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La escritora española Rosa Montero escribe en El Pais de
Madrid sobre el caso
Linda Loaiza.
Linda
ROSA MONTERO. EL PAÍS - 26-10-2004
A menudo, la crónica de sucesos de un país puede ofrecer un fiel
retrato de la situación de esa sociedad y de su nivel
democrático. En estos días, todas las personas decentes de
Venezuela, que son muchas, se sienten horrorizadas y
escandalizadas ante la historia de Linda Loayza, una chica de 21
años. Hace tres, fue secuestrada por un tipo, que la retuvo en
un apartamento durante más de tres meses, violándola y
torturándola sistemáticamente. Cuando la rescató la policía,
mostraba mordeduras, quemaduras de cigarrillos, golpes, cortes y
mutilaciones varias, fractura severa del maxilar, labios
arrancados con un alicate, pabellones de las orejas destruidos,
un ojo desviado, costillas rotas, pezones cercenados, desgarro
vaginal. Le han tenido que hacer nueve operaciones y las
secuelas aún son evidentes, empezando por sus dificultades para
hablar por la falta de un pedazo de lengua.
Sin lengua y casi muerta, cuando fue rescatada denunció a un tal
Luis Carrera Almoina como culpable de la atrocidad. Este tipo es
un niño rico, hijo de un antiguo rector universitario,
influyente y próximo al poder. Luis Carrera tuvo que admitir
que, en efecto, el apartamento era suyo; pero sus abogados
argumentaron que eran novios, que ella entraba y salía
libremente, que era prostituta y que todas esas barbaridades se
las hacían fuera. Ante el hecho de que la chica estuviera
prisionera bajo llave, sostuvo que la encerraba para protegerla.
Todo muy delirante.
Un delirio, y una pesadilla, que continuó en los tribunales: 29
jueces se inhibieron y no quisieron ni asomarse al caso. El
juicio fue postergado decenas de veces durante tres años, hasta
el punto de que Linda tuvo que hacer una huelga de hambre para
reclamarlo.
Al fin se celebró y acaba de salir la sentencia: Luis Carrera ha
sido absuelto, pero Linda ha sido acusada de prostitución y será
investigada, como si el hecho de ser prostituta (cosa que además
ella niega) pudiera justificar que te arranquen los labios con
alicates.
Un caso terrible, en fin, que retrata a la perfección la
Venezuela de hoy: el machismo atroz de los militarotes como Hugo
Chávez, el acomodaticio miedo de los jueces ante el poder, la
estructura social caciquil y abusiva.
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