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Mujeres hoy, 24 de octubre
EEUU a un paso de restituir penalización del aborto
El congreso del país del norte aprobó prohibir el aborto a los tres
meses de
gestación: una de las "metas" de la administración que Bush, que ya
quitado
el aporte a diversas ONG vinculadas con los derechos reproductivos.
Organizaciones acusarán el proyecto de inconstitucional, ya que
aseguran
atenta contra la salud y los derechos de las mujeres.
Diversos grupos partidarios de la interrupción
voluntaria del
embarazo han anunciado que desafiarán la constitucionalidad de un
proyecto
aprobado por el Congreso de EE.UU. que prohíbe el llamado "aborto de
gestación
avanzada".
La medida fue aprobada, por 64 votos a favor y 34 en contra, el
martes 21 de
octubre por la noche en el Senado después de recibir vía libre de la
Cámara
de Representantes y el presidente de EE.UU., George W. Bush, ha dicho
que la
promulgará en cuanto llegue a sus manos. La restitución de la
ilegalidad del
aborto sería un gran logro para la actual administración, que se ha
caracterizado por un discurso conservador en materia de derechos
reproductivos.
El mismo Congreso frustró en abril pasado una ley que hubiera
garantizado
una cobertura más equitativa del seguro médico de los
anticonceptivos y
expandido el acceso a los anticonceptivos de emergencia.
Tres meses después, el 15 de julio, negó al Fondo de Población de
las
Naciones Unidas (FNUAP, por las siglas de su nombre en inglés), el
aporte
previsto para los años 2004 y 2005, de 100 millones de dólares.
Dicho
organismo internacional es la principal fuente de financiamiento de
gobiernos pobres y ONG para programas de salud materna y
planificación
familiar en 140 países.
La Conferencia Episcopal católica de Estados Unidos aplaudió las
resoluciones y ahora instó al presidente Bush a promulgar de
inmediato la
ley "tal como ha prometido hacerlo".
En Estados Unidos la gestación avanzada se considera como tal cuando
el feto
ha cumplido los tres meses. De ser promulgado el proyecto, un médico
o
médica podrá ser condenado a penas de hasta dos años de cárcel por
realizar
un aborto de gestación avanzada. Las mujeres que se someten a estos
procedimientos no serían procesadas.
Tras conocer el dictamen del Senado, la Unión Americana de
Libertades
Civiles (ACLU) señaló que el proyecto es una medida "engañosa y
peligrosa"
que sacrifica la salud y los derechos de las mujeres con fines
políticos.
La ACLU declaró que cuestionará la constitucionalidad del proyecto
con el
fin de proteger no sólo a las mujeres que se someten a ese tipo de
aborto,
sino también a los médicos y médicas ue lo practican
"Los legisladores que se oponen al aborto han utilizado una retórica
inexacta e inflamatoria para ocultar el hecho de que esta medida
prohibirá
procedimientos seguros de aborto utilizados mucho antes de la
viabilidad
fetal", dijo Laura Murphy a agencias internacionales, directora de
la
oficina en Washington de ACLU.
"Los legisladores no deberían estar jugando a la política con la
salud de
las mujeres", agregó Murphy.
Añadió que el Tribunal Supremo de Estados Unidos ya estableció que
una
prohibición de ese tipo pone en peligro la salud de la mujer y
constituye
una violación de sus derechos, sin embargo el dictamen no ha
detenido la
avalancha conservadora en el Congreso norteamericano.
"Es criticable que aprueben leyes que dañarán a las mujeres y
convertirán a
sus médicos en criminales", añadió.
Por su parte, la senadora demócrata Barbara Boxer calificó la
decisión del
Senado como una medida radical y respaldó las denuncias que aseguran
que
"los verdaderos motivos de quienes propusieron la prohibición fue
ganar
puntos políticos".
Las políticas de retroceso para los derechos de las mujeres han
avanzado
mucho durante estos últimos años, como es el caso del estado de
Virginia,
donde la Cámara de Delegados aprobó una ley que permite a los/as
médicos/as
y trabajadores/as de la salud oponerse realizar un aborto por
razones de
conciencia.
Al respecto, la senadora demócrata Janet D. Howell comentó al diario
The
Washington Post: "Nunca se había visto algo así, esta ola de
legislación"
contra el aborto.
El aborto en el primer trimestre de gestación rige en la legislación
de
Estados Unidos desde 1973, pero el precedente jurídico que lo
permitió ha
sido tema de una amarga controversia entre los sectores
conservadores que
buscan eliminarlo y los grupos liberales, gremios de la salud y
organizaciones de mujeres que lo defienden.
Según NARAL Pro-Choice América, una organización dedicada a promover
la
salud reproductiva; la Asociación Médica Americana; el Colegio
Americano de
Obstetras y Ginecólogos; la Asociación Médica Americana de las
Mujeres; la
Asociación Americana de Enfermeros y la Asociación Americana de
Salud
Pública, apoyan a este procedimiento en casos selectos.
Su presidenta, Kate Michelman, ha advertido: "Esto sólo es el
principio de
una estrategia coordinada para revocar el derecho de las mujeres a
elegir...".
En 1992 el Senado y la Cámara de Representantes aprobaron un
proyecto que
prohibía el aborto de gestación avanzada, pero el entonces
presidente Bill
Clinton lo vetó porque no contenía una excepción que protegiera
explícitamente la salud de las mujeres.
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