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Diario Página/12, Buenos Aires
23 de marzo de 2005 En Brasil podrán practicarse
sin denuncia policial abortos en caso de violación
Mientras en la Argentina genera escozor la sola posibilidad de
que se abra
el debate por la despenalización del aborto, Brasil sigue
avanzando para
facilitar el acceso a la interrupción voluntaria de un embarazo.
Según
anunció ayer el gobierno de Lula, las mujeres brasileñas podrán
solicitar
que se les practique un aborto en los hospitales públicos con
sólo alegar
que el embarazo es producto de una violación. Hasta ahora se
exigía la
denuncia policial o una autorización judicial. Se trata de una
de las
medidas más polémicas pero no la única de la Política Nacional
de Derechos
Sexuales y Reproductivos presentada ayer, que busca reducir
hasta en 75 por
ciento a lo largo de la próxima década los índices de mortalidad
materna.
Brasil tiene una tasa de 9,4 mujeres que mueren por causa de
abortos entre
cada 100 que dan a luz. La nueva normativa fue cuestionada en
instancias
judiciales y rechazada por la jerarquía católica.
El presidente del Supremo Tribunal Federal, Nelson Jobim, puso
en duda su
sustento jurídico, y el presidente de la Conferencia Episcopal
Brasileña,
cardenal Geraldo Majella Anelo, acusó al gobierno de tomar
iniciativas "contra la vida". El Ministerio de Salud, en cambio, alegó que
la nueva
norma está jurídicamente sustentada en el Código Penal
brasileño. Según
afirmó el ministro de Salud, Humberto Costa, la mujer que alegue
haber sido
violada tendrá que firmar una declaración jurada y será
responsable por las
consecuencias de su acto si se comprueba que mintió.
El aborto está autorizado en Brasil desde 1942 en caso de
peligro de muerte
de la madre o de un embarazo producto de una violación. Pero en
este último
caso, las mujeres debían presentar una denuncia policial que
diera cuenta
del hecho o una autorización judicial.
A pesar de que los abortos que no están penalizados pueden
practicarse en
una red de hospitales públicos, los abortos clandestinos son la
cuarta causa
de muerte entre la población femenina del país, de acuerdo con
datos
oficiales. Al ser anunciada la nueva Política Nacional de
Derechos Sexuales
y Reproductivos, el Ministerio de Salud difundió una serie de
estadísticas.
Destacó que según "estimaciones de la Organización Mundial de la
Salud, en
Brasil el 31 por ciento de los embarazos termina en aborto" y
que "todos los
años ocurre cerca de 1,4 millón de abortos espontáneos o
provocados, con una
tasa de 3,7 abortos por cada 100 mujeres de 15 a 49 años". "Como
reflejo de
esa situación, en 2004 se registró un total de 243.998 casos de
atención
hospitalaria en la red pública de salud por consecuencias
clínicas de
abortos espontáneos o provocados", añadió el informe del
gobierno.
El plan prevé, además, una amplia distribución gratuita de
métodos
anticonceptivos en todo el país, que incluye la píldora del día
después,
considerada abortiva por la Iglesia, y amplía el acceso de
hombres y mujeres
a cirugías voluntarias de esterilización.
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