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La iraní Shirin Ebadi, Premio Nobel de la Paz 2003

10 Octubre. Francisco Sierra Hernando. Madrid.
e-mail:antena3noticias@antena3tv.es


La activista iraní Shirin Ebadi, escritora, abogado y juez, ha sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2003. Un premio motivado por su lucha por la democracia y los Derechos Humanos en su país y "más allá de las fronteras", y especialmente en su combate por los derechos de mujeres y niños. Hasta el último momento, todo el mundo especulaba con que el premio iría a Juan Pablo II que celebra en unos días sus 25 años de Papado.

 


Perfil: Shirin Ebadi

Una reformista en el mundo islámico

Su activismo la ha llevado a sufrir las represalias del régimen iraní, incluida la cárcel


ELPAIS.es / AGENCIAS - Madrid


Shirin Ebadi, musulmana convencida de 54 años, es una de las más importantes activistas de Irán en favor de la democracia y los derechos humanos, especialmente de las mujeres y los niños, frente al hermetismo del régimen islámico. Con un perfil de múltiples facetas -abogada, jueza, profesora, escritora y activista- el Comité Nobel noruego ha querido premiar con el Nobel de la Paz su "ejemplo de luchadora" cuyo combate trasciende "más allá de sus fronteras".
Su lucha como abogada se ha orientado en una doble dirección: la defensa de estudiantes e intelectuales, en lucha por la apertura a la democracia, y de los derechos de la mujer en una sociedad donde el hombre, aliado con el fundamentalismo religioso, imponen su ley. Nacida en 1947, Ebadi se licenció en Derecho en Irán y después en Francia. Ya en los años 70 marcó un hito en la historia de su país al convertirse en la primera mujer juez del país, donde presidió la Audiencia de Teherán entre 1975 y 1979. Sin embargo, tras la Revolución Islámica liderada por el ayatolá Jomeini, fue obligada a dimitir y a reconvertirse en abogada y profesora de la Universidad de Teherán.
En todos los ámbitos de su actividad profesional es conocida por su defensa de las soluciones democráticas y pacíficas en los numerosos debates públicos en los que participa, "y admirada por la gente de su país por su defensa en los tribunales de las víctimas de los ataques de las facciones conservadoras contra la libertad de expresión y la libertad política", destaca el comité.


La represión estudiantil

En los tribunales defendió por ejemplo a las familias de los escritores e intelectuales víctimas de la ola de asesinatos que tuvieron lugar entre 1999 y 2000, y también luchó por el esclarecimiento de la sangrienta represión de las manifestaciones estudiantiles que tuvieron lugar en la Universidad de Teherán en 1999. Estas acciones la han llevado a ser detenida y enviada a prisión en varias ocasiones.
Según el Comité Noruego, Ebadi es una de las figuras más destacadas del "islam reformado", que defiende una interpretación más abierta de la ley coránica que esté "en armonía con los Derechos Humanos vitales como la democracia, la igualdad y la libertad de religión, de expresión y de pensamiento". De hecho, en 1997 participó activamente en la campaña política que llevó a la presidencia al reformista Mohamed Jatamí. Tal colaboración no le ha impedido, sin embargo, oponerse al actual régimen de Teherán y a la persistente represión iraní. Estas posiciones se han reflejado en su prolija producción de libros académicos y artículos.
La labor de Ebadi ha tomado como foco de atención los derechos de los refugiados y, sobre todo, los de las mujeres y niños. De hecho, es la fundadora de la Asociación de Apoyo a los Derechos de los Niños en Irán.

Ebadi tiene su residencia fija en Teherán, pero la alterna con prolongadas estancias en París, donde participa en seminarios sobre los derechos de la mujer. En 2001, Ebadi recibió en Noruega el Premio de los Derechos Humanos Tholof Rafto, por su defensa ante los tribunales iraníes de mujeres, en causas de divorcio y de tutela de los hijos. Su nombre quedará inscrito en la lista de las mujeres galardonadas con uno de los premios más importantes del mundo, en la que figuran la guatemalteca Rigoberta Menchu (1992), la opositora birmana Aung San Suu Kyi (1991) y la madre Teresa de Calcuta (1979).

