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Coordinadora Uruguaya del Orgullo (L.G.T.T.I.B.)

Comunicado de Prensa

Antecedentes

El pasado 28 de marzo fue aprobado por el Papa un documento emitido por la Congregación para la Doctrina de la Fe -antes Tribunal del Santo Oficio, o Inquisición- claramente enmarcado en la línea fundamentalista católica, actualmente predominante en el Vaticano.

Consideramos a este documento "fundamentalista" porque alude a una "ley moral natural", cuyas disposiciones alcanzan "no solamente a los creyentes sino también a todas las personas comprometidas en la promoción y la defensa del bien común de la sociedad". La imposición de un pensamiento absoluto, la combinación de la fe ciega en una verdad única y revelada con un pragmatismo seudo-científico, y el llamamiento a una lucha mesiánica entre "el Bien" y "el Mal", lo inscriben en el brote de fundamentalismos que se registra hoy en las tres vertientes religiosas de origen bíblico: cristiana, judía e islámica.

Publicado y distribuído el 3 de junio bajo el título "Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre fpersonas homosexuales", el documento expone argumentos y estrategias para frenar el avance de los diferentes procesos de legalización de estas uniones en todo el mundo. Simplificaciones groseras, como: "La sociedad debe su supervivencia a la familia fundada sobre el matrimonio", ocultan que la especie transitó por diversas formas de organización familiar a lo largo de decenas de miles años, que en la propia Biblia abundan los ejemplos de bigamia y poligamia, y que hoy las familias revisten las formas más variadas. Saltea tambien mencionar una práctica extendida hasta bien entrado el siglo XIII del cristianismo, en la que personas del mismo sexo se unían en ceremonias religiosas similares a las heterosexuales (John Boswell: "Las Bodas de la Semejanza", Ed. Muchnik, Barcelona, 1966).

En el punto 4, hay dos párrafos que contienen consideraciones generales sobre los actos y relaciones homosexuales, considerándolos "anomalías", "graves depravaciones", "intrínsecamente desordenados" y "pecados gravemente contrarios a la castidad", aunque ordenan "respeto, compasión y delicadeza" para "los hombres y mujeres con tendencias homosexuales", así como "evitar, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta".
Cabe preguntarse qué respeto o compasión puede haber después de la aplicación de semejantes epítetos y la imposición de la abstinencia como única redención posible.


El estilo personal

De cualquier modo, el documento se propone proveer argumentaciones "de carácter racional, útiles para la elaboración de pronunciamientos específicos por parte de los Obispos, según las situaciones particulares en las diferentes regiones del mundo". ¿Qué situación particular caracterizará a Uruguay, como para que el Arzobispo de Montevideo Monseñor Nicolás Cotugno, en una entrevista publicada en el semanario Búsqueda del 14 de agosto pasado, además de explayarse en el documento de Roma, haya incluído entre sus pronunciamientos específicos, la recomendación de "cuarentenas" para los homosexuales, a quienes comparó con enfermos contagiosos, homicidas y ladrones, y cuyas uniones describió como conducentes -por "reacción en cadena"- a la legitimación de las uniones entre hombres y animales?

El predicamento de que goza una figura como la del arzobispo, convierte estas declaraciones -a nuestro juicio- en un peligroso aval ideológico para la ya creciente violencia homofóbica en nuestra sociedad. De nada sirven las apelaciones a la compasión cuando simultáneamente se agita el fantasma del miedo -al "virus", al "contagio"- conocido punto de partida para las manifestaciones más crueles de la agresión humana.

Monseñor Cotugno insistió repetidamente en la pretendida defensa de la familia, al tiempo que se refería a la orientación homosexual como "depravación" y "aberración", términos generadores de dolor y división en el seno de las familias con hijos, hijas, padres o madres en proceso de asumirse homosexuales, transexuales o bisexuales.
En su verborragia, incurrió en una invasión de jurisdicciones inadmisible en un Estado laico como el uruguayo, al exigir a los parlamentarios católicos que se pongan "la camiseta amarilla y blanca", como si la Biblia -fuente de valores válida para los políticos creyentes- y el Vaticano -un Estado extranjero- fueran la misma cosa.


Las respuestas

Ante estas declaraciones, claramente lesivas para la dignidad y seguridad de las personas lesbianas, gays, travestis, transexuales, intersexuales y bisexuales, los grupos organizados consideramos cuidadosamente las posibles medidas a tomar. Una de ellas era la denuncia penal. El pasado 3 de julio anunciábamos al país y al mundo la definitiva aprobación de la ley 17.677, que a iniciativa del diputado Abdala y con el apoyo de la diputada Margarita Percovich, extiende los alcances de los artículos 149 bis y 149 ter de nuestro Código Penal.

