II fue un ser humano que tuvo aciertos y
errores. Dios lo ha acogido en su Reino con compasión y amor.
Nosotras que seguimos en este mundo, esperamos que el próximo
papado ayude a la humanidad a encontrar maneras de aliviar el
sufrimiento, que “permita tender puentes y encontrar un nuevo
equilibrio, bueno para todas y todos, entre las diversas
sensibilidades que enriquecen a la Iglesia Católica”, que
aplique el sabio principio del Concilio Vaticano II de buscar
siempre y en todo momento “la unidad en lo necesario, la
libertad en lo dudoso, y la caridad en todo” (Gaudium et Spes,
92).
Católicas por el Derecho a Decidir es un movimiento autónomo de
personas católicas comprometidas con la búsqueda de la justicia
social y el cambio de patrones culturales y religiosos que
atentan contra la dignidad humana.
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