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España por 3

Sanidad asumirá abortos que se hacían en
clínicas privadas

CCOO asegura que las mujeres quedarán desatendidas


Valencia, julio de 2003
Pilar G. del Burgo/Levante/Tertulia

La conselleria de Sanidad ha anunciado una inminente reestructuración en los servicios de ginecología de los hospitales públicos para asumir "la prestación de las interrupciones voluntarias del embarazo (IVE) siempre que sea posible y respetando la libertad de objeción de conciencia de los profesionales".

En un comunicado oficial, la Administración sanitaria indica que el plan de reestructuración permitirá aumentar los niveles de calidad de las intervenciones de aborto en los supuestos legales del primer y segundo trimestre de gestación. Y que, asimismo, los centros públicos darán a la paciente asistencia psicológica que será paralela a la operación y que se recomienda en la mayoría de los casos.

La Conselleria indica también que "cuando sea necesario" colaborará con las clínicas privadas de abortos, que han sido prácticamente las únicas que han realizado estas intervenciones en los últimos 10 años.

Optimizar los recursos. Desde la institución sanitaria se resalta que lo que se pretende con esta reorganización es "incrementar las garantías para nuestras pacientes y optimizar los recursos sanitarios", y que el plan "se enmarca en el proceso de humanización de la sanidad y de la puesta decidida por la sanidad pública de la Comunidad Valenciana".

Sin atención sanitaria. Por su parte, la Confederació Sindical de CCOO-PV [Comisiones Obreras del País Valenciano] ha manifestado que se trata de una maniobra para rescindir el concierto con los centros privados que realizan los abortos y que con esta medida la Conselleria deja sin atención sanitaria a las mujeres que precisen una interrupción de embarazo.

Asimismo, desde CCOO-PV se recuerda que la concertación de este servicio sanitario "era el único mecanismo previsto por la Conselleria para dar esta prestación a la que por ley está obligada".

La elevada objeción de conciencia de los profesionales sanitarios de la red pública, donde durante esta última década no se ha realizado ni el uno por ciento de los abortos legales, obligó a la Conselleria a concertar el servicio con centros privados.

El retraso en el pago que estas clínicas han sufrido los últimos meses las llevaron a anunciar un plante, que finalmente se paralizó ante el compromiso de Sanidad de abonar la deuda en un plazo razonable.

Y mientras que CCOO acusa a la Conselleria de haber sido incapaz, hasta la fecha, de tomar las medidas necesarias para que la prestación se ofertara en el sistema sanitario público, el director de Mediterrànea Médica -el primer centro concertado que hizo abortos-, Josep Lluis Carbonell, ha declarado que quien tiene que asumir esta prestación es el Estado y ha denunciado que España es el único país del mundo donde la Administración ha endosado la realización de los abortos legales a los centros privados.

CCOO ha informado que el concierto actual con las clínicas, que data de 1993, se rescindirá el 1 de agosto y que la decisión "dejará a las mujeres con dificultades sociales en un auténtico desamparo, al no poder desembolsar los 420 euros que cuesta la intervención". En la Comunidad abortan entre 6,000 y 7,000 mujeres al año y Sanidad cubre el coste del 40 por ciento, unos tres millones de euros.

 


Mayoría de médicos valencianos se niega a practicar abortos en hospitales públicos

Valencia, julio del 2003
Gracia Rovira/Diario Las Provincias/Tertulia

Las clínicas privadas valencianas practican la mayoría de abortos voluntarios previstos por la ley porque la mayoría de los médicos que ejercen su labor en los hospitales valencianos se adhiere a la cláusula de conciencia que les permite negarse a realizar este tipo de intervenciones por motivos ideológicos y personales.

El elevado número de médicos que se declaran objetores de conciencia para practicar abortos voluntarios supone una dificultad importante para la aplicación del plan anunciado el pasado viernes por el Consell.

La Administración autonómica anunció la puesta en marcha de un plan de reestructuración de los departamentos de ginecología de los diferentes hospitales públicos valencianos con la finalidad de asumir la mayoría de las interrupciones voluntarias del embarazo previstas por la ley que, en la actualidad, se realizan en centros privados.

La responsable de Sanidad de Comisiones Obreras (CCOO), Teresa Conca, afirmó que prácticamente la totalidad de los ginecólogos y personal sanitario que ha de intervenir en las operaciones de interrupción de la gestación se opone a realizar esta intervención por motivos de conciencia. El sindicato asegura que sus datos proceden de la propia Conselleria de Sanidad y que ese alto porcentaje de médicos que se niega a interrumpir embarazos obligó a concertar este servicio con 13 clínicas privadas de la Comunidad Valenciana.

