LOS 20 AÑOS DE UNA LEY CONTROVERTIDA
El aborto se extiende a todas las edades.
El 36% de las interrupciones de embarazo las solicitan mayores de 30
años.
España, con 7,66 interrupciones del embarazo por cada mil mujeres de
15 a 44 años, está entre los países donde se practican menos
abortos.
El aborto legal no hace aumentar los embarazos no deseados, según un
informe de las Naciones Unidas.
Josep Corbella / Celeste López
Beatriz Navarro - 06/10/2003
La Vanguardia
BARCELONA / MADRID / BRUSELAS El aborto está normalizado en
España desde un punto de vista médico: la gran mayoría de las
mujeres que tienen embarazos no deseados que suponen un riesgo para
su salud recurren a él. Pero desde un punto de vista social, los
especialistas en salud reproductiva advierten de que el aborto aún
no ha salido del armario, que se lleva con discreción, cuando no en
secreto, y que las ideas que las mujeres tienen de él son a menudo
erróneas.
Veinte años después de que se aprobara la ley de Despenalización del
Aborto, que el Congreso votó el 6 de octubre de 1983, el 90% de los
embarazos no planificados en menores de veinte años se interrumpen,
según datos del Institut Municipal de Salut Pública de Barcelona. El
porcentaje varía según la franja de edad, pero incluso en mayores de
40 años, un 49% de los embarazos no planificados acaba en aborto.
“Hace quince años, casi todas las mujeres que vivían con sus parejas
y quedaban embarazadas sin desearlo tenían el hijo”, señala Santiago
Barambio, presidente de la Societat Catalana de Contracepció y
ginecólogo de la clínica D'Ara. Hoy, previa consulta con un
psiquiatra que dictamina si el embarazo supone un riesgo psíquico
para la madre, muchas de ellas abortan. Para Barambio, “al aborto
recurre, cada vez más, quien lo necesita. Es una prueba de
normalidad”.
Con una tasa de 7,66 abortos por cada mil mujeres de 15 a 44 años en
el año 2001, España está –con Alemania, Bélgica u Holanda– entre los
países donde se registran menos abortos del mundo. En el otro
extremo se sitúan Rusia, donde la mitad de los embarazos se
interrumpen, con 62 abortos anuales por mil mujeres en edad fértil,
y Vietnam, con 63.
Según el último informe sobre salud reproductiva de las Naciones
Unidas, publicado el año pasado, el hecho de que el aborto sea legal
en un país no hace aumentar los embarazos no deseados –como temían
los detractores de la ley española–, sino que la relación de
causa-efecto va en sentido contrario: son los embarazos no deseados
los que hacen aumentar el número de abortos. Aunque el informe no
cita explícitamente el caso español, que España tenga una de las
tasas de aborto más bajas del mundo refleja que también tiene una
tasa baja de embarazos no deseados.
Las estadísticas españolas muestran que los abortos no se concentran
en mujeres que prescinden de anticonceptivos, que se dan tanto en
mujeres que viven solas como en matrimonios y que se practican en
todas las franjas de edad.
“La idea de que las mujeres que abortan son inconscientes y
promiscuas es completamente errónea”, advierte Anxo Martínez de la
Riba, ginecólogo del hospital Vall d'Hebron. “En la mayoría de los
casos se trata de personas que utilizan un método anticonceptivo y
les ha fallado.”
Esto explica que un 36% de las mujeres que han abortado en el 2002
en Catalunya sean mayores de 30 años –según datos del Departament de
Sanitat– y que el 46% de los abortos sean solicitados por mujeres
que viven con sus parejas –según un estudio de Tutor Médica–.
Otro estudio de este colectivo de profesionales especialistas en
salud reproductiva ha revelado que un 75% de las mujeres que abortan
utilizaban métodos anticonceptivos considerados seguros. El método
que más había fallado era el preservativo –que se encontraba en el
origen del 60% de los abortos–, aunque las mujeres sabían por qué
había fallado en dos de cada tres casos (por ejemplo, porque se
había roto o porque no se lo habían puesto en los primeros embates
de la relación sexual). La píldora, también considerada un
anticonceptivo seguro, estaba en el origen del 12% de los abortos,
aunque en este caso seis de cada siete mujeres sabían por qué no
había funcionado.
Dos años de debate para una ley histórica
LA VANGUARDIA - 06/10/2003
El primer gobierno socialista, con Ernest Lluch como ministro de
Sanidad, avanzó en enero de 1983 su intención de reformar el Código
Penal para despenalizar el aborto en casos de violación, de riesgo
para la madre o de malformación del feto. Era una de las promesas
que habían llevado al PSOE de Felipe González al poder en 1982. La
iniciativa desató una batalla entre partidarios y detractores del
aborto que no concluiría hasta casi dos años después de que, el 6 de
octubre de 1983, el Congreso diera su primera luz verde a la ley de
Despenalización del Aborto. El Senado aprobó en noviembre la ley,
pero once días después el Tribunal Constitucional admitió el recurso
de 45 diputados del Grupo Popular, lo que paralizó la promulgación.
Acabó declarando anticonstitucional la ley y las Cortes tuvieron que
aprobar una revisión. La normativa entró en vigor finalmente en
verano de 1985.
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