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18/5/04
Francia discute si instaura el casamiento homosexual
Arde París por la boda gay La intención del intendente parisino
de celebrar
un matrimonio del mismo sexo el 5 de junio desató la polémica.
Mientras la
derecha se opone, el PS presentó un proyecto para legalizarlo.
Mientras en Francia el debate recién comienza, en Massachusetts
ayer hubo
filas para casarse.
Por Eduardo Febbro
Luego de que el líder e intendente ecologista Noël Mamère
anunciara hace
poco más de un mes que tenía la intención de celebrar el primer
matrimonio
de la historia francesa entre dos personas del mismo sexo, el
Partido
Socialista salió de su reserva proponiendo la elaboración de un
proyecto de
ley sobre el casamiento homosexual. La dirección del PS decidió
"trascender"
la unión legal administrativa (Pacto Civil de Solidaridad, PACS)
votado bajo
el mandato del ex primer ministro socialista Lionel Jospin y
encarar la
reflexión hacia una ley definitiva que enmarque el matrimonio
civil entre
personas del mismo sexo.
El debate se desató en Francia cuando Noël Mamère, intendente de
la
localidad de Bègles, decidió realizar el próximo 5 de junio un
matrimonio
entre homosexuales con el argumento -válido- de que el código
civil
napoleónico no estipulaba el sexo de los contrayentes.
Conscientes de que
existía en la ley un desliz que permitía el matrimonio, las
asociaciones de
homosexuales no recurrieron a ella porque, en primer lugar, no
había
intendentes que asumieran el hecho y, en segundo, porque
preferían una ley
antes que servirse de una argucia.
La iniciativa de Mamère desató una ardua polémica. El ministro
francés de
Justicia, Dominique Perben, pidió a las autoridades judiciales
que se
opusieran al matrimonio y hasta el mismo Partido Socialista
consideró que
"el papel de quienes fueron elegidos consiste en hacer respetar
la ley
republicana". El presidente conservador francés, Jacques Chirac,
el primer
ministro, Jean Pierre Raffarin, y casi toda la derecha se oponen
a una ley
semejante. El jefe de gobierno estimó hace poco que era hostil
al principio
porque "desviaba el matrimonio de su vocación".
Sin embargo, en el seno de la izquierda opositora, la idea
cuenta con
partidarios de peso. Desde el ex primer ministro socialista
Laurent Fabius,
pasando por el ex titular de la cartera de Economía Dominique
Strauss-Kahn
hasta el actual intendente de París, Bertrand Delanoë, quien
nunca escondió
su homosexualidad. El primer secretario del Partido Socialista
francés,
François Hollande, considera que "toda sociedad debe estar
organizada en
torno al principio de igualdad de los derechos y los deberes.
Por
consiguiente, el matrimonio debe estar abierto a todo el mundo".
Aunque los
partidarios del matrimonio entre homosexuales sean mayoritarios
dentro de la
izquierda, el tema suscita algunas reflexiones. Muchos temen que
una ley
acarree un aumento de la homofobia en la sociedad. A fin de
calmar el frente
de las críticas, el PS decidió abrir también una reflexión para
luchar
contra la homofobia.
El proyecto de ley debe ser aprobado por la dirigencia del PS
antes de que
sea presentado en la Asamblea Nacional. Sin embargo, el problema
que se
desprende de una ley semejante atañe la otra demanda de las
asociaciones de
homosexuales, es decir, posibilidad de que dos homosexuales
unidos por el
matrimonio puedan ejercer alguna autoridad parental, es decir,
adoptar o
tener hijos de una u otra forma. El reconocimiento de ese
derecho está lejos
de provocar consensos. La derecha se opone tajantemente,
mientras que la
izquierda aparece francamente dividida. Algunos, como la ex
ministra de
Justicia socialista Elizabeth Guigou, estiman que "no puede
haber derecho a
tener hijos". Al contrario, la diputada Marisol Touraine asegura
que
"reconocer el matrimonio es una manera de reconocer que dos
personas de un
mismo sexo puedan ocuparse de un hijo". Dominique Strauss-Kahn
dio su pleno
consentimiento a la adopción de hijos por los homosexuales.
La mayoría conservadora que gobierna Francia desde hace dos años
arguye que
el reconocimiento del matrimonio entre homosexuales abre "la vía
de la
adopción, y ello no se puede autorizar". Los comunistas y los
ecologistas,
que ya presentaron un proyecto de ley, son los más fervientes
defensores de
que el matrimonio sobrepase la barrera de la heterosexualidad.
Por
paradójico que parezca, la división entre la izquierda y la
derecha y en los
mismos rangos de la izquierda no refleja el estado de la opinión
pública. Un
sondeo de opinión publicado por la revista Elle revela que un 64
por ciento
de los franceses aprueba el matrimonio gay y que un 49 por
ciento está de
acuerdo con que los gays adopten niños. Las cifras muestran que
incluso los
militantes de la derecha -54 por ciento- no se oponen a uniones
de ese tipo.
La campaña lanzada por el movimiento LGBT (lesbiana, gay, bi y
transexual)
convenció más a la sociedad que las proclamas del ministro
francés de
Justicia, para quien el matrimonio entre homosexuales es
"contrario al
Estado de derecho".
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