“Brasil sin homofobia”
por Claudia Moreno/Redacción Canal solidario
El Gobierno de Brasil presenta un programa inédito para combatir
la discriminación sexual que propone políticas específicas en
las áreas de educación, salud, cultura y justicia, a la vez que
crea la Secretaría Especial de Derechos Humanos para los
Homosexuales.
El Gobierno brasileño ha diseñado un ambicioso programa para
erradicar los prejuicios sociales y promover la tolerancia en
los ciudadanos, una necesidad social urgente si se tiene en
cuenta que éste es un país con record de asesinatos con claros
rasgos homofóbicos.
“Brasil sin homofobia”, como se denomina el proyecto, propone
políticas específicas en las áreas de educación, salud, cultura
y justicia. Además, contempla la creación de una Secretaría
Especial de Derechos Humanos para los Homosexuales. El aspecto
más innovador de este programa es la metodología de base que se
va a aplicar, a través de profesores capacitados en el tema que
serán los encargados de aplicar el programa en las aulas.
Brasil es uno de los países donde más discriminación y más
homicidios se producen contra homosexuales, bisexuales y
transgéneros –categoría que incluye a travestis y transexuales–,
según el último informe de la Comisión internacional de Derechos
Humanos de la Comunidad Gay y Lesbiana. Un dato que revela tanto
las dimensiones del problema como la capacidad de organización y
gestión que tienen los más de 80 movimientos de homosexuales que
existen en el país; gracias a sus denuncias y monitoreo de los
casos de discriminación es posible establecer el nivel de
violencia contra este colectivo.
La presión política y social que, desde hace 20 años, ejercen
las organizaciones de homosexuales en Brasil ha dado importantes
frutos en temas como la prevención del SIDA y los derechos de
los homosexuales. Ejemplo de ello es la declaración que el
Gobierno brasileño realizó en la ONU a favor de los derechos de
los homosexuales.
A pesar de lo anterior, los casos de discriminación en Brasil
son preocupantes. Según el informe de la Comisión internacional
de Derechos Humanos de la Comunidad Gay y Lesbiana, el año
pasado se produjeron 22 homicidios homofóbicos y, aunque no se
cita una cifra exacta, el informe revela la preocupación por el
número de violaciones a la libertad sexual.
Estas violaciones se traducen en situaciones de desigualdad en
el sistema educativo, obstaculización a los transexuales para
que ejerzan su derecho a conservar su identidad de género,
censura a la libertad de expresión de las organizaciones de
homosexuales e impedimentos para la participación política,
entre otros.
Para frenar esta ola de violencia y la variedad de expresiones
discriminatorias, el Gobierno pretende reforzar y aumentar los
resultados del trabajo que realizan los colectivos de
homosexuales y, por eso, opta por un trabajo de base en el que
se ve implicada buena parte de la sociedad.
Sin duda, el programa “Brasil sin homofobia” es un esfuerzo
relevante que, aunque aún no cuenta con un presupuesto asignado,
espera tener resultados visibles a medio plazo, para lo que
contará con la veeduría del Consejo Nacional de Combate a la
Discriminación y una relación directa con la Asociación
Brasileña de Gays, Lesbianas y Travestis.
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