Dice el primero de estos artículos: "(Incitación al odio, desprecio o violencia hacia determinadas personas). El que públicamente o mediante cualquier medio apto para su difusión pública incitare al odio, al desprecio, o a cualquier forma de violencia moral o física contra una o más personas en razón del color de su piel, su raza, religión, origen nacional o étnico, orientación sexual o identidad sexual, será castigado con tres a dieciocho meses de prisión".
Pero la promulgación de la ley tuvo lugar 20 días después, y el Diario Oficial la publicó el 6 de agosto. Su entrada en vigencia se produjo el 17 de agosto, 3 días después de la salida a la calle del semanario Búsqueda. A Monseñor Cotugno lo había salvado la campana, y no precisamente la de la Catedral...

Pero el juicio y la condena vinieron solos desde la sociedad civil. Su soberbia le valió la indignación generalizada, y así se pronunciaron en su contra:

h Los diputados y diputadas de los 5 partidos políticos representados en la Cámara (Margarita Percovich, Washington Abdala, Beatriz Argimón, Felipe Michelini y Pablo Mieres).
h El Comité Ejecutivo del Sindicato Médico del Uruguay.
h La Junta Departamental de Montevideo.
h La Coordinadora Uruguaya contra el Racismo, la Xenofobia y la Discriminación.
h Centenares de personas que espontáneamente llamaron a las radios y canales de televisión, escribieron cartas a los diarios y a nuestra página en Internet, o se nos acercaron personalmente para manifestarnos su solidaridad.
h De alguna manera, la misma Curia, que salió a suavizar las expresiones del obispo a través del Vicario Gonzalo Estévez y del mismo Monseñor Galimberti, quien en la edición del 7 de agosto en Agenda Confidencial llegó a suscribir el alegato hecho por nuestro compañero activista Fernando Frontán, por el amor en una pareja homosexual.

En nuestro balance, la respuesta positiva obtenida desde todos los ámbitos compensó ampliamente el grosero ataque que habíamos recibido del prelado, y convocamos a esta conferencia de prensa para dar por cerrado el episodio.
Para la sorpresa general, el viernes 14 compareció el obispo Cotugno en Agenda Confidencial. Esta vez las expresiones, visiblemente estudiadas, buscaron hacer énfasis en la tolerancia hacia las personas homosexuales y en el carácter institucional y no personal de la condena hacia nuestras prácticas. No obstante, retirado el "azúcar" agregado al mensaje anterior, el contenido siguió siendo el mismo y quedó probado con la publicación del documento vaticano en forma de "separata" por el diario El País (sábado 30), prologado por el propio Monseñor Cotugno y el Pbro. Pablo Peralta.

En un anuncio que sería jocoso si no tuviera ribetes tan trágicos, el obispo anunció la próxima implementación en las parroquias de grupos de autoayuda de "Homosexuales Anónimos", a los cuales las personas con esa "depravación" podrían recurrir para "curarse" (tal vez, hasta con la ayuda de algún sacerdote que ya lo hubiera logrado...).

Tarde se viene a acordar el obispo de los sufrimientos padecidos por las víctimas de la homofobia católica. Incontables hombres y mujeres quemados en las hogueras de la Inquisición (entre ellos la transgénero Juana de Arco), otros tantos y tantas que vivieron agobiados por la culpa o se suicidaron por no poder soportarla, y quienes hoy afortunadamente cuentan con grupos solidarios, no para "curarse" de enfermedades inventadas sino para sentirse libres y felices. Se podría agregar a este doloroso recuento las vidas que debe haber cobrado en víctimas del VIH/Sida la prédica de la Iglesia católica en contra del uso del condón y de la educación sexual en sus centros de enseñanza.

Esta nueva aparición pública de Monseñor Cotugno, así como las agresivas homilías que ha pronunciado en sus últimos servicios religiosos, nos obligan a volver a analizar con nuestros asesores la eventualidad de una denuncia, tema sobre el cual resolveremos y comunicaremos a la prensa en los próximos días.


Montevideo, 1º de setiembre de 2003

l Grupo LGTTB de Amnistía Internacional Uruguay. ai_lgttb@chasque.net
l Grupo DIVERSIDAD (Lésbico, Gay, Travesti, Transexual, Intersexual, Bisexual). grupodiversidaduruguay@hotmail.com - dianae@dedicado.net.uy
l Encuentro Ecuménico para la Liberación de las Minorías Sexuales (EELMS). fefroq@adinet.com.uy
l Biblioteca GLTTIB. bcglttbu@adinet.com.uy
l Centro de Investigación y Estudios Intersexuales (CIEI). dolivera@chasque.net
l Diaconía Cristiana en la Diversidad. mccuruguay@adinet.com.uy
l Asociación de Lesbianas Uruguayas (ALU). aluguay@montevideo.com.uy
l Hermanas de la Perpetua Indulgencia. perpetua_indulgencia@hotmail.com
l Grupo de Docentes LGTTB. chiesaa@adinet.com.uy

www.geocities.com/diversidad2000

 

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