Ser homosexual sigue molestando
por Illy Nes. Escritora
Hace unos días, recibí la llamada de una amiga verdaderamente
indignada, triste, y cargada de impotencia. El problema era el
siguiente; habían puesto a su pareja de patitas en la calle tras
conocer la relación sentimental, que mi amiga Susana L.P. y su chica
C.P.V mantenían.
El caso es... que con las pertenencias de C.P.V en bolsas de basura,
y tras escuchar palabras fueras de tono, cargadas de mal gusto,
incoherencia y clara homofobia, dejaron el hogar familiar de su
pareja C.P.V. en el que vivía hasta el momento, obligadas tras la
desagradable disputa familiar.
Afortunadamente, Susana tiene un apartamento, donde sin dudarlo dió
cobijo a su pareja. ¿Pero que habría ocurrido si Susana no
disfrutara de esta independencia? ¿Si Susana viviera con sus padres?
¿Y todavía peor, si estos, tampoco lo aceptaran? Sin mencionar que
ambas estuvieran en paro, algo que no resultaría una aberración,
teniendo en cuenta los tiempos que corren.
Sin embargo, (afortunadamente) mi amiga dispone de vivienda propia,
y disfruta de una independencia que le hace vivir su homosexualidad
abiertamente.
No obstante, si he de ser sincera, pese a lo desagradable de la
situación en el primer momento la historia de Susana no llamó
exageradamente mi atención. Ya que lamentablemente, en la
"actualidad" todavía hay familiares, padres, hermanos, primos, tíos,
amigos etc... que nos dan la espalda cuando conocen nuestra
homosexualidad. Un desagradable trance que el que más y el que menos
conocerá, e incluso habrá vivido en sus propias carnes. Padres que
evitan el contacto con nosotros, que nos echan de casa, que
reaccionan de forma violenta cuando conocen nuestra homosexualidad.
O bien, hermanos que se muestran fríos, y amistades que nos evitan
por el mero hecho de optar por una sexualidad diferente.
Pese a lo desagradable de vivir estas experiencias, aun somos
afortunados, si tenemos en cuenta a aquellos que tras dar a conocer
su homosexualidad, son sometidos a tratamiento psiquiátrico. Como si
su tendencia sexual se arreglara con una pastilla milagrosa, o con
una charla terapéutica con el psiquiatra.
Este es el motivo por el cual, cuando Susana me explicó la
situación, no resultó desconocida para mí.
Sin embargo, cuando me comenta que los padres de su pareja son
dueños de una granja que se anuncia en la guía gay de Sitges. ¡Me
hervía la sangre!
Cómo se puede tener la poca vergüenza de anunciarse en un folleto
gay, buscando claramente captarnos como clientes y sacarnos el
dinero, algo que al parecer les resulta lícito siempre y cuando su
hija no sea lesbiana. ¡Es indignante! ¡Manda cojones! (con perdón).
Creo que como homosexuales, tenemos derecho a conocer los verdaderos
motivos que llevan a la gente a anunciarse en este tipo de
panfletos. Tan deshonesto es la actitud del que acepta añadir a
personas de mentalidad digamos "poco tolerante", como aquel que se
anuncia. ¿Merece la pena cobrar un puñado de euros a cambio de que
utilicen nuestra homosexualidad como una inversión monetaria,
riéndose claramente de nuestra sexualidad? Cada cual con su
conciencia, pero yo no gastaré ni un euro en un local donde se
expulsa de casa, a su propia hija por ser lesbiana.
Prefiero tomar una copa en un local tolerante, de ambiente
claramente homosexual, o bien, en un lugar donde hagan un café de "p. madre",
aunque el dueño sea hetero. Pero que no tenga la poca vergüenza de
anunciarse en una guía gay. Vendiéndome la moto de una inexistente y
falsa tolerancia.
Esta historia me recuerda la desagradable frase que tanto y tanto
nos ha tocado escuchar....
" No tengo nada en contra de los homosexuales, pero no me gustaría
tener un hijo homosexual".
www.gayBarcelona.net
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