|
Rosario - Argentina
Encuentro Nacional de Mujeres (I)
Masiva marcha por el centro bajo la consigna "Derecho a decidir"
Cuando ellas cambiaron el paisaje urbano
Miles de mujeres de distintos sectores sociales dieron cuenta ayer
del
consenso de la consignas "despenalización del aborto" y "católicas
por la anticoncepción". Sin respetar el recorrido original, algunas
a
pasaron por el Arzobispado para pintar: "Saquen sus rosarios de
nuestros ovarios".
por Sonia Tessa
Hasta una perra negra llevó orgullosa el pañuelo verde con la
inscripción
"Derecho a decidir" en la marcha de ayer a la tarde, donde se
condensaron
más de 10.000 mujeres que durante el fin de semana modificaron el
paisaje
urbano. Detrás del cartel del 18 Encuentro, que llevaron las
integrantes de
la comisión organizadora, las pancartas se sucedieron en una clara
muestra
de la diversidad que signó el Encuentro. Organizaciones piqueteras,
feministas, sociales, gremiales y políticas pasearon la identidad de
sus
mujeres por las calles. Sin respetar el recorrido original, algunas
--algo
más de una cuadra-- pasaron por el Arzobispado para pintar: "Saquen
sus
rosarios de nuestros ovarios". Mientras tanto, a lo largo de ocho
cuadras,
miles de cabezas y cuellos con pañuelos verdes daban cuenta del
consenso de
la consignas "despenalización del aborto" y "católicas por la
anticoncepción", reivindicadas por mujeres de los más diversos
sectores.
La movilización empezó en Oroño y Córdoba, pero las feministas con
la
pancarta violeta por el derecho al aborto libre y gratuito salieron
desde
la Facultad de Ciencias Económicas, donde el cierre de los talleres
había
sido peleado palmo a palmo con las mujeres que defendían las
posiciones
de la Iglesia católica. Las discusiones fueron violentas. Como
corolario,
las conclusiones que rechazaban el aborto y sólo aprobaban los
métodos
anticonceptivos naturales terminaron saliendo con dictamen de
minoría.
Las históricas de los Encuentros de Mujeres apuntaban que la Iglesia
no
fue a debatir, sino a confrontar, y capacitó a sus militantes para
que
intervinieran en los talleres. El campo de batalla no eran sólo las
aulas,
sino también los pasillos y escaleras de la Facultad de Ciencias
Económicas, donde continuaban las discusiones. Durante la marcha no
estuvieron, y el cartel de "no al aborto" que colgaba en Oroño y 3
de
febrero había sido quemado mucho antes.
En cambio, las pancartas que aglutinaron a los distintos grupos de
mujeres
de todo el país no sólo daban cuenta de sus identidades políticas y
sociales, sino también de reivindicaciones concretas. "Libertad a
Romina Tejerina", era el cartel que llevaba las jujeñas, en reclamo
por la joven violada que mató a su bebé, y ahora está presa,
mientras
el agresor continúa en libertad.
También las tucumanas llevaron su bandera de "Mujeres contra el
asesino
Bussi", y las piqueteras del MTL cantaron "ahora con piquete y
cacerola, al gobierno lo tenemos de las bolas, fuera Lole ya".
La larga marcha tuvo también sus brujas, con los mismos bonetes que
utilizaron en el acto de apertura. Fueron 23 cuadras que terminaron
en
plaza San Martín. En ese espacio se hicieron visibles
reivindicaciones
diversas: "Se va a acabar esa costumbre de golpear", "pan y trabajo,
el
fondo al carajo" y "qué momento, a pesar de todo, hicimos el
Encuentro". El clima festivo tuvo un momento álgido cuando las
manifestantes recibieron un baldazo de agua desde el balcón de un
edificio frente a la plaza Sarmiento. Una muestra de repudio similar
se
produjo en Santa Fe y Paraguay. Nada que las mujeres no pudieran
responder: "Somos malas, podemos ser peores", corearon las
feministas. El grueso de las manifestantes respetó el recorrido original, por
Santa Fe
hasta la plaza San Martín, pero un grupo se desvió en España para ir
primero al arzobispado, y luego a la Catedral. En paredes y veredas
dejaron pintadas por el derecho a decidir, y en contra de la
Iglesia. Por
las dudas, hubo una fuerte custodia policial no sólo en las dos
instituciones eclesiásticas, sino también en la Bolsa de Comercio.
Todo
un manifiesto sobre los poderes que amenaza la organización de las
mujeres.
La disputa por ocupar el espacio simbólico que significan las
conclusiones
del Encuentro tuvo momentos bizarros, como el vivido en el taller
sobre
estrategias para un aborto legal y seguro, donde la coordinación
había
establecido que se partía de un consenso respecto de la necesidad de
legalizar la práctica. Un grupo de mujeres --que se negaron a
identificarse como militantes católicas-- permaneció pese a la
prevención.
A la hora de las conclusiones, exigieron a la comisión organizadora
que
se apruebe un dictamen de minoría. Si bien se les explicó que no
resultaba pertinente, porque no era el tema de discusión, llamaron a
una
escribana para que certificara que no les habían dejado expresar su
posición.
La sola presencia de gran cantidad de mujeres convocadas por el
Arzobispado para confrontar dio cuenta de la pérdida de una batalla
cultural: de un lado estaban las que argumentaban contra el aborto
con
términos como asesinato, y del otro, las feministas, pero también
las
piqueteras, las militantes políticas, las integrantes de
organizaciones no
gubernamentales y las mujeres que contaban sus experiencias de vida.
|