 


¿Quién es Shirin Ebadi?

Shirin es licenciada en Derecho, tanto en Irán como en Francia, y en 1969 se convirtió en la primera mujer juez en Irán

por EFE
Grupo Reforma


Oslo, Noruega (10 octubre 2003)

La iraní Shirin Ebadi, de 56 años, se convirtió hoy en la décimo primera mujer ganadora del Premio Nobel de la Paz, por su defensa de la democracia y los derechos humanos frente al hermetismo del mundo islámico.

Ebadi, la primera mujer juez en Irán, ha sido distinguida por el Comité Nobel noruego por su labor como abogada, escritora y activista, y como ejemplo de luchadora cuyo combate trasciende "más allá de sus fronteras".

Musulmana convencida, representa asimismo a la corriente reformista de esa religión, partidaria de una nueva interpretación de la ley islámica en armonía con los derechos humanos fundamentales, como la democracia y la igualdad ante la ley.

Su lucha como abogada se ha orientado en una doble dirección: la defensa de estudiantes e intelectuales, en lucha por la apertura a la democracia, y de los derechos de la mujer en una sociedad donde el hombre, aliado con el fundamentalismo religioso, imponen su ley.

Nacida en 1947, es licenciada en Derecho, tanto en Irán como en Francia, y en 1969 se convirtió en la primera mujer juez del país, donde presidió la Audiencia de Teherán entre 1975 y 1979.

Con la revolución islámica, se vio obligada a dimitir del cargo, pero desde entonces ha concentrado sus esfuerzos y su lucha desde su doble faceta de abogada y profesora de la Universidad de Teherán.

Activista por las soluciones pacíficas a los conflictos, sean bélicos, sociales o familiares, Ebadi se ha multiplicado tanto como abogada en la defensa de los derechos de la mujer, en complejos casos de divorcio en Irán, como en la defensa de las víctimas de la represión iraní.

En 1997, participó activamente en la campaña política que llevó a la presidencia al reformista Mohamed Jatamí.

Tal colaboración no le ha impedido, sin embargo, oponerse al actual régimen de Teherán y a la persistente represión iraní.

Así, por ejemplo, su compromiso con la defensa de los principios democráticos la llevó a defender a un grupo de estudiantes de la Universidad de Teherán, tras los enfrentamientos con la policía que se saldaron con varios muertos, en 1999.

Asumió asimismo el caso los familiares de escritores e intelectuales y disidentes secuestrados por los servicios secretos iraníes y posteriormente asesinados.

Además, ha luchado por los derechos de los refugiados, especialmente mujeres y niños, y es la fundadora y líder de la Asociación en Apoyo de los Derechos de la Infancia en Irán.

Ella misma ha sufrido en propia piel la dureza de las prisiones iraníes, ya que ha sido detenida y encarcelada en varias ocasiones y fue condenada a 18 meses de libertad condicional.

Ebadi mantiene su residencia fija en Teherán, pero la alterna con prolongadas estancias en el extranjero, principalmente en París, donde participa en seminarios sobre los derechos de la mujer.

En 2001, Ebadi recibió ya en Noruega el Premio de los Derechos Humanos Tholof Rafto, por su defensa ante los tribunales iraníes de mujeres, en causas de divorcio y de tutela de los hijos.

Ebadi recibirá el Nobel de la Paz, dotado con 1,3 millones de dólares, en Oslo el 10 de diciembre, aniversario de la muerte del fundador de los premios, Alfred Nobel.

Su nombre quedará inscrito en la lista de las mujeres que ya han sido galardonadas con uno de los premios más importantes del mundo, en la que figuran la guatemalteca Rigoberta Menchu (1992), la líder de la oposición birmana Aung San Suu Kyi (1991) y la madre Teresa de Calcuta (1979).
 

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