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DURA CAMPAÑA DE LA IGLESIA
El Vaticano pide a los políticos católicos que no reconozcan los
matrimonios homosexuales
JUAN LARA (EFE)
31 de Julio de 2003
Miembros de un colectivo gay protesta ante
el Vaticano
El Vaticano ha pedido a los políticos
católicos que se opongan a todas las leyes que reconozcan las
uniones homosexuales, ya que éstas son "inmorales" y "nocivas" para
la sociedad. Estas declaraciones se producen un día después de que
el presidente de EEUU, George W. Bush, dijera que los matrimonios
se definen estrictamente por la unión entre un hombre y una mujer.
También se ha mostrado contrario a las adopciones de niños por
parte de estas parejas porque significa someterles a "violencias de
distintos órdenes", algo "gravemente inmoral y en contradicción con
los principios de la ONU para los niños".
La petición la ha hecho en el documento "Consideraciones acerca de
los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas
homosexuales", preparado por la Congregación para la Doctrina de la
Fe (ex Santo Oficio).
El informe ha puesto en pie de guerra a grupos homosexuales y
partidos políticos laicos, que se han manifestado en contra delante
de la plaza de San Pedro al considerarle como el "enésimo e
intolerable ataque" de la Iglesia contra los derechos individuales
de la persona.
El documento ha sido preparado "para proteger y promover la
dignidad del matrimonio, fundamento de la familia y la solidez de
la sociedad" ante la intención de muchos países de reconocer
legalmente las uniones homosexuales, incluso el que puedan adoptar
hijos.
El texto, de gran dureza, subraya que no existe fundamento alguno
para asimilar o establecer analogías "ni siquiera remotas" entre
las uniones homosexuales y el proyecto de Dios sobre el matrimonio
y la familia.
"El matrimonio es santo mientras que las relaciones homosexuales
contrastan con la ley moral natural. Los actos homosexuales cierran
el acto sexual al don de la vida, no pueden ser aprobados de manera
alguna", afirma la congregación. Además, subraya que la
homosexualidad es un hecho "desordenado" y su práctica "un pecado
grave contrario a la castidad".
La Santa Sede se apoya en cuatro puntos
Para oponerse al reconocimiento de esas uniones el Vaticano se basa
en cuatro puntos: orden racional, orden biológico y antropológico,
orden social y orden jurídico.
Del primero dice que las legislaciones favorables a esas uniones
son contrarias a la recta razón, ya que confieren garantías
jurídicas análogas a las del matrimonio entre personas de distinto
sexo.
A este respecto precisa que hay que distinguir entre el
comportamiento sexual como fenómeno privado y como fenómeno
público, legalmente previsto, aprobado y convertido en una de las
instituciones del ordenamiento jurídico.
"La legalización de las uniones homosexuales acabarían de
desvalorizar la institución matrimonial", subraya el texto, que en
el argumento biológico destaca que estas uniones no están en
condiciones de asegurar adecuadamente la procreación o la
supervivencia de la especie humana.
Añade que la ausencia de bipolaridad sexual crea obstáculos al
desarrollo normal de los niños eventualmente integrados en esas
uniones, ya que les falta la experiencia de la maternidad o la
paternidad.
En el argumento de orden social afirma que el reconocimiento legal
de esas parejas supondrá la redefinición del matrimonio, que pierde
su referencia como lugar para la procreación y la educación.
Sobre el orden jurídico, el Vaticano afirma que es falso el
argumento de que la legalización de esas uniones es necesaria para
reconocer los derechos comunes de los que conviven, "ya que todos
los ciudadanos pueden recorrer al derecho común para tutelar la
situación jurídica de interés recíproca".
"Pérdida de influencia en la política"
La presidenta de la Federación Estatal de Gays y Lesbianas, Beatriz
Gimeno, ha explicado que el documento demuestra que "el Vaticano
está preocupado por su progresiva pérdida de influencia en la
política europea".
Según Gimeno, "desde el punto de vista de un Estado democrático es
intolerable que la Iglesia interfiera en la política de un país".
"El Vaticano ya ha perdido su sitio", ha asegurado.
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