Más personal. CCOO apuntó la necesidad de incrementar la plantilla del personal sanitario para hacer frente a la puesta en marcha de este servicio en la red pública. Teresa Conca explicó que si la Conselleria "tiene intención de llevar a cabo esta prestación en los hospitales públicos valencianos, se necesita más personal, pero este extremo no se ha planteado en la Mesa Sectorial de Sanidad".

En este sentido, fuentes del departamento que dirige Vicente Rambla afirmaron ayer que son muchos los facultativos valencianos que se oponen a practicar esta operación por su ideología, aunque aseguraron que no se puede precisar un porcentaje exacto.

Colegio de Médicos. Aunque sin aportar datos concretos, el decano de Colegio de Médicos de Valencia, Vicente Alapont, reconoció también la elevada objeción de conciencia de los profesionales sanitarios. Manifestó que la nueva medida de Sanidad "debe respetar siempre" la elección personal del médico y su derecho a declararse objetor de conciencia.

Por su parte, el secretario general del Sindicato Médico, Andrés Cánovas, señaló a este respecto que es "muy habitual" que en los hospitales públicos el personal sanitario alegue motivos de conciencia para evitar la práctica de interrupciones del embarazo.

"Es una opción voluntaria de cada médico y en estas circunstancias muchos facultativos consideran que su trabajo es curar enfermedades", explicó Cánovas. Señaló que la inclusión de este nuevo servicio en la sanidad pública "provocará un problema grave" porque "generará mayores listas de espera". Cánovas cree que con la plantilla actual se deberán cubrir más servicios.

 


Salud sexual y reproductiva de las mujeres:
La gran desconocida

Tere Mollà *
Tertulia (Guatemala), 16-VII-2003



El sábado 12 de julio leía una noticia en los diarios de ámbito autonómico que me dejó la sangre helada en las venas: "La Consejería de Sanidad favorecerá que los hospitales públicos practiquen la mayoría de los abortos legales".

Esta noticia, que a priori puede parece estupenda porque potencia la sanidad pública frente a la privada, lleva trampas de un calibre todavía por valorar.

Trampas de carácter moral, puesto que "la mayoría de médicos valencianos se niega a practicar abortos en los hospitales públicos", tal como expone el titular de una publicación. Esto viene a anteponer el derecho a la objeción de conciencia de los médicos a la hora de practicar abortos (hemos de recordar que sólo los pueden practicar en los tres casos DESPENALIZADOS por ley) frente al derecho de las mujeres de interrumpir voluntariamente su propio embarazo.

Trampas de carácter social, porque nadie ha explicado que para poder realizar en condiciones este servicio en la red pública, hay que dotarla de unos medios que en estos momentos no tiene. Medios técnicos, personales...

Trampas de carácter económico, ya que seguramente esta medida conlleva implícito un recorte en el gasto sanitario, que una vez más pagan las mujeres. Y digo esto porque en la actualidad, dentro de la red de clínicas concertadas, la administración autonómica corre con el 40 por ciento de los gastos de la intervención, y si se eliminan los conciertos, se elimina el gasto.

Trampas de carácter ético, puesto que con las excelentes relaciones del actual partido en el gobierno y la iglesia católica, se hace evidente la coincidencia de los planteamientos eclesiásticos con las medidas a tomar.

El aborto es una prestación urgente que no admite demora, ya que la actual Ley, que despenaliza en tres casos la interrupción voluntaria del embarazo, impone plazos que se han de cumplir. Estaremos en acuerdo o desacuerdo con esos plazos, pero son los establecidos legalmente.

Una vez más aparecen las trampas económicas, puesto que ante la urgencia de las mujeres que así lo decidan por realizar la intervenciones, habrán de ir a parar de nuevo a manos de clínicas privadas y pagar los aproximadamente 420 euros que cuesta actualmente la realización de esta intervención. De nuevo la pregunta: ¿En manos de quién está la mayoría de clínicas privadas?

Y de nuevo las trampas sociales, porque ¿quién podrá pagar íntegramente el precio de este tipo de intervenciones? Me recuerda el tiempo en que las mujeres, sólo aquéllas que económicamente se lo podían permitir, habían de ir a Londres, mientras que el resto se jugaban la vida o no podían ser libres a la hora de decidir su propia maternidad.

Una vez más el cuerpo de la mujer, ligado a la maternidad, es objeto de polémica. Una vez más la opinión de las mujeres es silenciada o sencillamente no se las pregunta nada. Una vez más los derechos de las mujeres puestos en tela de juicio en aras de motivos de conciencia, motivos sociales, económicos, religiosos, etc.

Una vez más los medios (o mejor dicho la falta de medios) para llevar a cabo las reformas en sanidad serán a costa de la salud sexual y reproductiva de las mujeres y de los derechos que se han conquistado.

Una vez más la sociedad nos demuestra a las mujeres lo que nuestra salud sexual y reproductiva le importa: NADA.



* La autora es concejala en Ontinyent, Valencia, España.
 

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